Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Algunas enseñanzas bahá’ís señalan que el matrimonio bahá’í tiene como propósito ser una fortaleza para el bienestar; una entidad segura diseñada para que los niños puedan llegar a este mundo, ser nutridos y puedan desarrollar para convertirse en seres espirituales felices y exitosos. Un matrimonio feliz le permite a la pareja vivir en paz y ayudarse uno a otro para lograr sus sueños. El esposo y la esposa deben alegrar uno al otro y ayudarse mutuamente a crecer.

Para lograr esas metas elevadas tengan en cuenta estos cinco secretos para un matrimonio feliz que permitirán a los cónyuges cuestionar y reflexionar armoniosamente sobre sus propias acciones, y como resultado convertirse en agentes positivos que contribuyen a un matrimonio que ambos disfrutan y merecen:

1. No ofenda nunca y nunca se ofenda

No podemos controlar a nadie salvo a nosotros mismos. Por lo tanto, pongámoslo en práctica y hagamos todo lo que podamos para asegurarnos de no ofender a nuestro cónyuge. Sin embargo, siempre hay la posibilidad de que, a pesar de nuestros esfuerzos, lo ofendamos, pero al menos habremos hecho todo lo posible para minimizar la frecuencia y el grado de cualquier ofensa.
¿Y el otro lado de la moneda? Debemos entender que nuestro cónyuge, como ser humano común y corriente, en algún momento nos ofenderá. Eso es un hecho. La clave es no quedarnos en el mensaje desagradable, más bien dejarlo pasar inmediatamente:

Actuad de manera tal que vuestro corazón esté libre de odio. Que vuestro corazón no se ofenda con nadie… ¡Cuidado! ¡Cuidado! No sea que ofendáis algún corazón. Asistid al mundo de la humanidad tanto como sea posible. Sed la fuente de consuelo para todo entristecido, ayudad a los débiles, sed un apoyo para los indigentes, cuidad a los enfermos, sed la causa de la glorificación de todos los humildes y amparad a aquellos que están dominados por el temor.  – ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la paz universal, página 440.

2. Hazlo por un amor superior

Como seres espirituales, todos tenemos mayores aspiraciones que solamente una unión física en este mundo. Los bahá’ís creen que un matrimonio amoroso y unido será eterno. Con eso en mente, siempre debemos hacer todo lo que podamos por ser cónyuges ejemplares y no sencillamente tratar de complacer a nuestra pareja, sino también tratemos de complacer a Dios. Él es la argamasa que mantendrá unido al matrimonio a pesar de los inevitables desafíos y altibajos que toda pareja enfrenta:

Amad a las criaturas por amor a Dios y no por sí mismas. Jamás estaréis enojados o impacientes si los amáis por amor a Dios. La humanidad no es perfecta. Existen imperfecciones en cada ser humano; seréis siempre desdichados si miráis a la gente. Pero si miráis a Dios, los amareis y seréis amables con ellos… El ojo imperfecto contempla imperfecciones. – ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la paz universal, páginas 109-110.

3. Amarse uno al otro y amar la familia del otro

¿Se puede amar al cónyuge y no gustar de su familia? No lo creo. ¿Es posible que tu pareja te dé muestras de amor, si tú, por el motivo que fuera, muestras desagrado por su familia? Probablemente no. El amor perpetúa el amor. Mientras más amor mostremos a nuestro cónyuge y a aquellos a quienes nuestro cónyuge ama, mayor será el amor que recibamos de retorno. Ese amor produce mayor realización y más felicidad en nuestras vidas y un mejor hogar y ambiente para nuestros hijos.El matrimonio nos ayuda a darnos cuenta de que todos somos imperfectos y eso incluye claramente al esposo, la esposa y sus parientes. La clave no es encontrar personas perfectas, pues no existen. Más bien, la clave es trabajar en nosotros mismos para que dejemos de centrarnos en las imperfecciones de los otros:

Uno debe ver en todo ser humano sólo aquello que sea digno de alabanza. Cuando se procede así, se puede ser amigo de toda la raza humana. Sin embargo, si miramos a la gente desde el punto de vista de sus faltas, entonces ser amigo de ellos resulta una tarea tremenda. – ‘Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 128.

4. Pasen tiempo juntos y sean felices sirviendo

Los matrimonios llegan a ser verdaderamente satisfactorios y estables cuando la pareja disfruta de la presencia física del otro, pero también cuando se ayudan una al otro y sus respectivas familias crecen con la meta de servicio a la humanidad y el mejoramiento del mundo. Cuando una vida de servicio se amplía más allá del individuo e incluye a la familia y a la comunidad, el resultado mejorará la vida espiritual de cada uno de ellos, producirá una mayor unidad y generará amor y respeto mutuos:

El verdadero matrimonio de los bahá’ís consiste en que el esposo y la esposa se unan tanto espiritual como físicamente, para que siempre se mejoren mutuamente la vida espiritual y gocen de unidad sempiterna en todos los mundos de Dios. Éste es el matrimonio bahá’í. – ‘Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 90.

5. Perdona inmediatamente

Aquellos que participan de un matrimonio, incluyendo a la pareja, los hijos y la familia extendida cercana, algunas veces se herirán unos a otros. Es una parte inevitable de las relaciones humanas. Pero en vez de continuar con el asunto tratando de profundizar y ver quién tiene la razón y quién está equivocado, debemos centrar nuestras energías en el perdón y en el restablecimiento inmediato de la unidad:
Si alguien comete un error o daño en vuestro perjuicio, debéis perdonarlo instantáneamente. No os quejéis de otros. Absteneos de reprenderlos, y si deseáis amonestarlos o aconsejarles, hacedlo de modo que no agobie a quien lo reciba. ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la paz universal, página 440.
Si alguna vez tiene dudas sobre cualquiera de estos secretos para el éxito marital, puede estar seguro de que nunca se equivocará perdonando o haciendo todo lo necesario para restablecer la unidad entre usted y la persona amada. Este tipo de perdón y cariñoso amor, mostrados de manera desprendida siempre contribuirán a que la unión entre esposo y esposa prospere, crezca y florezca:

El amor confiere vida a los que no la tienen. El amor enciende una llama en el corazón helado. El amor concede esperanza a los desesperados y alegra las almas de los angustiados. Ciertamente, en el mundo de la existencia no existe un poder mayor que el poder del amor. – ‘Abdu’l-Bahá, La sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 219.

No os contentéis con demostrar amistad sólo con palabras; dejad que vuestro corazón se encienda con amorosa bondad hacia todos los que se crucen en vuestro camino. – ‘Abdu’l-Bahá, La sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 18.

0 Comentarios

characters remaining