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Muchas veces me he preguntado cómo transformar mi realidad y convertirme en la persona que deseo ser. Mi búsqueda por respuestas me ha llevado por distintos caminos, cada uno especial, con sus dolores y alegrías, con sus otoños y nuevas primaveras.

  Hoy comparto humildemente algunos de los aprendizajes que mi búsqueda me dejó, búsqueda que aún no termina y que hoy entiendo que será eterna, al igual que el progreso de nuestra alma:

‘Abdu’l-Bahá, el hijo del fundador de la Fe bahá’í, dijo que “La realidad del ser humano es su pensamiento”, cuya fuerza, si aspira constantemente a las cosas celestiales, puede elevarnos y crear una hermosa realidad.  Y nos exhorta a limitar nuestros pensamientos “a todo cuanto eleve al alma humana hacia el Paraíso de la gracia celestial…”. – La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 21.

Nuestros pensamientos, al igual que nuestra alma, son como un espejo que mientras más puro y limpio esté, más aún podrá reflejar luz y belleza.

Entonces es posible transformar nuestra realidad si decidimos cambiar nuestros pensamientos actuales por otros que se ajusten mejor a nuestros sueños y aspiraciones.  Un pequeño cambio hoy puede hacer una gran diferencia mañana.

Dios nos dio libre albedrío para ser los artífices de una vida maravillosa, y esto requiere, entre otras cosas, una tarea diaria de purificar nuestra mente y corazón. Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe bahá’í, enseñó que no debemos obstruir el luminoso manantial de nuestra alma ni impedir que fluyan las aguas vivas que manan de la fuente de nuestro corazón.

Es por ello que considero de gran importancia tomar cada día más conciencia de nuestras decisiones, más aún aquellas que son pequeñas y dejamos pasar desapercibidas, que no hacen ruido ni golpean fuerte, porque son aquellas las que al final conducen a decisiones más grandes.

Este mundo es un lugar de continuo movimiento, de progreso y retroceso. Una querida amiga me ayudó a ver que en los momentos en que no tomé ciertas decisiones, incluso allí también estaba decidiendo. Porque no podemos quedarnos quietos al borde del camino, siempre estamos avanzando y, consciente o inconscientemente, vamos tomando diferentes caminos. Y creo que la meta más grande es que aquellos caminos al final nos lleven a cumplir con nuestro más alto destino, aquel para el cual hemos sido creados.

Es necesario que miremos dentro de nosotros mismos, tomemos una postura humilde de aprendizaje, y emprendamos camino hacia conocer nuestro interior:

“…el hombre debe conocer su propio ser y distinguir lo que conduce a la sublimidad o a la bajeza, a la gloria o a la humillación, a la riqueza o a la pobreza… El sendero recto es aquel que lleva al hombre hacia la aurora de la percepción y hacia el lugar del amanecer del entendimiento verdadero y le guía hacia lo que será causa de gloria, honor y grandeza”. – Bahá’u’lláh, Las Tablas de Bahá’u’lláh, pág. 21.

 Este conocimiento es fuente de vida eterna, de gracia infinita, de felicidad y bienestar perdurables, y su búsqueda jamás termina, es eterna al igual que nuestra alma.

A su vez, encontrarse con uno mismo también significa llegar a entender a otros, comprendiendo así que todos somos como flores de un mismo jardín, como gotas que se unen al mismo océano.

Nuestro crecimiento espiritual y verdadera felicidad siempre encuentran su lugar en el servicio a los demás:

“Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la tierra”. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 131.

Por ello Bahá’u’lláh nos exhorta a fijar nuestros pensamientos “(…) en lo que ha de restituir la prosperidad de la humanidad y santificar los corazones y las almas“, y nos enseña que la mejor manera de lograr esto es traduciendo aquellos pensamientos en “acciones puras y santas, una vida casta y un buen comportamiento“. – Ibid., pág. 49.

Cualquier corazón anhelante que se esfuerce por hacer de este mundo un lugar mejor, encontrará indefectiblemente confirmaciones en su camino.

Todas aquellas acciones nobles, llevadas a cabo con pureza de intención, por pequeñas o grandes que sean, son las que pueden transformar nuestra realidad y la del mundo entero.

Cada ser humano es como “una mina rica en gemas de valor inestimable“, Las Tablas de Bahá’u’lláh, pág. 107. ¿Cómo sueñas que sería el mundo si se revelaran las gemas que hay en cada corazón?

¡Podemos hacer de ese sueño, una realidad!

Fuimos creados a imagen  y semejanza de nuestra Fuente, eterna e inmarcesible, por lo tanto podemos dejar que Su Belleza se refleje en nuestros pensamientos y acciones y, no solo ilumine abundantemente nuestra vida, sino la del mundo entero.”Quiera Dios que todos los hombres se vuelvan hacia los tesoros latentes dentro de su propio ser.- Ibid., pág. 47.

¡Pongamos los tesoros de nuestro corazón al servicio de los demás!

Porque al final del día acaso…

“¿Hay obra alguna en este mundo

que sea más noble que el servicio al bien común?”.-

Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, pág. 58.

1 Comment

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  • Valentina Daniela Poblete Uribe
    Apr 27, 2019
    Me encantaron estos pensamientos, invitan a una reflexión profunda. Además me encanta que mi amiga hermosa sea la queblos comparta 💕