Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

El proceso de evolución espiritual de la humanidad continúa debido a que Dios envía mensajeros a la humanidad de tiempo en tiempo. Ese concepto, llamado revelación progresiva, es el fundamente de las enseñanzas bahá’ís.

Estos mensajeros, conocidos como profetas, manifestaciones, y los fundadores de las religiones del mundo, proporcionan los medios para el desarrollo y el progreso de la humanidad a través de las edades. Son responsables de nuestra elevación de un menor a un mayor grado de comprensión sobre la existencia y el propósito de Dios.

De hecho, la única manera en que la gente puede saber el propósito de Dios para nosotros es a través de los mensajeros que Dios envía. Estos profetas y mensajeros, o manifestaciones de Dios como los llama Bahá’u’lláh, son los maestros espirituales de la humanidad. Educan las almas y las mentes de la humanidad y nos proporcionan una guía espiritual y social. Cuando aparecen, imparten a la humanidad las enseñanzas necesarias para esa época. Vienen uno tras otro como maestros que pertenecen al mismo proceso educativo a largo plazo. Bahá’u’lláh llamó a este sistema de educación espiritual humana “la revelación progresiva”.

Contempla con tu vista interior la cadena de Revelaciones sucesivas… Atestiguo ante Dios que cada una de estas Manifestaciones ha sido enviada por la acción de la Voluntad y Propósito divinos, que cada una ha sido portadora de un Mensaje determinado, que a cada una se le ha confiado un Libro divinamente revelado y cada una ha sido comisionada para descifrar los misterios de una poderosa Tabla. La medida de la Revelación con la cual cada una de ellas ha sido identificada, había sido definitivamente preordinada. – Bahá’u’lláh, Pasajes de loes Escritos de Bahá’u’lláh.

Estos santos mensajeros elevan el nivel de nuestra comprensión espiritual revelando la palabra de Dios, y cada vez que aparecen llenan el mundo con un nuevo ímpetu espiritual y hacen avanzar a la humanidad un paso más adelante. La revelación progresiva es más que un proceso educativo, es parte de la alianza eterna de Abraham en el que Dios prometió nunca abandonar a la humanidad. En cumplimiento de esa alianza, Dios ha enviado profetas a todos los pueblos, incluyendo a Krishna, Abraham, Moisés, Zoroastro, Buda, Cristo, Muhammad, el Báb y, más recientemente, Bahá’u’lláh.

Cada uno de estos mensajeros divinos, dicen las enseñanzas bahá’ís, trajo un mensaje apropiado para su tiempo y lugar. Cada dispensación – la suma total de las enseñanzas que el mensajero ha dispensado a la humanidad – es perfectamente adecuada para esa etapa de nuestro desarrollo espiritual:

Has de saber con certeza que, en toda Dispensación, la Luz de la Revelación divina ha sido otorgada a los hombres en proporción directa a su capacidad espiritual. Considera el sol. Cuán débiles son sus rayos en el momento en que aparece en el horizonte. Cómo aumentan, gradualmente, su calor y potencia a medida que se aproxima a su cenit, permitiendo, mientras tanto, que todas las cosas creadas se adapten a la intensidad creciente de su luz. Cómo declina paulatinamente hasta alcanzar su ocaso. Si manifestara súbitamente las energías latentes en él, sin duda haría daño a todas las cosas creadas(…) De igual manera, si el Sol de la Verdad revelara repentinamente, en las primeras etapas de su manifestación, en toda su medida, las potencialidades que la providencia del Todopoderoso le ha conferido, la tierra de la comprensión humana decaería y se consumiría, ya que el corazón de los hombres no podría soportar la intensidad de Su revelación, ni reflejar el brillo de Su luz. Consternados y abrumados, dejarían de existir. – Ibid.

El eterno proceso de revelación progresiva se extiende hacia atrás en un tiempo muy anterior a los registros escritos. Debido a la antigüedad de algunas de estas revelaciones, se han perdido los nombres de los propios mensajeros y las tradiciones espirituales que iniciaron. En el período de tiempo del que tenemos registros históricos, incluso en culturas sin historias escritas, tenemos amplia evidencia de este proceso. Al igual que nuestra comprensión del propósito de nuestra existencia física, la revelación progresiva es más fácil de entender en retrospectiva. El proceso de los mensajes divinos secuenciales no es nuevo para la comprensión religiosa. Sin embargo, el mensajero que una religión particular elige reconocer es una cuestión de geografía y cronología.

A lo largo de la historia registrada, muchos de los mensajeros de Dios han surgido en esa parte del continente asiático que se extiende desde las costas del mar Rojo y el mar Mediterráneo en el oeste hasta la desembocadura del río Ganges en el este. Esta parte del planeta ha sido el lugar de nacimiento de la mayoría de las religiones más conocidas del mundo, la parte occidental de esta región tiene una gran tradición religiosa que ha sido testigo de una larga sucesión de mensajeros. Sin embargo, debido a la cronología, los seguidores de cada religión solo reconocen a los que vinieron antes que su mensajero particular. Por ejemplo, el judaísmo reconoce tanto a Abraham como a Moisés; el cristianismo reconoce a Abraham, Moisés y luego a Cristo; el Islam identifica la sucesión de Abraham, Moisés, Cristo y luego Muhammad. La propia Biblia, con su Antiguo y Nuevo Testamento, da testimonio de la revelación progresiva que llevó del judaísmo al cristianismo.

Cada una de estas religiones ha comprendido algo del proceso de revelación progresiva, pero no ha reconocido que se extiende tanto hacia adelante como hacia atrás en el tiempo. La fe bahá’í ve dentro de nuestra herencia espiritual humana a todos los mensajeros del pasado, y reconoce a Bahá’u’lláh como el más reciente; pero también reconoce que no será el último. Para asegurar que la sucesión de mensajeros continúe y que la humanidad sea capaz de reconocerlos cada vez que aparezcan, cada uno cumple las profecías de los mensajeros anteriores y a su vez predice la llegada del siguiente. De la misma manera, Bahá’u’lláh promete que otro mensajero vendrá después de él, pero no hasta por lo menos mil años. La revelación progresiva es un proceso eterno que siempre avanza. Mientras existan los seres humanos, Dios seguirá enviando a sus mensajeros para guiar nuestro progreso.

¿Qué significa la revelación progresiva para nosotros? Cada individuo tiene la doble responsabilidad de aceptar al mensajero de Dios para la época en la que vive, y luego seguir las enseñanzas que trae. Estas enseñanzas se encuentran en las sagradas escrituras de cada uno de los profetas y mensajeros. En esta presente época, los escritos de Bahá’u’lláh nos proporcionan la guía, el conocimiento y el sustento espiritual que estos tiempos requieren.

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