Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

El racismo muestra su peor cara ante muchos problemas ambientales, especialmente frente al cambio climático.

Las enseñanzas bahá’ís abordan estos dos problemas sociales devastadores, primero reconociendo que la humanidad enfrenta múltiples males y problemas que requieren la curación de un médico divino:

Éstos no son días de prosperidad y triunfo. La humanidad entera está en las garras de múltiples males. Esfuérzate entonces, para salvar su vida con la saludable medicina que la todopoderosa mano del Médico infalible ha preparado. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 42.

Así que veamos brevemente cómo se relaciona el racismo y el cambio climático, destacando algunas de sus múltiples ramificaciones; sin embargo, no todas, ya que el tema es demasiado amplio para ser cubierto por completo aquí.

El impacto del racismo ambiental en las comunidades

Si usted es una persona de color, es más probable que viva en un vecindario cercano a una central eléctrica de carbón, un complejo industrial que libere químicos tóxicos, un relleno sanitario o incluso una instalación de desechos peligrosos. El aire que respira y el agua que bebe tienen más probabilidad de estar contaminados que si vivieras en un suburbio predominantemente blanco. Un estudio informó que los no blancos están expuestos a concentraciones de NO2 un 38% más altas que los blancos. Por lo tanto, aumenta la posibilidad de sufrir asma, cáncer y otros problemas de salud relacionados con el medio ambiente. “Los niños negros tienen el doble de probabilidades de ser hospitalizados por asma y tienen cuatro veces más probabilidades de morir a causa del asma que los niños blancos”. No solo es el asma, sino también las enfermedades cardíacas: “El solo hecho de reducir los niveles de contaminación de NO2 para todos los estadounidenses hasta los niveles que aquejan solo a las comunidades blancas podría reducir el número anual de muertes por enfermedad coronaria en 7.000”.

Aunque la mayoría de los gobiernos han abolido las leyes de segregación racial, su práctica continúa y las empresas aún se benefician de estas prácticas discriminatorias. Es difícil para las comunidades vulnerables valerse por sí mismas ante esta situación, debido a que no están adecuadamente representadas en las instituciones de toma de decisiones.

En los últimos años, por ejemplo, el número de oleoductos y gasoductos ha aumentado enormemente. Y estos a menudo se ubican en barrios minoritarios o en tierras de pueblos indígenas. Los frecuentes derrames de petróleo de las tuberías contaminan el agua potable y las tierras agrícolas de las personas, y las fugas generalizadas de gas representan riesgos de explosión y contribuyen significativamente al calentamiento global.

El cambio climático afecta sobre todo y en primer lugar a las personas de color y a las personas indígenas

Hoy en día, todo el mundo ya experimenta los efectos de un clima cambiante. Las personas pobres en todas partes están sufriendo primero por el aumento de los precios de los alimentos, ya que los cultivos de alimentos disminuyen debido a las sequías y otros impactos. Muchas personas han muerto o perdido sus medios de subsistencia en desastres naturales extremos agravados por el cambio climático, como tormentas, inundaciones, olas de calor, incendios forestales y desnutrición causada por la sequía. Los más vulnerables son los pobres y las personas de color: los agricultores en África cuyas tierras cada vez más secas ya no son productivas, las víctimas de los huracanes en Filipinas y Puerto Rico, los isleños indígenas que se convertirán en refugiados en un futuro cercano debido al aumento de los niveles del mar. Estas personas y sus culturas han contribuido poco al cambio climático. Las naciones más ricas del mundo, históricamente desproporcionadamente blancas, tienen la mayor responsabilidad por las emisiones de gases de efecto invernadero que se han acumulado en la atmósfera hasta ahora. El cambio climático, entonces, se ha convertido en uno de los principales problemas de justicia social de nuestros tiempos.

Además, la recuperación después de los desastres suele ser mucho más lenta para las personas de color, ya que es menos probable que tengan un seguro contra inundaciones, y los esfuerzos de auxilio después de un desastre no siempre son justos. Por ejemplo, un análisis realizado por un equipo de la Universidad de Stony Brook muestra que “después del huracán Harvey, Houston volvió a encender rápidamente el agua y la electricidad y vació la mayoría de los refugios de emergencia. Mientras tanto, varias semanas después de que el huracán María azotara Puerto Rico, gran parte de la isla aún se encuentra en “modo de supervivencia”. “Ambos huracanes exponen el estrecho vínculo entre los fenómenos meteorológicos severos y la desigualdad social”.

¿Qué podemos hacer?

Los bahá’ís creen que las enseñanzas bahá’ís nos han proporcionado aquellas estrellas brillantes que pueden guiar a la humanidad a través de la larga y oscura noche de la crisis climática de nuestro planeta. Los principios fundamentales bahá’ís de justicia, la eliminación del prejuicio y el racismo, y la unidad de la humanidad se encuentran entre las más brillantes de esas estrellas:

Ninguna luz puede compararse con la luz de la justicia. El establecimiento del orden en el mundo y la tranquilidad de las naciones dependen de ella. -Bahá’u’lláh, La Epístola al Hijo del Lobo, pp. 28-29.

…en cuanto a las predisposiciones religiosas, raciales, nacionalistas y políticas: todos estos prejuicios tratan de cortar de raíz la vida humana; todos generan derramamiento de sangre y la ruina del mundo. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 187.

Por supuesto, para combatir eficazmente estos enormes desafíos, primero debemos investigar los hechos y conocer su realidad; luego podemos aplicar los principios éticos y espirituales y avanzar hacia acciones significativas.

Esperamos que al estudiar el tema del cambio climático y participar en una profunda reflexión sobre sus requisitos con sus amigos y vecinos, se sienta inspirado a realizar actos de servicio que ayuden a establecer una base firme para la prosperidad de todos los habitantes de nuestro planeta. – La Asamblea Espiritual Nacional de los bahá’ís de los Estados Unidos, carta a la comunidad bahá’í estadounidense, 16 de enero de 2014.

El Instituto Wilmette ofrecerá un curso en línea sobre cambio climático a partir del 1 de abril. El curso proporciona una comprensión básica de las causas y los impactos del cambio climático, discute sus desafíos e impactos éticos con respecto a la clase económica y la raza, y los relaciona con las enseñanzas espirituales de las religiones del mundo, particularmente las de la Fe Bahá’í.

El conocimiento sobre el cambio climático, combinado con la guía espiritual, puede disipar la confusión y el miedo, y te permite incorporar la responsabilidad ambiental y social en tu vida y en las reuniones de tu comunidad. Únase a nosotros en este curso informativo e interactivo del Instituto Wilmette y ayude a ser parte de la solución.

Haga clic aquí para obtener más información sobre el curso y para inscribirse . Las becas están disponibles para quienes las necesiten.

0 Comentarios

characters remaining