Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Cada profeta de Dios es un maravilloso maestro que ha sido enviado para ayudar a la humanidad a avanzar a la siguiente etapa en su educación espiritual, pero las capacidades de los profetas van mucho más allá de lo que nosotros podamos comprender.

En cierto sentido, tratar de expresar las características de los profetas de Dios es como tratar de describir el sol. Aunque su luz y su calidez pueden describirse, al final, las palabras no logran transmitir su realidad completa.

En realidad, la analogía de un espejo puede ayudarnos a entender un poco mejor tanto al sol como a los profetas de Dios. Así como un espejo perfecto colocado frente a la luz del sol, todos los profetas de Dios reflejan la gloria de Dios.

Estos profetas (Abraham, Buda, Krishna, Moisés, Cristo, Muhammad y Bahá’u’lláh, entre muchos otros) no son Dios mismo, al igual que el reflejo en el espejo no es el sol. Aunque el brillante reflejo y el sol mismo parecen iguales, y ambos arrojan su luz y calor sobre nosotros, estos están separados.

Es imposible para nosotros acercarnos al sol sin ser consumidos por una fuerza poderosa más allá de nuestra comprensión, pero podemos acercarnos al reflejo deslumbrante en el espejo y entender algo de la luz y el poder del sol. De manera similar, los profetas sirven como intermediarios entre Dios y la humanidad, porque son el espejo en cuyo reflejo podemos ver los atributos de Dios.

Han existido muchos profetas de Dios. Sabemos que esto es cierto porque Dios ha prometido nunca abandonarnos. Los nombres de algunos de los profetas que Él ha enviado pueden ser familiares para nosotros: Abraham, Krishna, Moisés, Zoroastro, Buda, Cristo, Muhammad, Bab y, recientemente, Bahá’u’lláh. Podemos estar seguros de que existieron otros cuyas vidas y enseñanzas no conocemos porque aparecieron antes del nacimiento de la comunicación escrita, o de las civilizaciones ahora perdidas a la memoria humana.

Sin embargo, sí sabemos que, una tras otra, sus revelaciones se han basado progresivamente en lo que ha ocurrido antes y se han centrado en la siguiente etapa del desarrollo espiritual individual y colectivo de la humanid. En esta era, dicen las enseñanzas bahá’ís, el enfoque es la unidad humana. Bahá’u’lláh escribió:

Mi objetivo no es sino el mejoramiento del mundo y la tranquilidad dé sus pueblos. El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad son inalcanzables, a menos que su unidad sea firmemente establecida. Esta unidad no podrá jamás lograrse mientras se permita que los consejos que ha revelado la Pluma del Altísimo pasen desatendidos.

Mediante el poder de las palabras que Él ha pronunciado, toda la raza humana puede ser iluminada con la luz de la unidad, y el recuerdo de su Nombre es capaz de inflamar los corazones de todos los hombres y consumir los velos que se interponen entre ellos y su gloria. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 150.

Utilizando ese sentido emergente de unidad humana como punto focal, puede que esta serie de ensayos sirva de guía en su viaje sagrado por encontrar un “hogar” espiritual.

Ya sea que busque una perspectiva espiritual sobre la transformación personal, la salud de su familia o el bienestar de su comunidad, las inspiradoras enseñanzas bahá’ís incluidas aquí pueden ayudarlo en el camino hacia una mayor comprensión espiritual:

Es mi esperanza que podáis hacer vuestro más serio esfuerzo por logar este fin, que podáis investigar y estudiar las Sagradas Escrituras, palabra por palabra, para conocerlos misterios ocultos en ellas. No estéis satisfechos con las palabras, sino tratad de comprender el significado espiritual escondido en el corazón de las mismas…Es difícil comprender las palabras de un filósofo; cuánto más difícil es entender las Palabras de Dios. Las Palabras divinas no deben tomarse de acuerdo a su sentido exterior. Son simbólicas y contienen realidades de significado espiritual… no deben tomarse literalmente, sino espiritualmente. Estos son los misterios de Dios. No es la lectura de las palabras lo que os beneficia; es el entendimiento de sus significados. Por tanto, orad a Dios para ser capaces de comprender los misterios de los Testamentos divinos…

Que vuestras almas sean iluminadas por la luz de la Palabra de Dios y lleguéis a ser depositarios de los misterios de Dios, pues no hay consolación más grande ni felicidad más dulce que la comprensión espiritual de las Enseñanzas divinas. – Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, pág. 214.

El crecimiento espiritual no es un evento repentino o un trato de solo una oportunidad; es un proceso gradual que comienza con un salto de fe y crece a través de esfuerzos constantes para acercarse más a Dios. Que Su Palabra sea una fuente de inspiración para usted en todo lo que haga, desde los actos más simples y ordinarios hasta los más nobles y valientes. No existe un gran secreto para el viaje. Todo lo que requiere es la voluntad de volverse hacia el Creador y un deseo sincero de abrazar lo que llevará a Dios a su corazón, a su hogar ya su comunidad.

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