Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Si le comentas a tu familia y amigos que estás investigando la Fe bahá’í, o que te has convertido en bahá’í, encontrarás todo tipo de respuestas. Algunas serán positivas; otras negativas.

Por supuesto, las respuestas positivas nos validan, nos hacen sentir bien y son más fáciles de manejar que las negativas. Por otro lado, las respuestas negativas pueden hacernos sentir incómodos, a la defensiva, temerosos y humillados. Debido a que estas tienen efectos tan poderosos sobre nosotros, necesitamos ser capaces de manejarlos de una forma emocional y espiritualmente saludable.

Primero, mencionemos algunos comentarios que podrías recibir: “Te vas a ir al infierno”. “Te has metido a un culto”. “No me interesa”. “¿Cómo puedes hacernos esto?”. “¡Si te unes a esa religión, te rechazaremos!”.

Estas respuestas negativas a menudo ocurren espontáneamente cuando compartimos un poco de la Fe bahá’í con nuestros amigos y familiares, independientemente si nos hayamos hecho bahá’ís o no. Si los otros no conocen de la Fe bahá’í, entonces puede que inicialmente se sientan desconfiados y despectivos antes de investigar por sí mismos.

Naturalmente, como buscadores espirituales sinceros, puede que nos sintamos molestos cuando recibamos estos comentarios negativos. Sin embargo, sin importar cuán fastidiados nos sintamos, debemos aceptar el hecho que algunas veces las personas van a responder de esa manera. No tenemos ningún control sobre cómo otros elijan reaccionar. Sobre lo que sí tenemos control es cómo nosotros elijamos responder.

Es normal que nos sintamos molestos cuando tengamos este tipo de experiencias, pero las enseñanzas bahá’ís nos dicen que no debemos reaccionar negativamente a estas reacciones. Aun con lo difícil que estas situaciones puedan ser, debemos poner nuestro mayor esfuerzo por ser amorosos, amables, respetuosos, tolerantes, pacientes y refrenados. Ya que, en última instancia, realmente no importa lo que otras personas piensen acerca de nuestras creencias religiosas. La realidad es que nuestra religión es estrictamente entre nosotros y Dios. Nadie puede decirnos qué es lo que debemos y no debemos creer.

Es difícil saber exactamente qué responder en ese tipo de situaciones negativas. Especialmente cuando se trata de un rechazo personal abierto como la amenaza de ser rechazado por nuestros padres. Tendríamos que haber estado en esa situación antes para saber cómo reaccionar. Pero lo que debemos hacer es proceder desde una posición de profunda fortaleza emocional y espiritual. Aun cuando lograrlo no es sencillo, tenemos la capacidad de hacerlo si así lo decidimos. No debemos dejar que otras personas tengan ese control sobre nosotros.

¿Cómo desarrollamos aquella profunda fortaleza emocional y espiritual? Existen muchas formas de poder lograrla. Aquí encontrarás tres:

  1. Orar. Usando las oraciones bahá’ís y nuestras propias palabras, podemos implorar a Dios a que nos ayude a ser firmes y fuertes emocional y espiritualmente.
  2. Confiar en Dios. Dios es nuestro apoyo: siempre nos sostiene, nunca nos deja caer. Solo debemos volvernos a Él continuamente, teniendo la fe de que Él siempre está ahí para nosotros, amándonos, protegiéndonos, en todo momento, bajo todas condiciones.
  3. Estudiar las enseñanzas bahá’ís acerca de la firmeza. Memorízalos y repítelos a menudo. Aquí hay tres citas sobre firmeza de los escritos de Bahá’u’lláh:

Bienaventurados quienes, a la vista del recuerdo del Señor de la Eternidad, consideran a los pueblos del mundo como la nada más total, como cosa olvidada, y se aferran al firme asidero de Dios, de tal forma que ni las dudas, ni las insinuaciones, ni las espadas, ni el cañón serían capaces de detenerlos ni de privarlos de su presencia. Benditos son los constantes; benditos son los que permanecen firmes en Su Fe. – Las tablas de Bahá’u’lláh.

Si te informases de las indignidades acumuladas sobre los Profetas de Dios y comprendieras las verdaderas causas de las objeciones hechas por sus opresores, de seguro apreciarías el significado de su posición. Asimismo, cuanto más atentamente examines las acusaciones de quienes se han opuesto a las Manifestaciones de los atributos divinos, tanto mayor será tu fe en la Causa de Dios. – Bahá’u’lláh, El libro de la certeza.

Di: ¡Oh pueblo de Dios! Cuidaos, no sea que las fuerzas de la tierra os alarmen, o que el poder de las naciones os debilite, o que el tumulto de la gente de la discordia os desanime, o que los exponentes de la gloria terrenal os entristezcan. Sed como una montaña en la Causa de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todo Glorioso, el Irrestringido. – Bahá’u’lláh citado por Shoghi Effendi en El advenimiento a la justicia divina.

La conclusión: ya sea que estés investigando la Fe bahá’í o ya seas un bahá’í, independientemente de lo que otros puedan decir, pensar, sentir o hacer, tienes el derecho, el poder y la responsabilidad de ser firme en tus creencias. Nadie puede quitarte tus creencias, a menos que lo permitas. Independientemente de cómo los demás se sientan sobre nuestra fe, merecemos sentirnos bien con nosotros mismos. Merecemos darnos amor, gentileza, y bondad. Merecemos creer en el último mensajero de Dios para la humanidad- Bahá’u’lláh- si así lo deseamos. Merecemos convertirnos en seguidores de Bahá’u’lláh, si eso es lo que decidimos hacer, sin importar las consecuencias.

0 Comentarios

characters remaining