Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Nuestros medios de comunicación suelen representar el amor como un fenómeno mágico y sin dificultades que de alguna manera aparece en las vidas de personas convencionalmente atractivas.

Otras veces, los medios de comunicación muestran que el amor está lleno de dolor, deshonestidad y falta de comunicación. No puedo contar el número de veces que vi una comedia romántica y con enojo rogué que los personajes simplemente digan la verdad.

Dicho esto, a pesar de que las representaciones cinematográficas del amor pueden sentirse exageradas o absurdas, los mensajes que nos transmiten los medios no siempre son totalmente falsos. La mayoría de nosotros conocemos, o tal vez hemos tenido, relaciones que están repletas de mentiras, basadas solo en el deseo sexual, o que parecen ser superficiales en su naturaleza.

Afortunadamente, muchos de los que buscamos amor podemos acudir a personas mayores de confianza para pedirles consejo y hacer referencia a la experiencia vivida para intentar desarrollar una idea más equilibrada y realista de lo que significa amar a alguien. El consejo anecdótico y la sabiduría que la gente ha recolectado es abundante y, a menudo, útil, pero, por lo general, aún es limitado.

Nuestras experiencias pueden ser fácilmente contaminadas. En el amor, algunos de nosotros imitamos inconscientemente a los adultos a quiénes veíamos mientras crecíamos; a veces intentamos compensar las inseguridades personales a través de nuestras relaciones; y muchos de nosotros adoptamos los ineficaces estilos de comunicación comunes en nuestra cultura. Como criaturas sociales, no es de extrañar que podamos terminar sosteniendo las definiciones equivocadas de amor. Determinar qué es lo que buscamos de una relación bien equilibrada puede parecer un desafío.

En mi propio viaje, al reconocer que hay tantas expectativas sesgadas de lo que es el amor romántico, he recurrido a los escritos bahá’ís como otra fuente de guía. Estos describen lo que el amor verdadero, y un matrimonio real y duradero, puede llegar a ser:

…el matrimonio debe ser la unión del cuerpo como así también del espíritu, pues aquí tanto el marido como la mujer están arrobados por el mismo vino, ambos están enamorados del mismo Rostro incomparable, ambos viven y se mueven con el mismo espíritu, ambos están iluminados por la misma gloria. Este vínculo entre ellos es espiritual, luego es una ligadura que perdurará por siempre. Asimismo, gozan de lazos firmes y duraderos también en el mundo físico, pues si el matrimonio está basado tanto en el espíritu como en el cuerpo, esa unión es verdadera y, por consiguiente, perdurará. No obstante, si el vínculo es físico y nada más, con seguridad será transitorio e inexorablemente ha de terminar en separación.

Por consiguiente, cuando los seguidores de Bahá decidan unirse en matrimonio, la unión debe ser una relación verdadera, una reunión tanto espiritual como física, para que esa unión perdure en todas las etapas de la vida y en todos los mundos de Dios; pues esta unicidad real es un destello del amor de Dios. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 89.

love love

Elegir un compañero y desarrollar una relación en torno a la divinidad existente dentro de la otra persona es claramente distinto de la noción popular de elegir a alguien con quien encuentre pequeñas señales de compatibilidad. Aun cuando la atracción física, los hábitos en torno al dinero, la limpieza y la comunicación son seguramente cruciales para encontrar coherencia en una relación funcional, este pasaje de los escritos bahá’ís implica mucho más.

Inicialmente, esta cita puede parecer bastante intimidante, pero he aprendido a ver el amor como algo más que encontrar a alguien con quien sentirse cómodo, implica un mayor entendimiento de lo que debemos esperar. Me anima profundamente a tratar de mantener el amor que le tengo a una persona por el amor de Dios que veo reflejado en él o ella, en lugar de solo porque temo la soledad.

Aunque es un estándar mucho más alto, hace que el desarrollo de una relación duradera se sienta mucho más alcanzable. Todos cambiamos y crecemos, a veces de manera inesperada, a lo largo de nuestras vidas. La vida nos pone tantos obstáculos en nuestro camino, y como respuesta natural, cambiamos. Evidentemente, esto puede crear tensión, como seguro la mayoría de nosotros hemos experimentado con nuestras amistades. Se puede sentir como que “crecemos y nos volvemos distintos a la otra persona” o “nos distanciamos” así como otros aspectos de lo que somos, flujo y reflujo con el movimiento de la vida.

Pero si aprendemos y elegimos amar por la belleza interior más profunda que vemos dentro de una persona, y aprendemos a expresar ese amor tratando de alimentar su crecimiento, incluso cuando surgen las pruebas y dificultades de una relación, estas se vuelven menos probables de arruinar la relación.

Los bahá’ís creen que todos tenemos el potencial de reflejar la luz de Dios, pero esto no quiere decir que al elegir un compañero de vida yo pueda elegir a cualquier persona. En lugar de esto, trato que esto sea mi aspiración:

El matrimonio bahá’í es unión y afecto cordial entre las dos partes. Sin embargo, deben ejercer el máximo cuidado y familiarizarse con el carácter del otro. Este vínculo eterno debe ser asegurado por un pacto firme, y la intención debe ser fomentar la armonía, el compañerismo y la unidad y alcanzar la vida eterna.

En un verdadero matrimonio bahá’í, las dos partes deben unirse plenamente, tanto espiritual como físicamente, para que puedan alcanzar la unión eterna en todos los mundos de Dios y mejorar la vida espiritual de cada uno. – Abdu’l-Bahá, Fe Mundial Bahá’í , pág. 372

Si bien requiere mucha diligencia y reflexión, una unión eterna es definitivamente algo por lo que vale la pena trabajar.

 

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