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¿Por qué tenemos sueños buenos y malos?

Radiance Talley | Oct 14, 2022

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Radiance Talley | Oct 14, 2022

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Según la Fundación del Sueño, la mayoría de las personas sueñan durante unas dos horas cada noche. Soñar es una experiencia universal, independientemente de que se recuerde o no al despertar.

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Desde la comprensión de nuestra realidad espiritual hasta la superación de nuestras experiencias traumáticas, he aquí nueve razones espirituales y científicas por las que tenemos buenos y malos sueños.

1. Tenemos sueños para entender nuestra realidad espiritual

Abdu’l-Bahá, una de las figuras centrales de la Fe bahá’í, explicó que el espíritu humano tiene «dos modos de funcionamiento y comprensión. Un modo es a través de la mediación de los instrumentos y órganos corporales». Por ejemplo, el espíritu utiliza los oídos para oír y los ojos para ver el mundo físico.

El viaje espiritual, el segundo modo de operación de nuestro espíritu, no requiere estos órganos y extremidades. Por ejemplo, seguimos oyendo, saboreando, tocando, sintiendo, viendo y moviéndonos en nuestros sueños sin nuestros cuerpos físicos. El mundo de los sueños nos ayuda a entender las habilidades y la inmortalidad del espíritu humano y la libertad que tendremos una vez que dejemos este reino físico. Abdu’l-Bahá dijo:

Nuestro cuerpo es como la jaula, y el espíritu es como el pájaro. Vemos que sin la jaula, el pájaro vuela en el mundo del sueño; por tanto, si la jaula se destruye, el pájaro permanecerá y subsistirá; su sensibilidad se hará aún más intensa, su percepción será mayor y su felicidad aumentará.

2. Tenemos sueños para conectar con nuestros ángeles y antepasados

Al viajar espiritualmente en el mundo de los sueños, también podemos conectar con los espíritus de nuestros seres queridos que han fallecido.

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“Análogamente, si una persona está muerta, es sepultada”, explica Abdu’l-Bahá, “Pero después la veis en el mundo de los sueños y habláis con ella aunque su cuerpo haya se halla enterrado. ¿Quién es la persona que veis en vuestros sueños, a la que hablasteis y que también os respondió? Esto nuevamente prueba que hay otra realidad, diferente a la física, de quien muere y es enterrado.

3. Tenemos sueños para resolver problemas

Los escritos bahá’ís nos animan a orar por nuestros seres queridos que han fallecido porque, cuando estamos en una actitud receptiva, pueden hacernos sugerencias cuando nos encontramos en situaciones difíciles. Esto ocurre a veces mientras dormimos.

Abdu’l-Bahá dijo:

El alma viaja, percibe, siente. A menudo sucede que un hombre, cuando se halla despierto, no es capaz de encontrar la solución de un problema, y cuando se duerme llega a esa solución en su sueño.

Eso es lo que le ocurrió a Dimitry Mendeleev, el químico que ideó la tabla periódica. Tenía dificultades para crear un patrón que conectara los elementos químicos hasta que se le ocurrió la idea en sus sueños.

Escribió: «Vi en un sueño una tabla en la que todos los elementos caían en su sitio tal y como se requería. Al despertar, la escribí inmediatamente en un papel…».

Los sueños han conducido a numerosos descubrimientos científicos a lo largo de la historia, como la estructura del átomo, el desarrollo de la insulina y la Teoría de la Relatividad de Einstein.

Los estudios han demostrado que los sueños ofrecen soluciones y conocimientos «la noche siguiente a un acontecimiento determinante, y también de seis a siete días después». Así que, la próxima vez que necesites ayuda para resolver un problema, quizá quieras consultarlo con la almohada.

4. Tenemos malos sueños para superar los traumas

«Los sueños proporcionan una forma de terapia nocturna», afirma Matthew Walker, profesor de neurociencia y psicología de la Universidad de California en Berkeley y fundador y director del Centro para la Ciencia del Sueño Humano. «No es el tiempo el que cura todas las heridas. Es el tiempo durante el sueño lo que proporciona recuperación emocional».

En una entrevista para el podcast de Lex Fridman, explicó cómo los sueños actúan como una «bomba tranquilizadora nocturna» que quita los límites a las experiencias difíciles y dolorosas para que podamos sentirnos mejor al día siguiente. «No es solo que sueñes. Lo que importa también es lo que se sueña», dijo.

El profesor Walker dijo que han descubierto que las personas que soñaron con sus experiencias dolorosas obtuvieron «la resolución de su depresión clínica un año después, mientras que las personas que soñaban igual pero no soñaban con el trauma en sí no obtuvieron tanta resolución clínica de su depresión».

Explicó que soñar con «eventos emocionales permite la resolución de la salud mental, manteniendo nuestra mente a salvo de las garras de la ansiedad y la depresión reactiva.»

5. Tenemos buenos sueños, malos sueños y pesadillas para despertar nuestra creatividad

«Cuando reposé la cabeza sobre la almohada, no dormí, ni si quiera pensé… Vi, con los ojos cerrados, pero con una aguda visión mental, al pálido estudiante de artes profanas arrodillado junto a la criatura que había creado», relató la escritora Mary Shelley. Fue una pesadilla que la inspiró a escribir una de las más famosas novelas de ciencia ficción, «Frankenstein».

