Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Recientemente di una charla en una conferencia sobre el tema ‘¿Cuál es el papel de la riqueza en la sociedad? ‘y me inspiré para compartir algunas de mis reflexiones aquí.

La Casa de Justicia Universal Bahá’í señala que: “El bienestar de cualquier segmento de la humanidad está inextricablemente enlazado al bienestar de la totalidad”. Podemos ver que esta declaración es más cierta que nunca. Con cuatro mil millones de usuarios de Internet en todo el mundo y vuelos que llegan a todos los rincones del planeta, es sorprendente que aún tengamos una falta de comprensión mutua.

En lugar de unir al mundo, a menudo encontramos que se están creando nuevas barreras, ya sean barreras económicas, sociales o ideológicas. Las malas decisiones financieras, económicas o climáticas en un país pueden tener consecuencias catastróficas para el resto del mundo. El terrorismo internacional y la autocracia gubernamental están acentuando la injusticia en todas sus formas.

La brecha entre ricos y pobres también está en aumento.   Las nuevas estimaciones de Oxfam del 2019 muestran que solo ocho hombres poseen la misma riqueza que la mitad más pobre del mundo.

Entonces, ¿a dónde nos dirigimos desde aquí? Bahá’u’lláh declara enfáticamente:

El mérito del hombre reside en el servicio y la virtud, y no en la pompa de las riquezas y la opulencia… No disipéis la riqueza de vuestras preciosas vidas en pos de una inclinación perversa y corrupta, ni dejéis que vuestros esfuerzos se empleen en promover vuestro interés personal. – Las Tablas de Bahá’u’lláh, pág. 91.

Una manifestación poderosa de esto podemos encontrarla en el mundo de la inversión de impacto: invertir en compañías donde el objetivo no es solo maximizar los rendimientos financieros, sino también el impacto social y ambiental. Esto es lo que me ha llamada mucho la atención.

Este campo ha ido creciendo increíblemente siendo inicialmente un elemento marginal del sistema financiero hasta una posición en la que las principales empresas de inversión compiten entre sí por el talento y los clientes en torno a sus nuevos productos financieros de impacto social. Hay productos de inversión en todas las clases de activos que se están desarrollando para abordar el aumento del interés en este tipo de inversión, ya sean bonos verdes, bonos de impacto social u oportunidades de inversión directa. Además, con la transferencia de riqueza intergeneracional que está teniendo lugar, estamos viendo un mayor interés de la próxima generación en oportunidades de inversión más orientadas al impacto.

También está claro que el simple hecho de donar dinero no es la respuesta, esta es una idea desafiante para los filántropos y organizaciones benéficas en nuestro mundo actual. La Casa Universal de Justicia Bahá’í declara:

El cambio social no es un proyecto que un grupo de personas lleva a cabo para beneficio de otro grupo. – Carta de la Casa Universal de Justicia.

Entonces, ¿qué es lo que afecta el cambio social? Para mí, significa que debemos ayudar a desarrollar en las personas la capacidad de actuar, lo que significa que necesitamos ayudar a las personas a ayudarse a sí mismas. Si, en lugar de ser vistos como receptores de ayuda y desarrollo, las personas fueran consideradas como protagonistas activas en su propio futuro y desarrollo, el mundo se vería muy diferente.

En nuestro corto camino, a través de nuestra organización Impact Experience , buscamos trabajar con personas en comunidades marginadas para que se apropien de su propio proceso de transformación. Invitamos a los inversionistas a reunirse con líderes de la comunidad y crear conjuntamente oportunidades en las que se pueda invertir en la comunidad. Una gran parte de las reuniones que organizamos se enfocan en discusiones sobre la naturaleza espiritual de la humanidad y el desarrollo de confianza con nuestros colaboradores y patrocinadores. Hasta ahora, hemos trabajado en más de 16 comunidades, liberado más de $ 40 millones de inversiones, involucrado a más de 500 personas para construir puentes entre las diferencias y hemos iniciado y construido proyectos que están al servicio de las comunidades.

Uno de los mayores desafíos que hemos encontrado, el cual es bastante interesante teniendo en cuenta las buenas intenciones de las personas que desean ayudar a los demás, es el sesgo implícito. Este es un prejuicio inconsciente sobre las personas que pueden ser consideradas de “alto riesgo” en virtud de ciertas suposiciones que hacemos sobre ellas. Por ejemplo, dentro de la inversión, de los $ 34 billones que se invierten anualmente, menos del 2% se destina a empresas y fondos administrados por mujeres y personas de color. Si queremos pensar en la redistribución de la riqueza en la sociedad, debemos tomar conciencia de nuestros sesgos implícitos y darnos cuenta de las dinámicas de poder inherentes.

Otra área en la que nos hemos involucrado recientemente es lo que se ha llamado ‘zonas de oportunidad’   dentro de los estados unidos. Las zonas de oportunidad ofrecen una nueva legislación fiscal que significa que si se invierte en ciertas comunidades de bajos ingresos en los EE. UU., entonces obtiene una cancelación de ganancias de capital. Esta es una gran oportunidad para liberar grandes grupos de capital en áreas que antes no atraían inversiones.  Sin embargo, el desafío es que, si estas inversiones se realizan sin comprometer a los líderes de la comunidad, surgirán consecuencias no deseadas, como el aburguesamiento, que privilegia a los ricos a expensas de los pobres. Por lo tanto, hemos estado trabajando con comunidades en zonas de oportunidad para involucrarlos en el desempeño de un papel en la construcción de acuerdos dentro de sus comunidades para el beneficio de los necesitados.

Cuando pensamos en “riqueza”, a menudo solo pensamos en riqueza monetaria, pero creo que es importante expandir el concepto de riqueza a partir de posesiones únicamente materiales para incluir también la riqueza cultural y espiritual.

Consideremos la declaración de Abdu’l-Bahá:

…la felicidad y grandeza, el rango y distinción, el placer y la paz de una persona nunca han consistido en su riqueza personal, sino más bien en la excelencia de su carácter, su longanimidad, la amplitud de su saber, y su capacidad de resolver problemas intrincados. – El Secreto de la Civilización Divina, pág.18.

Es así que podemos ver que la riqueza puede definirse en educación, conocimiento, artes, carácter, todas estas son manifestaciones esenciales de riqueza y requisitos previos esenciales para crear un mundo mejor.

En todo nuestro trabajo en Impact Experience, involucramos activamente a los artistas y nos asociamos con una iniciativa llamada CultureBank (Banco de Cultura) centrada en invertir en emprendedores artistas y en el desarrollo de activos culturales en la sociedad. Actualmente también estoy explorando una iniciativa emocionante centrada en apoyar a músicos de inspiración espiritual.

Entonces, en conclusión, ¿qué podemos hacer?

Podemos considerar qué riqueza hemos adquirido, ya sea dinero, educación, iluminación espiritual, habilidades, influencia o cualquier otra fuerza, y determinar cómo podemos usar activamente esta riqueza para hacer que la sociedad se vuelva autosuficiente. También podemos continuar reflexionando sobre cuáles son nuestros prejuicios y observar la influencia que tienen en nuestra toma de decisiones.

Existe un sentimiento actual de que las personas han perdido la fe en el sistema establecido de gobierno y negocios y están buscando alternativas. Tenemos una opción: ¿deberíamos desesperarnos y centrarnos en las fuerzas negativas de desintegración en el mundo, O deberíamos elegir comprometernos con positividad y saber que lo que sí podemos hacer es dar nuestro mejor esfuerzo?

Espero comprometerme más y escuchar los pensamientos y reacciones de las personas sobre este tema.

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