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Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í. El sitio web oficial de la Fe Bahá’í es Bahai.org y el sitio web oficial de los bahá’ís de los Estados Unidos es Bahai.us.
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Espiritualidad

El poder del perdón

V. M. Gopaul | Jul 13, 2020

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V. M. Gopaul | Jul 13, 2020

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Después de cualquier situación dolorosa, se evidencian dos opciones: la ira seguida de la venganza o hacer las paces con el pasado a través del perdón. El primer enfoque para resolver los problemas siempre lleva a más sufrimiento, mientras que el segundo nos lleva a la verdadera reconciliación.

El perdón es el proceso intencional y voluntario por el cual una víctima sufre un cambio de sentimientos y de actitud con respecto a una ofensa. Al hacerlo, el perdón por las acciones del ofensor reemplaza las emociones negativas como la venganza, la traición, la ira y el miedo.

Así como todos somos seres humanos defectuosos, nuestro interior también anhela el perdón porque saber y aceptar que hemos herido a alguien es en sí mismo un castigo. Para salvar una relación arruinada entre individuos o grupos étnicos y evitar la amargura y el resentimiento, el perdón puede proporcionar una verdadera reconciliación.

«Perdonar es eliminar la negatividad que resulta del daño al dejar ir el equipaje emocional».

En «La Promulgación a la Paz Universal», Abdu’l-Bahá, hijo de Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la fe bahá’í, aconsejó: «Si alguien comete un error o daño en vuestro perjuicio, debéis perdonarlo instantáneamente. No os quejéis de otros. Absteneos de reprenderlos, y si deseáis amonestarlos o aconsejarles, hacedlo de modo que no agobie a quien lo reciba«.

Abdu’l-Bahá también dijo que el perdón y la justicia van de la mano: «Así como la clemencia es uno de los atributos del Misericordioso, también la justicia es uno de los atributos del Señor. El pabellón de la existencia no se sostiene sobre el pilar de la clemencia, sino sobre el pilar de la justicia«.

Entonces, seamos claros en lo que el perdón es y no es:

Perdonar NO significa que apruebes las malas acciones.

Alcanzar un estado de verdadero perdón NO significa que decidas que lo que alguien hizo está bien si no lo está.

Perdonar NO significa que tengas que olvidar (¿es eso posible?).

Perdonar ES eliminar la negatividad que resulta del daño al dejar ir el equipaje emocional.

De alguna manera, el perdón es reconfortante y poderoso, pero rara vez está destinado a los demás; más bien, es para nuestra propia autopreservación y curación. Como todos somos propensos a cometer errores, Dios es el último dispensador de perdón. Esperamos que cuando nos encontremos con nuestro creador, el perdón de nuestros errores se nos conceda a través de la gracia divina.

Una vez alquilé una casa a unos inquilinos que resultaron estar involucrados en una actividad ilegal. El daño que dejaron fue increíble: la pared interior estaba llena de moho, el cableado del medidor eléctrico había sido manipulado, y la estructura había sido alterada. Las autoridades de la ciudad declararon el lugar como inseguro y cortaron la electricidad y el agua mientras me mandaban una orden de trabajo para remediarlo. El coste monetario y sanitario para mí era insoportable.

Estaba muy enfadado con los inquilinos porque me sentía engañado. Durante los meses siguientes, mi confusión interna se profundizó. Sabía que tenía que seguir adelante para restaurar mi bienestar – tenía que perdonar para restaurar mi salud mental y espiritual.

El perdón es una fuente de crecimiento y felicidad. Sostener el dolor, los resentimientos, el sufrimiento y la ira significa un veneno para nuestro propio ser. Como dijo Confucio sobre la venganza, «Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas». Vivir activamente con ira y buscando venganza es invitar a la muerte con miles de cortes.

El perdón libera el poder personal. Mantener la ira, el arrepentimiento, el odio o el resentimiento hacia alguien significa entregar nuestros poderes divinos a esa persona. La única manera de romper esta esclavitud es perdonar, no necesariamente olvidar.

El perdón despeja la niebla de la mente de la misma forma que el sol ahuyenta la niebla. Te permite ver todas las cualidades positivas de la persona que te ha hecho daño – cualidades que amaste alguna vez – y te permite aceptar los rasgos buenos y malos de los demás, una base para una relación duradera y saludable.

Uno de los mayores obstáculos para la unidad de la humanidad es la dificultad para perdonar. Se necesitan muchas generaciones para armonizar las sociedades perturbadas. Por ejemplo, en 1918, Toronto fue testigo de una revuelta antigriega durante tres días. Imagínese. En todo Ontario y Canadá, los inmigrantes griegos fueron atacados y falsamente acusados de no luchar en la Primera Guerra Mundial. Un siglo después, el evento anual, «El sabor del Danforth», sucedió con gran alegría y es uno de los mayores festivales de verano en Toronto cuando canadienses de todos los colores, credos y tamaños se reúnen para celebrar la comida, la cultura y la hospitalidad griegas.

2018 Taste of Danforth festival in downtown Toronto.
 2018 Festival «El sabor a Danforth» en el centro de Toronto.

La reconciliación a través del perdón es uno de los fundamentos de la unidad de la humanidad. Para un compromiso efectivo, debe considerarse un hecho crucial. A través de la empatía y la compasión, la mayor parte de la población tiene que reconocer el sufrimiento de las víctimas sin descartarlas con estereotipos.

En la actual agitación social, el clamor por el cambio es cada vez más fuerte, y la esperanza de acabar con la miseria se extiende por todos los rincones del planeta. Solo mediante una acción adecuada se puede mejorar la situación. Como dijo Abdu’l-Bahá en un discurso en París en 1911, «El mal continúa existiendo en el mundo debido a que las personas tan sólo hablan de sus ideales, pero no hacen lo necesario por llevarlos a la práctica. Si las acciones tomaran el lugar de las palabras, muy pronto la miseria del mundo desaparecería para transformarse en prosperidad«.

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