Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Mucha gente piensa que el sistema educativo estadounidense es el mejor del mundo, pero tenemos mucho que mejorar antes de alcanzar ese nivel de excelencia.

La segregación racial continúa afectando descaradamente a nuestro país, y las escuelas en varias comunidades reflejan esta triste realidad.

En los Estados Unidos, el conducto de escuela a prisión empuja violentamente a encarcelar a masas de niños negros.

Los costos universitarios han subido a niveles nunca antes vistos, dejando a los jóvenes con una deuda insuperable. Este precio abominable por la educación superior disminuye aún más la movilidad social y la igualdad económica.

Muchas escuelas luchan por adaptarse a las diversas formas en que las personas aprenden. Las clases de historia a menudo excluyen las voces de los oprimidos dentro de nuestra sociedad, enviando a los jóvenes al mundo con un falso entendimiento de la realidad.

La lista sobre las formas en que falla nuestro sistema educativo podría seguir y seguir. Aunque muchos se centran en cómo llevar educación de mayor calidad a los niños pobres de raza negra, imaginando que solo así lograremos la igualdad, pero ¿qué hay de los niños que consideramos privilegiados? ¿No es necesario mejorar la forma en que educamos a estos niños también?

Desde una perspectiva bahá’í, vemos que necesitamos crear un sistema educativo más justo donde los recursos necesarios se extiendan a ricos y pobres por igual:

¿Cómo la educación puede convertirse en la clave del cambio social?

Desde una perspectiva bahá’í , necesitamos crear un sistema educativo más justo donde la enseñanza de alta calidad se extienda a ricos y pobres por igual:

Y entre las enseñanzas de Bahá’u’lláh está la promoción de la educación. Todo niño debe ser instruido en las ciencias cuanto sea necesario. Si los padres tienen posibilidad de cubrir los gastos de esta educación, está bien; de lo contrario, la comunidad debe disponer los medios para la enseñanza de ese niño.

Y entre las enseñanzas de Bahá’u’lláh están la justicia y el derecho. Mientras no se establezcan en el plano de la existencia, todas las cosas estarán en desorden y permanecerán imperfectas. El mundo de la humanidad es un mundo de opresión y crueldad, y un dominio de agresión y error. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 226.

Los bahá’ís también creen que una función importante de la educación consiste en enseñar a las personas a ganarse la vida:

A cada uno de vosotros se os ordena que os dediquéis a alguna forma de ocupación, como un oficio, un arte y otras similares. Nosotros hemos exaltado misericordiosamente vuestro trabajo al rango de la adoración a Dios, el Verdadero. Ponderad en vuestros corazones acerca de la clemencia y las bendiciones de Dios y dadle gracias al atardecer y al amanecer. No malgastéis vuestro tiempo en la ociosidad y la pereza. Ocupaos en aquello que sea beneficioso para vosotros y para los demás. – Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, pág. 39.

Sin embargo, la educación también parece tener el potencial para más. Quizás la escuela proporciona un lugar en el que se pueda terminar con los inmorales legados que a menudo se transmiten de generación en generación dentro de nuestra sociedad. ¿Qué pasaría si a estos jóvenes provenientes de familias privilegiadas se les enseñara desde el principio a identificar mejor la inequidad, a practicar la generosidad con mayor fluidez y a enfocarse en servir a las masas de la humanidad de una manera imparcial y equitativa?

Aunque a algunos les parezca improbable, los bahá’ís creen que a través de la educación no solo podemos transformar nuestro intelecto, sino también nuestra sociedad en general:

…la gran influencia que la educación llega a ejercer. Por medio de ella los ignorantes se vuelven instruidos, y los cobardes, valientes. Mediante el cultivo la rama torcida se endereza; el fruto ácido y amargo de montañas y bosques se torna deliciosamente dulce; la flor de cinco pétalos se convierte en flor de cien pétalos -Abdu’l-Bahá, Contestaciones a unas preguntas, pág. 262.

Los psicólogos sociales identifican a la escuela como uno de los principales agentes de socialización. Los niños generalmente comienzan la escuela a una edad muy temprana, y por lo tanto, las escuelas tienen un potencial especial para afectar la forma en que alguien opera en su vida adulta.

Las escuelas deben continuar convirtiéndose en lugares que permitan el crecimiento socioeconómico; sin embargo, estas tienen la capacidad de mucho más. Pueden transformarse en fuerzas que interrumpan los ciclos de opresión al enseñarles a los estudiantes a reconocer la interconexión entre ellos y aquellos que son diferentes de ellos. Con tiempo y esfuerzo, el sistema educativo tiene el potencial de cambiar nuestra cultura de una visión en gran parte individualista a una enfocada en la unidad de la humanidad:

Bahá’u’lláh ha anunciado que por cuanto la ignorancia y la falta de educación son barreras de separación entre la humanidad, todos deben recibir instrucción y educación. A través de esta disposición, la falta de entendimiento mutuo será remediada, y la unidad de la humanidad promovida y desarrollada. La educación universal es una ley universal. Por tanto, es obligación de cada padre enseñar e instruir a sus hijos de acuerdo con sus posibilidades. Si no es capaz de educarlos, el cuerpo político, los representantes del pueblo, deben proveer los medios para su educación. – Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, pág. 305.

Como ciudadanos de un mundo que necesita sanación, todos somos responsables de tomar los pasos que lleven a la efectividad educativa. No solo debemos educar enfocándonos en ayudar a algunos de los muchos desfavorecidos a salir de la pobreza, sino también prestando atención urgente a las raíces de la desigualdad.

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