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A veces sentimos que nuestra vida espiritual y nuestra vida laboral son muy diferentes, pero no tiene que ser así.

A través de los años, mi esposo y yo hemos participado de los cursos del Instituto Ruhi en forma de círculos de estudio -grupos que se reúnen semanalmente para estudiar y practicar actividades de diferentes servicio- o en forma de cursos intensivos. En estos cursos pudimos aprender sobre temas profundos como nuestra identidad espiritual y prepararnos para realizar actividades de servicio a la comunidad como las clases de educación espiritual para niños o grupos prejuveniles. Todas estas experiencias de aprendizaje y de aplicación de estos aprendizajes marcaron nuestras vidas y nos ayudó a enfocar nuestras energías por el bien de la humanidad. Por muchos años ya, y en conjunto con nuestras hijas y amigos, hemos estado involucrados en estas actividades en nuestra ciudad.

Pero lo que aprendemos en cierto aspecto de nuestra vida siempre nos ayuda también en otras áreas. Hace varios años, casi paralelamente a nuestro estudio de la secuencia de cursos Ruhi, mi esposo y yo creamos una empresa. Es interesante pensar la manera en que estas experiencias educativas marcaron las decisiones que tomamos en nuestra vida laboral.

Actualmente está de moda el modelo de trabajo en equipo y se espera que todas las personas sepan colaborar, sean asertivas y responsables. Los cursos del Instituto Ruhí exploran cómo:

“…crear ambientes que pongan a las personas en contacto con las fuerzas espirituales liberadas por la oración y la devoción; cómo fortalecer los lazos de amistad y establecer patrones significativos de comunicación entre personas de varios entornos; cómo hacer la educación de los niños parte integral de la vida de la comunidad; cómo mantener un ambiente que ayude a la gente joven a desarrollar sus capacidades intelectuales y espirituales; cómo generar dinámicas dentro de la unidad familiar que den lugar a la prosperidad material y espiritual”.  – Bahai.org

Esto de “establecer patrones de comunicación significativos entre personas diversas” se aplica directamente a este punto. Los cursos del Instituto Ruhi nos dieron una comprensión más profunda de la importancia de cooperación sincera entre miembros del grupo. La meta del trabajo en equipo va más allá de lograr terminar algún producto, sino más bien es la práctica de elevadas habilidades interpersonales de comprensión, ayuda mutua, sinceridad y autosacrificio. Estas habilidades interpersonales, especialmente indicadas en el Libro 1 de la secuencia de libros Ruhi, son imperativas para el desarrollo de sociedades diversas, pacíficas y progresistas, estos cursos nos ayudan a desarrollarlas.

Otro tema de moda es cómo ser un “líder” en el trabajo. El tema de liderazgo está imbuido en ideas de autovaloración, autoconfianza y la idea de que uno lidera y los demás siguen. Este concepto es transformado totalmente por la forma como estos cursos describen el rol de quien funje como tutor en los cursos del Instituto Ruhi. El rol del tutor es motivar el deseo de aprendizaje en los demás, asegurarse de que todos tengan oportunidad de compartir sus opiniones en la discusión grupal y acompañarlos en sus prácticas de servicio comunitario. Este nuevo rol es más congruente con la idea de trabajo en equipo y se explora a medida que uno gana experiencia sirviendo como tutor en los círculos de estudio. Personalmente, con cada experiencia que he tenido como tutora, he aprendido diversas maneras en que se puede alentar y valorar las opiniones de los demás y aprender intensamente uno de otro.

Un tercer tema recurrente en el mundo laboral es la necesidad de aprender constantemente. La visión empoderadora del Instituto nos ayudó a ver a cada persona como “una mina rica en gemas de valor inestimable” y entender cómo la educación puede ayudarle a que sus capacidades sean de beneficio para la humanidad. Estas ideas cambian la manera en que vemos a los jóvenes universitarios que comienzan a trabajar con nosotros y a nuestros colegas. Esta “mina” no sólo guarda tesoros intelectuales, sino también los tesoros de la solidaridad, generosidad y equidad. El empoderamiento moral es también un aspecto de nuestra educación.

Entendimos que el lugar de trabajo no puede estar separado de la comunidad, así que siempre estamos buscando crear oportunidades de servicio a los demás dentro del día de trabajo, ya sean en colaboración con ONGs o en eventos.  Nuestra nueva idea es crear colonias vacacionales para los hijos de los trabajadores donde los padres ayudemos a enseñar temas interesantes a nuestros hijos, que son la nueva generación.

Todas estas ideas las estamos aplicando y revisando. Por supuesto que no tenemos una empresa perfecta y no hemos podido aplicar todo lo que nos gustaría, pero estamos conversando constantemente en el trabajo, intentando recrear esa dinámica de “comunicación significativa” que nos enseñan los cursos del Instituto Ruhi. Muchos colegas se sorprenden al ver la miríada de ideas nuevas que nuestra empresa aplica, pero en realidad no han salido de un vacío: son el resultado de aplicar ideas del mundo empresarial filtrado por lo que aprendimos siendo parte del Instituto.

Quería escribir este artículo porque a veces nos puede parecer que las cosas “espirituales” o “religiosas” existen en un plano separado de nuestra vida laboral y que no hay tiempo para dedicarles. Sabemos que nuestro trabajo es importante e igual de vital que la capacitación constante para asegurar nuestro rendimiento laboral. El ser parte de los cursos del Instituto Ruhi es definitivamente una forma de mantener coherencia en nuestras vidas e imbuirnos de esas habilidades que un mundo moderno, unido y “en continuo progreso” necesita. Las mismas cualidades espirituales que nos ayudan a servir a los demás nos hacen buenos administradores, compañeros de trabajo y jefes.

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