Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Nunca ha habido tiempos como estos, ni los habrá nunca más. Estos son los momentos finales: una época está terminando y otra nueva está en camino. 

Las enseñanzas bahá’ís dicen que llegamos a este momento a través de la operación de un plan divino del que la mayoría de nosotros somos vagamente conscientes y que solo hemos empezado a entender. Solo podemos empezar a entender ese gran plan creativo de Dios cuando actuamos en nuestra propia agencia individual, abrimos nuestros ojos y buscamos la verdad:

Dios ha dado al hombre el ojo investigador mediante el cual puede ver y reconocer la verdad. Ha dotado al hombre con oídos para que pueda escuchar el mensaje de la realidad y le confirió el don de la razón con la que puede descubrir cosas por sí mismo. Estas son sus dotes o instrumentos para la investigación de la realidad. El hombre no fue pensado para ver con los ojos de otro, oír con los oídos de otro, ni comprender con el cerebro de otro. Cada criatura humana tiene una dote, un poder y una responsabilidad individuales en el plan creativo de Dios. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 300.

Este plan espiritual divino nos abraza y nos impulsa a todos, y siempre lo ha hecho. Nos presenta opciones, nos ata a las consecuencias y nos acerca a su irresistible intención. Sin embargo, somos nosotros los que controlamos la forma en que respondemos, podríamos reaccionar mejor si comprendiéramos los procesos básicos que están en juego.

En esta serie de ensayos, vamos a tratar de entender esos procesos y tratar de determinar y comprender lo que los escritos bahá’ís nos dicen acerca de este plan divino global.

Para entender el plan divino es necesario tener una apreciación de la fuerza histórica de la religión. El plan, sin embargo, no es religioso en el sentido que a menudo pensamos. No es sectario, no tiene favoritismos, no se preocupa particularmente por nuestras distinciones teológicas, y no se impresiona con nuestra moralidad general. Sin embargo, es soteriológico; lo que significa que está diseñado para salvarnos, tanto individual como colectivamente. 

En este relato, que trata de los procesos divinos superiores en acción, tendremos que hablar de los efectos positivos y negativos de la religión. Eso nos ayudará a trazar el camino pasado y futuro del plan divino, para explorar cómo hemos llegado a nuestro estado actual, y para discutir lo que esta época realmente significa para el futuro de la humanidad.

Debido a que el plan es divino, querrás considerar, al menos por un momento, la idea de que puede existir un Creador.

Para ayudar a esa consideración, examinaremos algunas de las pruebas de Dios – y el valor relativo de las pruebas. La narrativa divina, sin embargo, tiene un apoyo provisional en la cultura moderna, así que para ver por qué es importante, reflexionaremos sobre su papel en el pasado y, usando mi propia experiencia, compartiré por qué es importante hoy en día y qué significaría abandonarla. Luego, para acercar al lector a los aspectos más maravillosos (e inesperados) de la fe, compartiré la historia de mi propio despertar espiritual.

Luego llegaremos al corazón de la historia: revisando cómo los movimientos religiosos forman parte de un único plan divino, cómo a menudo se desvían, cómo nos han traído hasta aquí, y las decisiones críticas que ahora deben tomar los adherentes de todas las religiones.

Incluso si usted no es particularmente religioso – yo tampoco estoy seguro de serlo – espero que disfrute de esta serie de ensayos, ya que sin duda le dará cosas importantes para reflexionar. Si tenemos suerte, al final puede que descubras que quieres desempeñar un papel en este gran plan divino – y que todos estamos en medio de una verdadera transformación.

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