Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Después de casi uno o dos meses de cobertura continua del coronavirus en los medios, admito que solo ocasionalmente reviso las noticias últimamente.

Al haber tenido alguna formación previa en el campo del periodismo, me preocupa lo que considero una falta de equilibrio en la forma cómo se presentan los reportajes y muy pocas perspectivas más amplias. Afortunadamente, los escritos de los bahá’ís ofrecen un cuadro más amplio que creo que puede ayudarnos a navegar a través de estos tiempos difíciles, y tal vez nos dé esperanza.

Un libro titulado “Llamado a las Naciones” de Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Baha’i, me ha especialmente ayudado. El tema central de esta obra gira en torno a las dolorosas pruebas de la humanidad a corto plazo, que conducen a un destino final más brillante a largo plazo. Aunque llamó al futuro inmediato “angustiosamente oscuro”, también describió el futuro distante como “gloriosamente radiante”.

La humanidad, escribió Shoghi Effendi, necesita pasar por un momento sombrío para eventualmente prepararse para un futuro más grande, más unido y más orientado espiritualmente. Aquí hay un impactante pasaje de “Llamado a las Naciones” que resume esta idea:

Una adversidad prolongada, mundial, desconsoladora, unida al caos y la destrucción universal, debe necesariamente convulsionar a las naciones, remover la conciencia del mundo, desilusionar a las masas, producir un cambio radical en la concepción misma de la sociedad y refundir, por último, los desarticulados y sangrantes miembros de la humanidad en un solo cuerpo, único, orgánicamente unido e indivisible. – pág. 46.

Shoghi Effendi, nieto de Bahá’u’lláh, y Guardián de la fe bahá’í.

Vemos claramente tal adversidad hoy en día en los procesos que están “convulsionando a las naciones“. Shoghi Effendi escribió esto justo antes de la Segunda Guerra Mundial, así que se podría decir que el período de adversidad al que se refiere ya ha llegado y se ha ido – pero creo que el mundo todavía tiene mucho sufrimiento por el que pasar. Como una persona que le gusta ver el “panorama general”, personalmente creo que el miedo actual a la pandemia no es un evento aislado. Más bien, veo la reacción a ella como una chispa que ya ha desencadenado toda una cascada de consecuencias que realmente pondrán a prueba a la humanidad y, en el proceso, impulsarán un necesario examen de conciencia.

Sin embargo, Shoghi Effendi nos preparó para estos acontecimientos, diciendo básicamente que la humanidad necesita pasar por un proceso de limpieza o purga para alcanzar nuevos niveles de madurez. Mi entendimiento de su trabajo sugiere que esto tiene que ocurrir en un par de niveles diferentes.

En el libro mencionado, Shoghi Effendi comienza por referirse a nuestra base moral, o la falta de ella.  Él hace una crónica de una serie de diferentes males sociales – la anarquía, el crimen, la animosidad racial, la corrupción de la prensa, y la búsqueda de las vanidades terrenales – que representan las “características sobresalientes de una sociedad decadente”, la cual, dijo muy directamente, debe ya sea renacer o perecer. Él transmite que lo que está sucediendo en el mundo es parte de un proceso divinamente ordenado para reorientar nuestras prioridades:  

Misteriosa, lenta e irresistiblemente, Dios lleva a cabo su Propósito, aunque lo que ven nuestros ojos en este día sea el espectáculo de un mundo desesperadamente atrapado en sus propias redes, totalmente sordo a la Voz que, durante una centuria, lo ha estado llamando hacia Dios, y miserablemente sumiso a los cantos de sirenas que quieren atraerlo al vasto abismo. – Ibid.

Además de esta necesaria reorientación, Shoghi Effendi citó “el declive de la religión como fuerza social” como uno de los principales problemas de esta época. Al mismo tiempo que condenaba la ortodoxia religiosa, alabó el papel de la religión como una protección para la humanidad que, si su luz se oscurece, conducirá al caos y la confusión.

En la siguiente parte del libro, habla sobre el orden global – o el desorden, según el caso – y reitera que el sufrimiento de la humanidad ha surgido de nuestra resistencia a dar el siguiente paso necesario, e inevitable, en nuestra evolución:

La unificación de toda la humanidad es el distintivo de la etapa a la cual la sociedad se está ahora aproximando. La unidad de la familia, de la tribu, de la ciudad-estado y de la nación, han sido intentadas sucesivamente y establecidas por completo. La unidad mundial es la meta hacia la cual se está esforzando una humanidad hostigada. La erección de naciones ha llegado a su fin. La anarquía inherente a la soberanía del estado está moviéndose hacia su clímax. Un mundo en camino hacia la madurez debe abandonar este fetiche, reconocer la unicidad y la integridad de las relaciones humanas, y establecer de una vez por todas el mecanismo que mejor pueda encarnar este principio fundamental de su vida. – Ibid.

Es importante añadir que Shoghi Effendi abogaba por un “patriotismo sano e inteligente”. De hecho, las enseñanzas bahá’ís señalan repetidamente que la diversidad de costumbres y culturas nacionales enriquecen la experiencia humana. Pero, en un momento de creciente interdependencia, él -y las otras figuras centrales de la fe bahá’í- también pidieron una mayor lealtad al planeta y a sus pueblos.

En parte, seguimos en el lío en el que estamos debido a nuestro apego a formas anticuadas y divisivas de hacer las cosas. Sin embargo, los escritos bahá’ís no solo explican cómo llegamos a este punto, sino que también nos revelan una visión para el futuro. Esta sorprendente visión puede darnos la esperanza de que todo tiene un mayor propósito y significado. Una cita al final del libro es un poco más específica sobre lo que podemos hacer en el día a día, por muy confusas y sombrías que parezcan las cosas, dijo Shoghi Effendi, deberíamos:

Es más bien nuestro deber, por muy confuso que sea el panorama, por muy sombría que sea la perspectiva actual, por muy escasos que sean los recursos de que disponemos, trabajar serena, confiada e incansablemente para prestar nuestra ayuda, de la manera que nos permitan las circunstancias, a la acción de las fuerzas que… están conduciendo a la humanidad desde el valle de la miseria y la vergüenza a las más sublimes alturas del poder y la gloria. – Ibid.

Este artículo es una adaptación del Podcast de Zárrin Caldwell sobre The Soul Salons: Exploring our Spiritual Heritage.

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