Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

¿A qué generación perteneces? En el pasado, esta pregunta probablemente no tenía sentido, porque solo recientemente hemos comenzado a separar a las personas y sus pares por categorías según la edad.

En el pasado, alguien podría haber interpretado esto como una pregunta sobre el papel que desempeñan dentro de su familia: madre, hijo, abuelo, etc. Pero hoy, cada vez más, esta pregunta generará una respuesta inmediata. “Soy un baby boomer”, “Soy generación X”, “Soy un milennial”. “Supongo que soy generación Z, sea lo que sea”. Pero la pregunta también podría implicar otra: “¿De qué lado estás?”

La categorización de las personas según una sucesión de generaciones se ha convertido en una costumbre en gran parte de la civilización occidental. El Centro de Investigación Pew define las cohortes generacionales según el año de nacimiento de la siguiente manera:

  • Generación Z: 1997-2012
  • Millennials: 1981-1996
  • Generación X: 1965-1980
  • Baby Boomers: 1946-1964
  • Generación silenciosa: 1928-1945

Estos no son solo grupos de edad. Cada una de estas generaciones tiene un enfoque único de la etapa de la vida en que se encuentran en ese momento, en comparación con los que vinieron antes y los que seguirán después. Si bien estas distinciones y límites pueden parecer artificiales y arbitrarios, pueden ayudarnos a comprender patrones generales dentro de la población.  El Centro de Investigación Pew señaló que:

… Las cohortes generacionales brindan a los investigadores una herramienta para analizar los cambios en las opiniones a lo largo del tiempo. Pueden proporcionar una manera de comprender cómo las diferentes experiencias formativas (como los eventos mundiales y los cambios tecnológicos, económicos y sociales) interactúan con el ciclo de vida y el proceso de envejecimiento para dar forma a las opiniones de las personas sobre el mundo.

En el pasado, esta sucesión de generaciones podría haber denotado ligeras diferencias culturales entre personas de diferentes edades, pero hoy se ha convertido en algo más. 

Si ves las cosas que yo las veo, entonces podrías estar de acuerdo en que las agrupaciones generacionales se han fusionado en facciones antagónicas.

En las redes sociales, sin duda, has visto los prejuicios y los chivos expiatorios dirigidos a grupos de edad particulares por aquellos de otros grupos de edad. Los millennials son vistos como llorones demasiado sensibles. Los Gen X como nihilistas apáticos. Los baby boomers destrozaron el planeta. Los Gen Z siempre pegados a sus teléfonos. Todos parecen estar de acuerdo en que todas las demás generaciones tienen tendencias egoístas y narcisistas.

Parte de lo que se comparte en las redes sociales es relativamente inofensivo. Las imágenes de la tecnología, los íconos de la cultura pop y los bienes de consumo de una cierta década pueden evocar una sensación de camaradería entre los usuarios que tienen una edad cercana. Los chistes pueden burlarse de las formas en que padres e hijos no se entienden entre sí. Sin embargo, otro tipo de contenido se acerca peligrosamente al discurso de odio, y hace que aumente mi preocupación acerca de hacia dónde vamos como sociedad.

El lenguaje abusivo se combina con un comportamiento abusivo cuando estos prejuicios comienzan a amplificar conflictos dentro de los lugares de trabajo, las familias, las comunidades y el cuerpo político. Si los millennials se niegan a hacer “trabajo real”, ¿por qué debería escuchar sus preocupaciones acerca de sus empleadores? Si los baby boomers son fanáticos descarados, ¿por qué debería ayudarlos a abordar su sensación de alienación del mundo que los rodea?

Al enfrentar a una generación contra otra se alimenta políticas de suma cero, en las que un grupo se beneficia a expensas de otro.

Las generaciones mayores tienen más probabilidades de apoyarse en la riqueza, la influencia y el poder que han acumulado a través de una larga experiencia en el mundo adulto. Por el contrario, las generaciones más jóvenes creen que pueden prevalecer si se aferran obstinadamente a su forma de hacer las cosas por el tiempo suficiente para que aquella generación pasada se desvanezca. De esa manera, el prejuicio contra otras generaciones se convierte en una excusa para evitar la autorreflexión y la responsabilidad.  