Ella dijo: «Vi el horrible fantasma de un hombre estirado, y luego, al accionar algún poderoso motor, mostró señales de vida, y se agitó con un movimiento inquieto y casi vital. …Tan rápida como ligera y tan alegre fue la idea que irrumpió en mí. ¡Lo he encontrado! Lo que me aterrorizó a mí, aterrorizará a otros; solo necesito describir el espectro que había rondado mi almohada de medianoche».

Frankenstein no es la única novela inspirada en un mal sueño. Robert Louis Stevenson soñó con el argumento de su novela fantástica de misterio, «El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde». Su mujer lo escuchó gritar a causa de una pesadilla. Cuando lo despertó, le dijo: «¿Por qué me has despertado? Estaba soñando con un magnífico cuento de marionetas». Su borrador final se terminó en solo seis días.

Por supuesto, los buenos sueños también han inspirado muchas obras creativas. Paul McCartney soñó toda la melodía de la exitosa canción de los Beatles «Yesterday» en un sueño, y el artista surrealista Salvador Dalí describió sus pinturas como «fotografías de sueños pintadas a mano».

6. Tenemos malos sueños y pesadillas para advertirnos de posibles amenazas

Además de hacernos más creativos, las pesadillas también pueden hacernos más despiertos. La psicóloga de Harvard Deirdre Barrett cree que las pesadillas son la forma que tiene el cerebro de alertar nuestra atención sobre los problemas que debemos atender.

«Las pesadillas probablemente evolucionaron para ayudarnos a ponernos ansiosos ante posibles peligros», dijo Barrett, según cuenta Live Science. «Incluso las pesadillas postraumáticas, que solo nos vuelven a traumatizar, pueden haber sido útiles en tiempos ancestrales, cuando un animal salvaje que te había atacado, o una tribu rival que te había invadido, podría volver». Explicó que el conocimiento consciente de las preocupaciones que se plantean en los sueños puede ser suficiente para dejar de soñar con ellas.

7. Tenemos sueños buenos, malos y confusos para procesar nuestros recuerdos e información

Los expertos en sueño creen que soñar fortalece nuestra memoria y el recuerdo de la información, deja ir la información errónea o innecesaria, y revisa o analiza los eventos que hemos experimentado recientemente.

Por ejemplo, Abdu’l-Bahá dijo, «Durante el día, un hombre se ve envuelto en una disputa y en un conflicto. Más tarde, en el mundo del sueño, se le presentan estas mismas circunstancias. Se trata de un sueño confuso. No tiene ninguna interpretación y no contiene ningún descubrimiento. Antes de que la persona soñara, se vio superada por los delirios». – [Traducción provisional de Oriana Vento].

8. Tenemos malos sueños y pesadillas si estamos fatigados o con miedo

Las pesadillas pueden ser desencadenadas por muchos factores, como la privación del sueño, el estrés, la ansiedad, los medicamentos e incluso las películas de terror.

Después de una conversación con Abdu’l-Bahá, la señora May Maxwell, una de las primeras bahá’ís americanas, explicó que los sueños que resultan de estas influencias son ejemplos de cómo el cuerpo puede influir en el alma, en contraposición a cómo el Espíritu Santo influye en el alma, que es lo que experimentan los que tienen sueños proféticos.

9. Tenemos sueños buenos y malos para predecir el futuro

Según Ward Hill Lamon, antiguo socio y amigo del presidente Abraham Lincoln, este soñó con su propio asesinato.

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En el sueño, «entraba en el Salón Este de la Casa Blanca para encontrar un cadáver cubierto y custodiado por soldados y rodeado por una multitud de dolientes. Cuando Lincoln preguntó a uno de los soldados quién había muerto, el soldado respondió: ‘El presidente’. Fue asesinado».

Como dicen los escritos bahá’ís:

En el estado de vigilia el ojo alcanza a ver a escasa distancia; en sueños quien se halla en el Oriente ve el Occidente. Cuando se está despierto, tan sólo se ve el presente; cuando se está dormido, se ve el futuro.

Ahora bien, no quiero que se asusten demasiado si han soñado con su propia muerte o la de un ser querido. A veces, esos sueños sirven de advertencia.

Por ejemplo, hace siete años, soñé que mi padre sufría un ataque al corazón y moría. Mientras aún estaba en el sueño, me «desperté» agitada y se lo conté a mi madre. Sorprendentemente, ella respondió con calma: «Bien, eso significa que podemos prevenirlo». Entonces me desperté de verdad. Naturalmente, me sentí muy confundida y angustiada. Le conté a mi madre mi sueño dentro de un sueño y, para mi sorpresa y asombro, me dijo exactamente lo mismo que había dicho su yo onírico: «Bien, eso significa que podemos prevenirlo».

Alrededor de un año después, mi padre sufrió un grave accidente cerebrovascular hemorrágico. Su médico le dijo a mi madre que sus posibilidades de sobrevivir eran escasas. Pero, con el poder de cientos de oraciones, él sobrevivió. Aunque mi sueño predijo su grave problema de salud, pudimos evitar que muriera.

Y, por supuesto, yo también he tenido buenos sueños que se han hecho realidad. Espero que todos ustedes encuentren sanación, descubrimientos, percepciones y conexiones espirituales en el fascinante mundo de los sueños.

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