Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

El mejor lugar para comenzar a crear justicia social es en tu propia comunidad. Todos y cada uno de nosotros podemos abogar por tener más justicia en el mundo en general; sin embargo, la justicia realmente comienza en casa.

Por ejemplo, si eres joven, puedes comenzar aprendiendo a acompañar a grupos de pre-jóvenes (11–14 años) para fortalecer sus personalidades y ayudarlos a descubrir la satisfacción que proviene de llevar a cabo actos de servicio a la comunidad.

O tal vez podrías organizar una clase para niños en su vecindario y enseñar ética y virtudes a esa siguiente generación. Los bahá’ís tienen excelentes programas de capacitación para estas dos iniciativas de justicia social que nacen desde la comunidad y que han demostrado su valía alrededor del mundo:

Que el maestro sea un doctor para el carácter del niño: así curará los males espirituales de los hijos de los hombres.

Si en esta trascendental tarea se hace un ingente esfuerzo, el mundo de la humanidad brillará con otros ornamentos y emitirá la más hermosa luz. Entonces, este sitio oscuro se tornará luminoso y esta morada terrenal se convertirá en el Cielo. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 99.

Los bahá’ís también tienen materiales para círculos de estudio, apropiados para toda la comunidad, que pueden construir una comprensión y un propósito comunes y motivar a las personas a convertirse en los actores del desarrollo de su propia comunidad. Además, las reuniones devocionales abiertas a las personas de todas las religiones, y a aquellas que no tienen ninguna, pueden proporcionar una base espiritual para la acción comunitaria.

Una comunidad que construye conscientemente un espíritu de solidaridad compartido, que reflexiona sobre su progreso y consulta sobre los próximos pasos a seguir, que respeta a todos y no deja a nadie atrás, es el mejor seguro contra cualquiera de los muchos problemas que pueden amenazar a la sociedad en los años por venir:

…el amor y la buena fe dominen de tal modo el corazón humano que los hombres consideren al desconocido como un amigo íntimo; al malhechor, como a uno de los suyos; al forastero, como a un ser amado; al enemigo, como a un compañero querido y cercano. A quien les quite la vida le llamarán conferidor de vida; a quien se aparte de ellos le mirarán como a alguien que vuelve a ellos; a quien niegue su mensaje, le considerarán como uno que reconoce su verdad. El significado de ello es que deben tratar a toda la humanidad como tratarían a sus partidarios, sus correligionarios, sus seres queridos y sus amigos íntimos.

Si una antorcha tal iluminare la comunidad mundial, encontraréis que la tierra entera exhala fragancia, que habrá llegado a ser un paraíso de deleites y su faz será la imagen del alto cielo. Entonces, la totalidad del mundo será una sola tierra natal; los diferentes pueblos, una única raza; las naciones de Oriente y Occidente, un solo hogar. – Ibid., pág. 64.

Incluso si los problemas más grandes del mundo parecen no tener solución, este tipo de acción comunitaria directa y personal puede llegar a alcanzar los picos de la justicia social y abrir el camino a otros desafíos. De esta manera inmediata y localizada, persona a persona en el nivel de vecindario o comunidad, puedes comenzar a construir la unidad que tanto necesita el mundo. No necesitas talentos especiales, capacitación o experiencia, sino que puedes ir aprendiendo a medida que avanzas.

En nivel más básico, esto también ayuda a proporcionar una solución a los desafíos que el aumento de la migración trae ahora al mundo. Cuando lleguen los nuevos vecinos, y las personas de diferentes culturas y orígenes tengan la necesidad de aprender a vivir juntas en armonía, ¿qué mejor manera de lograr esto que estudiando juntos sobre los principios de la unidad en la diversidad, compartiendo oraciones a través de diferentes tradiciones religiosas y consultando sobre las necesidades compartidas de la comunidad mientras van construyendo entendimiento mutuo?

¿Qué provecho existe en estar de acuerdo en que la amistad universal es buena, y en hablar de la solidaridad de la raza humana como un gran ideal?; a menos que estos pensamientos se trasladen al mundo de la acción, serán inútiles.

El mal continúa existiendo en el mundo debido a que las personas tan sólo hablan de sus ideales, pero no hacen lo necesario por llevarlos a la práctica. Si las acciones tomaran el lugar de las palabras, muy pronto la miseria del mundo desaparecería para transformarse en prosperidad. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 19.

Si todos los niños aprenden y juegan juntos en las clases del vecindario, y los jóvenes menores organizan proyectos de servicio a la comunidad, independientemente de sus orígenes, estarían contribuyendo a sentar una base permanente para que la unidad duradera se establezca en la comunidad. Esto puede generar una maravillosa expresión de justicia social, donde sea que vivas.

Entonces, equipado con tu nueva comprensión del poder de la justicia social y con las herramientas de la acción social, ahora estás listo para ir más allá de las montañas de la justicia e ingresar al próximo valle en su viaje de autorrealización.

El nuevo libro de Arthur Lyon Dahl In Pursuit of Hope, A Guide for the Seeker , publicado por George Ronald Books, está disponible aquí.

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