Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

¿Cómo puedo encontrar organizaciones o grupos que se ajusten a mis valores? 

Al igual que los esfuerzos por encontrar amigos y una persona especial que complementen mis creencias y objetivos, puede ser difícil encontrar relaciones profesionales que se ajusten a mis necesidades. 

Como joven afroamericana, sé que puede ser difícil encontrar un lugar que me ofrezca las relaciones respetuosas y equitativas que todos merecen.

Aunque nuestra realidad aún no refleja el ideal de igualdad, los escritos bahá’ís a menudo abordan por qué debemos tratar a todos los seres humanos por igual:

Se debe renunciar a todos los prejuicios, ya sean de religión, de raza, de política o de nacionalidad, pues estos prejuicios han causado la enfermedad del mundo. Se trata de una grave dolencia, que, a menos que sea detenida, es capaz de provocar la destrucción de la totalidad de la raza humana. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 176.

Pero cuando hablo con mis amigas afroamericanas, queda muy claro que todos hemos sido testigos de esta “grave dolencia” en el lugar de trabajo. A menudo nos llevamos la peor parte de la ira cuando algo así sucede. La gente nos menosprecia, ignora nuestras necesidades y prioriza otras voces sobre las nuestras. Tal vez creen inconscientemente en el estereotipo de “mujer negra fuerte” y se convencen de que podemos manejar la hostilidad y el maltrato. Pero la realidad es que, a pesar de nuestra capacidad de recuperación, también somos profundamente emocionales. También nos sentimos heridos, nos hartamos, nos enojamos y nos sentimos nerviosos como todos los demás. Somos humanos, y estas expectativas sobrehumanas tóxicas nos silencian.  

La mayoría de personas diría que lo saben, pero desafortunadamente nuestros colegas o supervisores a menudo actúan como si no lo hicieran. A sabiendas o sin saberlo, sus prejuicios dirigen el espectáculo.  

Incluso cuando trabajaba en una organización enfocada explícitamente en liberar a las personas negras y marrones de la fuerza opresiva del encarcelamiento masivo, mi supervisor me subestimaba y me trataba injustamente, dando preferencia a mis compañeros de trabajo blancos. Si bien sus intenciones no parecían maliciosas, mi presión arterial aumentaba cada vez que sucedía algo injusto. Si mi supervisor ni siquiera podía tratar a sus pasantes blancos y negros de manera equitativa, ¿qué significaba eso para las personas con las que la organización estaba trabajando?

A veces, en estas situaciones, es posible encontrar formas de controlar el estrés y centrarse en los aspectos significativos del trabajo, en lugar del maltrato. Pude sobrellevarlo porque me hice amiga cercana de la persona a la que se prefería sobre mí. Aunque no era una mujer negra, era muy consciente de que estaba siendo tratada mejor que yo. Tener a alguien con quien hablar sobre cómo enfrentar el racismo me ayudó muchísimo. También sabía que era un trabajo a corto plazo, por lo que el final de mis desafíos era inminente.  

Me aferré a esta cita de las enseñanzas bahá’ís para encontrar propósito durante esta difícil situación. Traté de ver esto como una oportunidad para ayudarnos mutuamente a crecer:

Cualquier defecto que haya entre nosotros debe remediarse. Por ejemplo, aquellos que son ignorantes deben ser educados para que se vuelvan sabios; los enfermos deben ser tratados hasta que se recuperen; aquellos que son inmaduros deben ser instruidos para alcanzar la madurez; los que duermen deben ser despertados. Todo esto debe realizarse a través del amor y no a través del odio y la hostilidad. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 432.

Entre mi grupo de amigos, muchos de nosotros permanecemos en situaciones profesionales agotadoras con la esperanza de que las cosas cambien, conscientes de que el crecimiento es doloroso. Si vemos esperanza para nuestro entorno de trabajo, tal vez solo necesitemos seguir construyendo amistades con personas que   sean de ideas afines y aboguen por nosotros. A veces, con paciencia, un gerente previamente cruel puede volverse más empático. Las personas pueden aprender, superar sus estereotipos y cambiar con el tiempo.  

A veces esta es una opción, aun cuando el viaje pueda ser agotador y sentirse poco gratificante. Pero en otros momentos esta no parece ser parece una opción. Las circunstancias aplastan nuestras esperanzas y la incoherencia es demasiado severa. A veces, la toxicidad saca lo peor de nosotros y nos dificulta ser el tipo de personas que queremos ser. La pregunta entonces es: ¿cuánto podemos manejar?

Ser constantemente criticado puede ser una distracción del trabajo. No siempre estamos en el trabajo para tratar de transformar las mentes y las almas de todos los que nos rodean, muchas veces nuestros enfoques se centran en otros objetivos. A veces, para poder ser efectivos, necesitamos sumergirnos en circunstancias que nos permitan concentrarnos. Los escritos bahá’ís dicen:

Mientras los pensamientos de una persona se hallen dispersos, no logrará ningún resultado; mas si su pensamiento se concentra en un único punto, los frutos del mismo serán maravillosos. Uno no puede obtener toda la fuerza de la luz solar cuando es proyectada sobre un espejo plano, mas en cuanto el Sol se refleja sobre un espejo cóncavo o sobre una lente convexa, todo su calor se concentra en un solo punto, y ese único punto arderá al máximo. Así, es necesario enfocar el pensamiento en un único punto, para que llegue a ser una fuerza eficaz. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 84.

Si bien muchos podrían pensar que lo más compasivo e indulgente sería continuar trabajando a pesar de enfrentar dificultades tras dificultades, nuestro esfuerzo y trabajo es un servicio. También merecemos dignidad. Tenemos que descifrar por nosotros mismos si un rol o una relación es redimible. Nuestros antepasados lucharon demasiado y durante mucho tiempo para que nos sintiéramos obligados a trabajar en condiciones injustas. En honor a los sacrificios que han hecho por nosotros, somos libres de elegir qué batallas elegimos luchar.  

Si constantemente nos sentimos obligados a trabajar con toxicidad, puede ser hora de que encontremos un nuevo lugar, y esto también puede ser un acto de compasión.

0 Comentarios

characters remaining