Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Hoy vemos que el mundo a nuestro alrededor se paraliza lentamente, muchos empleadores piden a sus trabajadores que se queden en casa y trabajen a distancia. En Stanford, donde trabaja mi esposo, todo el personal no esencial debe quedarse en casa hasta nuevo aviso. En la universidad, las clases han pasado de ser presenciales a ser online.

Todo esto puede parecer maravilloso y proactivo, y veo a muchas personas disfrutando de trabajar en pijama. Sin embargo, una vez más, en tiempos de calamidad, la disparidad entre ricos y pobres parece aumentar. En estos tiempos, pienso en lo que Bahá’u’lláh, el profeta fundador de la fe bahá’í escribió en su libro Las palabras ocultas:

¡Oh hijo del ser! No te ocupes con este mundo, pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a nuestros siervos.

Este pasaje siempre me ha gustado. Es tan simple, tan puro, y sin embargo expresado de una forma tan poderosa. Vemos a la humanidad siendo probada por el mundo material y vemos cómo hemos perdido de vista nuestra humildad – y a veces incluso nuestra humanidad. En esta época de crisis global, la gente de todo el mundo está en un estado de pánico y ansiedad. En Italia, el país entero ha entrado en cuarentena hasta el 3 de abril. En los Estados Unidos, el propio presidente se expuso al COVID-19 en la conferencia de la CPAC, en un espectáculo en el que nadie, independientemente de su riqueza o estatura, está a salvo.

“Los que nos deberían preocupar más son aquellos que poseen menor seguridad financiera y laboral”.

Estos son tiempos difíciles para todos los ciudadanos del mundo. Sin embargo, los que nos deberían preocupar más son aquellos que poseen menor seguridad financiera y laboral. Aquellos de nosotros que no tenemos la opción de teletrabajar para tiendas de comida y gasolineras. Aquellos de nosotros que no podemos permitirnos que nuestros empleadores cierren por dos semanas. Mi distrito escolar local del área de la bahía canceló todas las excursiones y reuniones. Mientras que algunos estudiantes y padres se lamentan de la cancelación de las representaciones de obras escolares e incluso del baile de graduación, pienso en los padres que lucharon y ahorraron para permitir que sus hijos vivieran estos eventos – y los que deben estar nerviosos de que se produzcan los cierres de escuelas. Probablemente estén preocupados por cómo harán para quedarse en casa y al mismo tiempo ganar un sueldo.

Según la Encuesta sobre la Comunidad Norteamericana de la Oficina del Censo de EE.UU. de 2018, el 13,1% de los norteamericanos viven en la pobreza. Eso es aproximadamente 44 millones de hombres, mujeres y niños en este país. Una vez más, los más vulnerables de nuestra sociedad global serán los que más sufran por esta pandemia. Los escritos bahá’ís nos dicen:

Sin embargo, los que poseen riqueza deben tener la mayor consideración para con los pobres, ya que grande es el honor destinado por Dios para los pobres que son firmes en la paciencia. ¡Por Mi vida! No hay otro honor, fuera del que Dios desee conceder, que pueda compararse con este honor. Grande es la bienaventuranza que espera a los pobres que soportan pacientemente y encubren sus padecimientos, y venturosos son los ricos que donan sus riquezas a los necesitados y los prefieran a ellos antes que a sí mismos. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh.

Si esta crisis global nos ha enseñado algo es que todos estamos conectados. Este es un momento de prueba para toda la humanidad, y ya no podemos negar que cuando algo le sucede a nuestros hermanos al otro lado del mundo, todos debemos reaccionar con un espíritu de unidad y unión para lograr tener éxito. Nos vemos obligados ahora a darnos cuenta de que nuestras acciones singulares pueden tener un impacto en la comunidad mundial. A raíz de esta crisis, hemos visto a la humanidad sacar a relucir su naturaleza inferior y luchar entre sí por las cosas esenciales. Hemos visto a los gobiernos culparse unos a otros y a algunos incluso elegir la negación y la no acción, creyendo que de alguna manera nuestras fronteras hechas por el hombre nos protegerán.

“nos veremos forzados como una familia humana a tomar decisiones que afectarán a todo el mundo”

En estos tiempos difíciles, también hemos visto algunas victorias. Hemos visto a los vecinos cuidarse unos a otros, salir a comprar para los que están en categorías de alto riesgo. Hemos visto algunos empleadores mostrando compasión al permitir flexibilidad, incluso para los empleados esenciales. Estamos viendo gobiernos tomando decisiones por el bienestar de todos sus ciudadanos. Al momento de escribir este artículo, Italia cerró sus fronteras hasta el 3 de abril, e Israel pondrá en cuarentena a todos los visitantes del país por 14 días.

Si esta pandemia aún no ha alcanzado su punto máximo, como predicen algunos expertos, entonces, para salvar a los que puedan verse afectadosnos veremos forzados como una familia humana a tomar decisiones que afectarán a todo el mundo. Como escribió Bahá’u’lláh hace más de un siglo, “No debe enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero. La tierra es un solo país y la humanidad, sus ciudadanos”.

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