Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

La sociedad, recientemente, ha entrado en un período tumultuoso: hombres y mujeres de todo el mundo han comenzado a romper las barreras del viejo mundo para comenzar una nueva era.

Diferentes acontecimientos han provocado este tumulto. Comenzando desde los partidarios del movimiento #MeToo, las víctimas del racismo y la brutalidad policial hasta las protestas de las recientes elecciones y decisiones políticas, es así que muchas personas en todos lados quieren un cambio y lo quieren ahora. Algo se encuentra en el núcleo de todo esto: un profundo anhelo de justicia real.   Las enseñanzas bahá’ís dicen:

La luz de los hombres es la Justicia. No la extingáis con los vientos contrarios de la opresión y la tiranía. El propósito de la justicia es hacer surgir la unidad entre los hombres. El océano de la sabiduría divina se agita en esta exaltada palabra, en tanto que los libros del mundo no pueden contener su significado interno. –   Bahá’u’lláh , Las Tablas de Bahá’u’lláh , pág, 43.

En medio de todo este rápido cambio no podemos olvidarnos de la justicia, que va de la mano con la unidad. La justicia no solo produce equidad, sino que también sirve como una forma de unir a todas las personas, sin importar sus creencias políticas o tradiciones de fe. El principio espiritual de imparcialidad y justicia es neutral y no toma partido.

La verdadera justicia, sin embargo, requiere la presunción de inocencia. Los mejores sistemas legales del mundo han reconocido este principio básico. Entonces, cuando las personas culpan de todas las atrocidades que han sufrido a un grupo específico o un solo individuo, a menudo buscan penalizar sin intentar descubrir toda la verdad, persiguen cualquier medio de castigo sin considerar las injusticias reales que han ocurrido.

Las enseñanzas bahá’ís nos animan, como individuos, a combinar nuestra búsqueda de justicia con amabilidad y compasión hacia los demás:

¡Oh Hijo del Espíritu! Ante mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia, no te apartes de ella si me deseas, no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás por tus propios ojos y no por los ojos de otros, conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es mi don para ti y el signo de mi amorosa bondad. Tenla, pues, ante tus ojos. –   Bahá’u’lláh , Las palabras Ocultas , pp. 3-4.

…exhortamos a los amados de Dios a observar justicia y equidad y a hacer aquello que impulse a los amigos de Dios a mostrarse tierna compasión y misericordia los unos hacia los otros. – Bahá’u’lláh , Las Tablas de Bahá’u’lláh , pág. 89.

Las enseñanzas bahá’ís explican que la justicia es un don y, si se usa adecuadamente, puede unir a la humanidad y eliminar todas las formas de prejuicio. Aunque esta tarea puede ser difícil, si queremos un cambio, tenemos que ser capaces de salir de nuestra zona de confort y enfrentar el odio, reemplazándolo con justicia y veracidad, así como con compasión y perdón.

Debemos empezar por escuchar con nuestros propios oídos y ver con nuestros propios ojos.

Necesitamos ver con claridad y escuchar atentamente, con base en la verdad y hechos reales, determinar independientemente nuestro propio juicio, sin que otros se alimenten de nuestras emociones o creencias. En medio de las denuncias y las acusaciones, la justicia por lo general parece ignorarse y extraviarse. Para evitar esto,   las enseñanzas bahá’ís dicen que podemos iluminar nuestras acciones con la luz de la justicia:

Ninguna luz puede compararse con la luz de la justicia. El establecimiento del orden en el mundo y la tranquilidad de las naciones dependen de ella. –   Bahá’u’lláh , La Epístola al Hijo del Lobo , pp. 28-29.

No importa cuál sea su religión, raza o cultura, usted pertenece a una familia humana. Nuestro mundo ha estado en crisis durante siglos y encontrar la paz eterna se ha vuelto cada vez más difícil. Debemos esforzarnos por unir a los individuos a través de la justicia y no permitir que la política domine nuestros valores o creencias. Si quiere justicia, póngase en el lugar de los demás y trátelos de la misma forma en que le gustaría que lo traten a usted. De acuerdo con las enseñanzas bahá’ís, la unidad de la humanidad es inevitable, así que hagámoslo juntos y demos un salto de fe, practicando la justicia en nuestras vidas diarias para fortalecer nuestra mente para pensar de manera clara, justa e imparcial.

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