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¿Obra realmente un Creador en el mundo de la creación? Si es así, ¿por qué no siempre se hace realidad lo que pedimos cuando oramos con sinceridad? ¿Qué pasa con nuestras oraciones no respondidas?

Para aquellos que creen en la Biblia, la respuesta podría parecer obvia: por supuesto que Dios obra en el mundo de la creación.

¿De qué otra manera podrías explicar la separación del Mar Rojo en el Antiguo Testamento o los milagros curativos de Jesús en el Nuevo Testamento? Estos comprenden los elementos fundamentales de la narrativa bíblica y las creencias judeo-cristianas. Es difícil imaginar una teología basada en eventos bíblicos que no abarque a Dios como parte activa del mundo de su creación, respondiendo oraciones y realizando milagros.

Sin embargo, esta creencia en la realidad fundamental de un Creador que responde oraciones y realiza milagros parece estar desapareciendo sistemáticamente y mermándose constantemente.

Yo, por mi parte, casi me he entumecido ante la devastación causada por terremotos, guerras civiles y desastres naturales que se cobran diariamente miles de vidas en todo el mundo. Gracias, CNN por traer los horribles detalles directamente a mi casa, las 24 horas del día, sin parar. Debido a la magnitud y frecuencia de esos desastres, muchas personas se preguntan “¿cómo podría Dios hacer eso a esas personas?” o “¿cómo pudo dejar que eso suceda?” o “¿por qué Dios no responde a las oraciones de ellos?”.

Marcus Borg, un conocido teólogo cristiano, escribió:

La realidad de las oraciones no respondidas es un gran problema. Piense en todas las personas que oraron para que terminara el Holocausto, todas las personas que oraron por la paz y la seguridad en medio de la guerra, todas las personas que oraron por sanidad y cuyas oraciones no fueron respondidas. Es así que muchos cristianos modernos tienen problemas con … la oración – El corazón del cristianismo, p. 196.

Una conclusión común de las personas religiosas temerosas de Dios es que Él nos ha dado libre albedrío y no interfiere con las cosas del día a día aquí en la Tierra. Este concepto, a veces llamado “teología del proceso”, postula que una vez que Dios terminó el pesado trabajo de la creación, Dios descansó en el séptimo día y nunca se molestó en volver a trabajar. Ahora, la explicación dice que la creación se desarrolla a través de las leyes de la naturaleza y Dios, desentendido, se convierte en un propietario ausente, en un espectador desinteresado o una deidad distante y despreocupada.

La visión bahá’í difiere drásticamente. La Fe bahá’í enseña que Dios sí participa activamente en el mundo de la creación, que la voluntad de Dios lo mueve todo, pero no todo lo que sucede es la voluntad de Dios.

Las enseñanzas bahá’ís dicen que Dios no solo responde a las oraciones sinceras de quienes creen en Él, sino que responde a las oraciones de todas sus criaturas:

Dios responderá la oración de cualquier siervo si esa oración es urgente Su misericordia es vasta, ilimitada. Él responde a las oraciones de todos sus siervos… Dios es misericordioso. En Su misericordia responde las oraciones de todos Sus siervos cuando, de acuerdo con Su suprema sabiduría, ello es necesario. – Abdu’l-Bahá, La sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 258.

¿Cómo puede ser posible que Dios responda a las oraciones de “cada siervo”? Si juzgamos por la muerte y la destrucción causadas por las guerras y los desastres naturales, seguramente, innumerables oraciones quedan aparentemente sin respuesta, Entonces, tal vez Dios conteste algunas oraciones, pero claramente no responde todas.

Lo que plantea una pregunta muy importante: ¿por qué un Dios justo y amoroso respondería solo algunas oraciones y aparentemente ignoraría otras?

Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, escribió:

… los decretos del Soberano Ordenador, respecto de hado y predestinación, son de dos clases. Ambas deben ser obedecidas y aceptadas. Una es irrevocable, la otra es, como la denotan los hombres, inminente. A la primera todos deben someterse sin reserva, puesto que está fijada y establecida. Sin embargo, Dios puede alterar o revocarla. Como el daño que debe resultar de tal cambio será mayor que si el decreto hubiera permanecido inalterado, todos, por tanto, deben voluntariamente asentir a lo que Dios ha deseado y mantenerse con confianza en ello.

El decreto que es inminente, sin embargo, es tal que la oración y la súplica lo pueden evitar. – Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, pág. 70.

Las enseñanzas bahá’ís dicen que Dios puede alterar y realiza eventos dentro de su creación. Algunos eventos, sin embargo, solo deben ser aceptados. Al igual que la ley de la gravedad, deben considerarse irrevocables, ya que el daño que resultaría de cambiarlos sería mayor que dejarlos desarrollarse como lo pretende el Creador. Para estos eventos irrevocables y leyes inmutables, las enseñanzas bahá’ís —y las enseñanzas de todas las creencias— nos instruyen a consentir y confiar voluntariamente en la sabiduría de Dios:

Nunca pierdas tu confianza en Dios. Ten siempre esperanza, pues las dádivas de Dios nunca cesan de descender sobre el hombre. Si se observan desde cierta perspectiva, ellas parecen decrecer, mas vistas desde otro ángulo, son plenas y completas. El hombre, en todas las condiciones, está inmerso en un mar de bendiciones de Dios. Por tanto, no desesperes en ninguna circunstancia, sino más bien permanece firme en tu esperanza. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 155.

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