Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Desde sus inicios, la Fe Bahá’í ha reconocido que la ciencia es esencial para el desarrollo espiritual y material de individuos, grupos y naciones:

El conocimiento científico es el más alto logro en el plano humano, pues la ciencia es la que describe las realidades. Es de dos clases: material y espiritual. La ciencia material es la investigación de los fenómenos naturales; la ciencia divina descubre las realidades espirituales. El mundo de la humanidad debe obtener ambas. El ave posee dos alas; no puede volar con una. La ciencia material y espiritual son las dos las de la elevación y el logro. Ambas son necesarias: la natural y sobrenatural, la material y la divina. Por “divina” queremos decir el descubrimiento de los misterios de Dios, la comprensión de las realidades espirituales, la sabiduría de Dios, los significados interiores de las religiones celestiales y el fundamento de la Ley. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 153.

De hecho, las enseñanzas bahá’ís aseguran a todos que nuestro estudio de la ciencia mejorará nuestra capacidad de cumplir nuestro propósito divino para la humanidad:

Por lo tanto, debéis hacer vuestros más fervientes esfuerzos para lograr el conocimiento de las ciencias y las artes. Cuanto mayor sea vuestro logro, tanto mayor será vuestra medida en el propósito divino. El hombre de ciencia es perceptivo y está dotado de visión, en tanto el negligente ignorante de este adelanto está ciego. La mente investigadora está atenta, viva; la mente indiferente e insensible está sorda y muerta. El científico es un indicador y verdadero representante de la humanidad, porque mediante procesos de razonamiento inductivo e investigativo está informado de todo lo concerniente a la humanidad, su nivel, condiciones y acontecimientos. Estudia el cuerpo político humano, entiende los problemas sociales teje la trama y textura de la civilización. – Ibid., pág. 71.

Las Naciones Unidas también reconocen la importancia de la ciencia tanto en el progreso de la civilización como en la paz mundial. En la Resolución 43/61 – Ciencia y Paz – aprobada en diciembre de 1988, la Asamblea General de la ONU reconoció:

… ese progreso de la ciencia y la tecnología afecta profundamente la paz y la seguridad internacionales, el desarrollo económico y social, el respeto por los derechos humanos y muchos otros aspectos de la civilización y la cultura…

En esta resolución, la Asamblea General estableció la “Semana Internacional de la Ciencia y la Paz” (IWOSP) que tiene lugar durante la semana que incluye el 11 de noviembre, originalmente Día del Armisticio, que celebra el fin de la Primera Guerra Mundial.

La declaración de la ONU IWOSP insta a todas las personas e instituciones involucradas en cualquier faceta de la ciencia a realizar actividades y eventos “…propicios para el estudio y la difusión de información sobre la relación entre el progreso de la ciencia y la tecnología con el mantenimiento de la paz y la seguridad”.

La importancia de la ciencia fue reconocida en 2001 por la UNESCO, cuando declararon el 10 de noviembre como el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo en 2001.

La celebración de este día destaca el importante papel de la ciencia en la sociedad, y busca involucrar al público en general en las discusiones sobre temas de ciencia actuales.

Este año, el tema del IWOSP es “Ciencia abierta, sin dejar a nadie atrás” y en muchos lugares se celebrará durante la semana del 6 al 12 de noviembre. La UNESCO define la Ciencia Abierta, un tema crítico en la ciencia actual como “…el creciente movimiento global para hacer que la investigación científica y los datos sean accesibles para todos”.

Esta serie de artículos, publicada durante IWOSP, sirve como una celebración de los objetivos de la Ciencia Abierta y su importancia a nivel mundial. Reconociendo la armonía de la ciencia y la religión como piedra angular de la paz y el desarrollo mundiales, esta serie de artículos explora los beneficios de la ciencia como un derecho de nacimiento para todas las personas. En estos ensayos, analizaremos los esfuerzos por integrar la ciencia y la religión, y la importancia de cómo definimos los beneficios de la ciencia. También consideraremos cómo las personas y los grupos pequeños pueden trabajar para incorporar la ciencia y la educación científica en su vida cotidiana.

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