Inspired
by the
Baha’i Faith
Las opiniones expresadas en nuestro contenido pertenecen al autor únicamente, y no representan puntos de vista de autoridad en la Fe Bahá‘í. El sitio web oficial de la Fe Bahá‘í es Bahai.org. El sitio web oficial de los bahá’ís de los Estados Unidos es Bahai.us.
ENTENDIDO
Las opiniones expresadas en nuestro contenido pertenecen al autor únicamente, y no representan puntos de vista de autoridad en la Fe Bahá’í.
¿Quiero ser bahá'í?
Vida

Cómo convertirse en un idealista en un mundo de cinismo

David Langness

PARTE IN SERIES La esperanzadora visión bahá'í del futuro

Las opiniones expresadas en nuestro contenido pertenecen al autor únicamente, y no representan puntos de vista de autoridad en la Fe Bahá’í.

¿Interesado en otros temas?

Tenemos algo para todos
David Langness | Feb 6, 2025

PARTE IN SERIES La esperanzadora visión bahá'í del futuro

Las opiniones expresadas en nuestro contenido pertenecen al autor únicamente, y no representan puntos de vista de autoridad en la Fe Bahá’í.

Cada uno de nosotros tiene un conjunto de ideales personales: nuestros valores internos, los conceptos y creencias que apreciamos y nuestra visión de nosotros mismos como seres éticos y con principios. ¿Has examinado recientemente tus propios ideales?

La palabra ideal viene, obviamente, de la palabra idea, que se originó en la antigua palabra griega idein, que significa «ver». Los ideales, pues, se refieren a la mejor visión que cada persona tiene de sí misma y de la existencia humana.

RELACIONADO: ¿Eres un cínico o tienes fe en el futuro?

Un idealista ve el mundo a la luz de su potencial, mientras que un realista se centra en el mundo que tenemos ahora mismo.

¿Te consideras un idealista o un realista? Hoy en día está de moda declararse realista, pero si tienes una serie de ideales personales internos que intentas manifestar y una visión del mundo como un lugar mejor, entonces probablemente encajes en la categoría de idealista.

Muchos de nosotros intentamos ser realistas desde una perspectiva intelectual e idealistas desde una perspectiva espiritual. He aquí una forma de determinar cómo piensas sobre tus propios ideales: considera tu visión del futuro. ¿Crees que el futuro podría ser mejor y más deseable que el presente? ¿Tienes aspiraciones internas de mejora, progreso y crecimiento espiritual? Si es así, probablemente seas un idealista, al menos en la forma en que lo expresaba Abdu’l-Bahá:

No tengáis en cuenta el presente, fijad la mirada en los tiempos por venir. Al comienzo, cuán pequeña es la semilla y, sin embargo, al final es un árbol enorme. No dirijáis la mirada a la semilla, dirigidla al árbol, a sus flores, a sus hojas y a sus frutos.

La fe bahá’í, junto con toda filosofía verdaderamente espiritual, enseña que el reino ideal tiene mayor importancia que el físico. Este mundo físico es efímero, pero el mundo venidero, nos aseguran las enseñanzas bahá’ís, es eterno.

Por eso, centrarnos en el futuro mantiene nuestra visión lejana, esperanzada y optimista. Este plano material de la existencia, nos dicen todas las grandes religiones, solo tiene una realidad temporal y pasajera, mientras que el reino espiritual, el destino al que todos nos acercamos cada día, tiene una realidad eterna y duradera. Abdu’l-Bahá explicó:

Al principio de su vida el hombre estaba en el mundo del vientre materno, donde desarrolló la capacidad y la valía para avanzar a este mundo. Las facultades necesarias para este mundo las adquirió en él. Necesitaba ojos en este mundo; los obtuvo en el mundo del vientre materno. Necesitaba oídos en este mundo; los obtuvo allí. Todas las facultades necesarias para este mundo las adquirió en el mundo del vientre materno. En ese mundo se preparó para este mundo, y cuando entró en este mundo vio que poseía todas las facultades requeridas y había adquirido todos los miembros y órganos necesarios para esta vida. Por consiguiente, también en este mundo debe prepararse para el mundo del más allá. Lo que necesita en el mundo del Reino debe obtenerlo y prepararlo aquí. Así como en el mundo del vientre materno adquirió las facultades necesarias para este mundo, así también en este mundo debe obtener lo que necesitará en el mundo del Reino, es decir, todas las facultades celestiales. [Traducción provisional de Oriana Vento]

La pregunta entonces es cómo, en este mundo tan cínico y hastiado, puede una persona mantener un conjunto de ideales elevados. ¿Cómo podemos aspirar a acciones nobles? ¿Cómo podemos mantener vivas nuestras esperanzas de futuro?

Los bahá’ís creen que la inspiración para esos altos ideales y elevadas aspiraciones procede directamente de los profetas y mensajeros de las religiones del mundo. En esta nueva era, las enseñanzas de Bahá’u’lláh han traído esa inspiración, una vez más, a la humanidad:

… dos llamadas al éxito y a la prosperidad, despertando a los dormidos, dando vista a los ciegos, haciendo que los descuidados se vuelvan atentos, confiriendo oído a los sordos, desatando la lengua a los mudos y resucitando a los muertos.

Una es la llamada de la civilización, del progreso del mundo material. Pertenece al mundo de los fenómenos, promueve los principios de la realización material y es el maestro en los logros físicos del género humano. Comprende las leyes, los reglamentos, las artes y las ciencias mediante las cuales se ha desarrollado el mundo de la humanidad; las leyes y normas que son el fruto de elevados ideales y el producto de mentes sanas que han entrado en el ruedo de la existencia por los esfuerzos de los sabios y cultos del pasado y de épocas posteriores. El propagador y poder ejecutor de esta llamada es el gobierno justo.

El otro es la conmovedora llamada de Dios, Cuyas enseñanzas espirituales son las salvaguardias de la gloria sempiterna, la felicidad eterna y la iluminación del mundo de la humanidad, y hacen que sean revelados los atributos de la misericordia en el mundo humano y en la vida del más allá.

Esta segunda llamada se basa en las direcciones y exhortaciones del Señor, y en las recomendaciones y emociones altruistas pertenecientes al dominio de la moralidad, las cuales, al igual que una luz brillante, alumbran e iluminan la lámpara de las realidades del género humano. Su poder penetrante es la Palabra de Dios.

Los ideales bahá’ís, que incluyen la unidad de la raza humana y la unicidad de todos los pueblos y naciones, presentan a toda persona esperanzada e idealista un brillante conjunto de nobles metas y aspiraciones.

También podría interesarte

Cómo ser optimista: 7 maneras de ser más positivo
Vida

Cómo ser optimista: 7 maneras de ser más positivo

Los orígenes del mito del amor romántico
Vida

Los orígenes del mito del amor romántico

Sanando el corazón roto a través de la verdadera amistad
Vida

Sanando el corazón roto a través de la verdadera amistad


Comentarios

characters remaining
x
Conecta con los Bahá'ís de tu área
Conecta con los Bahá'ís de tu área
Ponte en contacto con los Bahá'ís de tu localidad
preload imagepreload image