La Fe Bahá’í considera que cada persona tiene dones y talentos que puede ofrecer para el beneficio de la humanidad. Si existe unidad y cooperación, la combinación de estas contribuciones espirituales será mucho más grande que la suma de sus partes. Abdu’l-Bahá dijo:

…en el mundo de las mentes y las almas, la camaradería, la cual es una expresión de la composición, conduce a la vida, en tanto que la discordia, la cual es una expresión de la descomposición, es el equivalente a la muerte. Sin cohesión entre los elementos individuales que componen el cuerpo político, la desintegración y la decadencia debe sobrevenir inevitablemente y la vida se extinguirá. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 77.

Seremos una mejor sociedad si aprendemos unos de otros y construimos sobre las fortalezas de cada uno, en lugar de discutir sobre cuál de nosotros, o qué generación en particular, es individualmente superior a todos los demás. 

Los períodos de tiempo en los que hemos crecido han llevado a un desarrollo desigual en las cualidades personales dignas de emulación. Eso significa que algunas generaciones son mejores en ciertas cosas que otras. En mi opinión, los baby boomers tienden a ser generalmente mejores en la participación y organización de la comunidad que las generaciones más jóvenes. La Generación Z, sin duda, tiene el mayor sentido de urgencia para abordar el cambio climático. Me encantaría ver esas dos cualidades combinadas, pero para que eso suceda, la unidad intergeneracional y la cooperación tendrían que mejorar.

Tenemos ya demasiadas maneras de cerrar nuestros corazones entre nosotros. Lo último que necesitamos es otro obstáculo para el compañerismo y la compasión. Haríamos bien en tener en cuenta lo que aconsejan los escritos bahá’ís:

No os quejéis de otros. Absteneos de reprenderlos, y si deseáis amonestarlos o aconsejarles, hacedlo de modo que no agobie a quien lo reciba. Aplicad todos vuestros pensamientos para llevar alegría a los corazones. ¡Cuidado! ¡Cuidado! No sea que ofendáis algún corazón. Asistid al mundo de la humanidad tanto como sea posible. Sed la fuente de consuelo para todo entristecido, ayudad a los débiles, sed un apoyo para los indigentes, cuidad a los enfermos, sed la causa de la glorificación de todos los humildes y amparad a aquellos que están dominados por el temor. – Ibid., pág. 440.

Me gustaría ofrecer a la comunidad mundial bahá’í como modelo de cómo los miembros de diferentes generaciones pueden cooperar por el bien común. En ella, he visto esfuerzos nobles y productivos para contrarrestar aquellas tendencias de faccionalización generacional.

Para ser específicos, generalmente con respecto a las relaciones negativas de los baby boomers y los millennials. algo que se ha vuelto endémico para la vida estadounidense, he visto a las comunidades bahá’ís reconocer aquellas actitudes y comportamientos problemáticos por lo que realmente son y tomar medidas positivas para construir una relación intergeneracional sana dentro de la comunidad. En todos los casos, la clave fue un compromiso común con las enseñanzas bahá’ís sobre la unidad y la espiritualidad.

Entonces, ¿qué he aprendido de las comunidades bahá’ís en las que he vivido? En términos generales, los jóvenes tienen energía y libertad de movimiento. Tienden a ver el mundo de hoy tal como es ahora. Los mayores, por otro lado, han tenido más tiempo para reflexionar sobre sus experiencias y tienen una mayor perspectiva y sabiduría para ver similitudes y diferencias entre los eventos actuales y las experiencias de décadas anteriores. Los jóvenes no son necesariamente de mente abierta, y la idea de que las personas mayores no pueden cambiar sus hábitos es un mito. Cuando se lo proponen, pueden adaptarse a prácticas novedosas tan hábilmente como cualquier joven de 20 años.

No estamos condenados a la faccionalización. Es posible salir del camino en el que parecemos estar. La fructífera colaboración entre miembros de diferentes generaciones puede fortalecer la red de relaciones de apoyo mutuo que necesitamos para construir un mundo mejor. Sí, todos nacimos en diferentes épocas, pero todos compartimos la era actual como un terreno común. En esta época común, hoy, debemos atender la herencia que dejaremos atrás para las generaciones futuras.

0 Comentarios

characters remaining