Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

He visto lo nerviosos que nos hemos puesto la semana pasada – convirtiendo en un apocalipsis a la venta al por menor, acaparando productos enlatados, alimentos congelados, papel higiénico y desinfectante de manos como si fuera el fin del mundo. Me ha hecho pensar mucho sobre la forma en que estamos lidiando con esta crisis sanitaria. La inmensa cantidad de incertidumbre ha puesto a la gente muy ansiosa, lo que la convierte en la tormenta perfecta.

La constante cobertura de los medios de comunicación de los consumidores que compran frenéticamente suministros en cantidades insanas asusta a muchos de nosotros, e incita a otros a hacer lo mismo, pero ¿cuál es el panorama general? La gente está tratando de tener una sensación de control al entrar en ese frenesí de compra, lo cual es en realidad una falsa sensación de control. No me malinterprete. Todos necesitamos prepararnos con comida y suministros, pero almacenar cantidades extremas de suministros muestra nuestra mentalidad privilegiada al no permitir que quede suficiente para los demás.

“Acumular y almacenar en exceso no aliviará nuestra ansiedad. De hecho, puede hacerla peor”.

¿Cómo evitamos toda esta ansiedad? Agudizar el consumismo puede no ser lo mejor para nosotros ahora mismo. Tal vez podemos intentar adoptar una visión más clara durante este brote, para que no nos perturbe la incertidumbre de no saber lo que está sucediendo.

Podemos utilizar este tiempo que estamos trabajando desde casa o en cuarentena para contemplar y pensar más profundamente en el mensaje significativo que nos estamos viendo obligados a enfrentar. ¿Cómo evitamos toda esta ansiedad? Los escritos bahá’ís nos dicen claramente que existe una lección espiritual en todo lo que enfrentamos como humanidad. Esta crisis del coronavirus puede ser un impulso para prepararnos espiritualmente para cualquier emergencia o desastre que pueda ocurrir en el futuro. Acumular y almacenar en exceso no aliviará nuestra ansiedad. De hecho, puede hacerla peor.

Los escritos bahá’ís también nos hacen comprender que existe una fuerza espiritual en juego. La fuerza evidente ahora mismo es la fuerza de la unidad de la humanidad. Bahá’u’lláh, el profeta-fundador de la Fe bahá’í escribió que “El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad son inalcanzables, a menos que su unidad sea firmemente establecida”. (Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh).

Al ver a nuestro alrededor, nos damos cuenta que la aflicción de uno es la aflicción de todos. Como Bahá’u’lláh escribió, “somos los frutos de un mismo árbol y las hojas de una misma rama”.

Así que, empezaré conmigo misma: he estado preguntándome cómo puedo poner en práctica mis principios espirituales con mi propia familia y mis vecinos. ¿Cómo, cada uno de nosotros, podemos escoger reaccionar de una forma diferente en este momento?

“este virus es un recordatorio de que estamos todos juntos en esto”

En lugar de acaparar, podemos seguir construyendo comunidades y vecindarios que compartan la bondad, la sabiduría, la comida y los suministros para ayudarse mutuamente en estos tiempos difíciles. Nuestra familia decidió acercarse a nuestros vecinos, abrir nuestra despensa de comida a la comunidad y hacerles saber que es mejor que todos suframos un poco a que una sola familia sufra mucho. Dejamos que nuestros vecinos sepan que los amamos, y este virus es un recordatorio de que estamos todos juntos en esto. Los escritos bahá’ís nos dicen:

La interdependencia de los pueblos y naciones de la tierra es ya un hecho consumado, a pesar de lo que digan o hagan los jefes de las fuerzas que dividen al mundo. Su unidad en la esfera económica es ahora entendida y reconocida. El bienestar de una parte significa el bienestar del todo, y la miseria de una parte trae la miseria al todo. – Shoghi Effendi, El día prometido ha llegado.

Afrontémoslo – es con unidad, amor, empatía y conciencia espiritual que nos aliviamos del miedo y la ansiedad que vemos a nuestro alrededor. Es con amor que podemos enfrentar los mayores obstáculos de este mundo, incluso al coronavirus.

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