Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Cuando pienso en las preguntas más importantes que me he hecho en mi vida, me doy cuenta de que la mayoría fueron sobre cómo salir de algún problema en el que me había metido.

Tuve muy poco entrenamiento o ejemplos a seguir en lo que respecta a hacerme preguntas importantes que puedan generar grandes respuestas y grandes resultados.

En algún momento del camino aprendí que Dios debía ser temido y que me recompensaría si no cometía errores, pero realmente no sabía cómo tener una conversación sobre lo que en verdad necesitaba. Esto condujo a años de odio a mí misma y sentirme indigna, y me mantuvo escondida pensando que todos menos yo lo habían logrado en la vida. No fue hasta que toqué fondo que conecté mis luchas con un portal de aprendizaje espiritual en el que obtendría dominio espiritual. Y de aquel torrente de tribulaciones emergí con una pregunta que me cambió la vida: “¿Qué necesita mi alma en este momento?”.

Luego de preguntar, las palabras que escuché fueron “conócete a ti misma”.

Conoce de dónde vienes:

Has de saber que el Reino es el mundo real y este lugar inferior es tan sólo su sombra extendida. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 134.

Conoce el poder ilimitado y la presencia que vive en tu corazón:

Oh Hijo del Espíritu… Vuelve tu vista hacia ti mismo, para que Me encuentres estando firme dentro de ti, fuerte, poderoso y autosubsistente. – Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, pág. 31.

¡Oh Hijo del Ser! Tu corazón es Mi morada; santifícalo para Mi descenso. Tu espíritu es Mi lugar de revelación; purifícalo para Mi manifestación. – Ibid., pág. 46.

Sepa qué lo lleva por un camino de dolor:

…el hombre debe conocer su propio ser y distinguir lo que conduce a la sublimidad o a la bajeza, a la gloria o a la humillación, a la riqueza o a la pobreza.- Bahá’u’lláh, Las Tablas de Bahá’u’lláh, pág. 21.

Sepa por qué su alma está conectada a Dios:

Tú quisiste darte a conocer a los hombres; por eso, mediante una palabra de Tu boca diste la existencia a la creación y modelaste el universo. – Bahá’u’lláh, Oraciones Bahá’ís, pág. 41.

A medida que mi viaje hacia el conocimiento de mí misma continuaba, sentí una conversación interna muy fuerte. Esta preguntaba: ¿qué necesita mi alma? Las respuestas llegaron de diversas maneras, mi alma necesita que luche por desarrollar desprendimiento interno; que me libere del miedo que me retuvo en una vida que tenía dejar atrás; que convoque los poderes espirituales prometidos en cada libro sagrado en la forma del Espíritu Santo; ¡recordar quién soy realmente y quién camina conmigo!

Por primera vez sentí la conciencia de mi alma, su poder y presencia. En mi anhelo por una conexión más profunda, desarrollé una práctica espiritual diaria para apoyar mis esfuerzos y, con el tiempo, oración diaria, reflexión y meditación, mi ser espiritual se convirtió en mi identidad dominante. Experimenté la capacidad de pasar por encima del miedo, la duda, la preocupación, la vergüenza, la culpa y la indignidad hasta llegar al amor propio, la devoción y un renovado sentido de gratitud y propósito:

¡Oh mis amigos! Habéis olvidado aquella verdadera y radiante mañana, cuando en aquellas sagradas y benditas cercanías estabais todos reunidos en Mi presencia, a la sombra del árbol de la vida, que está plantado en el ¿paraíso todo glorioso? Sobrecogidos escuchasteis cuando pronuncié estas tres santísimas palabras: ¡Oh amigos! No prefiráis vuestra voluntad a la Mía; nunca deseéis aquello que Yo no he deseado para vosotros, y no os acerquéis a Mí con corazones sin vida, manchados de deseos y anhelos mundanos. Si tan sólo santificarais vuestras almas, en este mismo instante recordaríais aquel lugar y aquellas cercanías, y la verdad de Mis palabras se haría evidente para todos vosotros. – Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, pág. 64.

Las preguntas de mi nueva verdad ayudaron a iluminar aquel lugar donde que me encontraba. No oré para sentirme poderosa, sino para no sentirme impotente. Oré por fuerza porque me sentía indigna, no para que se me muestre lo poderosa que realmente era. Una vez que entendí desde dónde estaba orando, la oración “Oh, Dios sálvame” cambió por “Oh, Dios revíveme”.

Te invito a que te hagas estas preguntas importantes: ¿qué necesita tu alma en este momento? ¿qué lleva a la alegría y qué lleva a la tristeza? ¿qué estás dispuesto a entregar para expresar tu verdadero potencial? ¿habita el amor o el miedo dentro tu corazón?

¿Realmente sabes quién camina contigo y el apoyo divino ilimitado disponible para ayudarte en todo momento?

Él vendrá en ayuda vuestra con las huestes invisibles y os apoyará con los ejércitos de la inspiración que procede del Concurso de lo alto; os enviará suaves aromas desde el altísimo Paraíso y os hará llegar los hálitos puros que soplan desde las rosaledas de la Compañía de lo alto. Él infundirá en vuestros corazones el espíritu de vida, os hará entrar en el Arca de salvación y os revelará Sus claras muestras y señales. Ciertamente, esto es abundante gracia. Ciertamente, ésta es la victoria que nadie puede negar. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 141.

Las enseñanzas bahá’ís dicen que al liberar el miedo e invitar al amor a nuestros corazones, podemos experimentar nuevos niveles de paz y consuelo interno:

… cierra tus ojos al mundo y a todo lo que hay en él; pues Mi voluntad y la voluntad de otro que no sea Yo, al igual que el fuego y el agua, no pueden morar juntas en un mismo corazón. – Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, pág. 71.

Al desarrollar una relación con nuestro ser superior, podremos conocernos a nosotros mismos en niveles mucho más profundos y significativos.

¡Oh Hijo del Ser! A mame, para que Yo te ame. Si tú no Me amas, Mi amor no puede de ningún modo alcanzarte. Sábelo, oh siervo. – Ibid., pág. 21.

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