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Historia

La agridulce historia de amor del Báb y su amada esposa

Kathy Roman | Feb 24, 2021

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Kathy Roman | Feb 24, 2021

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Como una romántica empedernida, no hay nada que me guste más que leer una historia de amor cautivadora, y cuando es una historia real, ¡aún mejor!

Una de mis historias favoritas de la historia de la Fe bahá’í es la del Báb y la mujer a la que quería por encima de todo, su esposa Khadijih Bagum.

La historia comienza cuando el Báb y Khadijih eran apenas unos niños. Como eran primos segundos, fueron compañeros de juego hasta que llegaron a la edad en que, según la costumbre islámica de la sociedad persa, no se les permitía verse. Entonces, cuando el Báb cumplió 23 años, su madre comenzó a buscar una esposa para su hijo.

Durante el mismo tiempo, Khadijih, que tenía 20 años, tuvo un sueño vívido:

Una noche vi en el mundo de los sueños a Fátima, la hija de Muhammad, que venía a nuestra casa y deseaba que una de nosotras se casara con su hijo. Mis hermanas y yo la recibimos con afecto y cortesía. Cuando se sentó, nos miró atentamente, luego se levantó de su asiento, se acercó y me besó en la frente. – Munirih Khanum, Episodios en la vida de Munirih Khanum, Matrimonio de Khadijah con el Báb, pp. 32-33. – [Traducción provisional por Oriana Vento]

Khadijih relató además:

A la mañana siguiente me levanté y me sentí ligera y animada, pero me daba vergüenza contar mi sueño a alguien. La tarde de ese mismo día la madre del Báb vino a nuestra casa. Con mis hermanas fuimos a recibirla y, para mi sorpresa, tal y como había visto en mi sueño, se levantó de su asiento, vino sonriendo hacia mí, me besó la frente y me abrazó. Tras una conversación general, se marchó. Mi hermana mayor me susurró al oído que había venido a pedir mi mano para su hijo. Yo respondí: «Qué afortunada soy». Entonces relaté mi sueño de la noche anterior diciendo que la realización de este sueño había traído a mi corazón una gran felicidad. – Ibid.

El Báb y Khadijih pronto se casaron, la joven pareja estaba muy enamorada. Pero poco después de su matrimonio, Khadijih tuvo un sueño aterrador. Un león feroz había aparecido en su patio y ella le rodeaba el cuello con los brazos. El león la arrastró por el patio dos veces y media. Cuando Khadijih se despertó a la mañana siguiente, le contó a su esposo el aterrador sueño. Este le explicó el significado del sueño: que su vida en común no duraría más de dos años y medio. Así comenzó un giro en sus vidas a medida que la pareja se preparaba para las muchas adversidades que se avecinaban.

Un año más tarde, Khadijih, embarazada de su primer hijo, enfermó gravemente durante el parto, poniendo en peligro su vida y la del bebé. La madre del Báb, asustada por la madre y el niño, pidió a su hijo que los salvara. El Báb tomó entonces un espejo y escribió una oración en él. Pidió a su madre que sostuviera el espejo frente a su esposa, Khadijih. Poco después, nació un niño al que llamaron Ahmad. Pero poco después de su nacimiento, el bebé murió.

La madre del Báb se enfadó mucho y se molestó con su hijo por no haber podido salvar a la madre y al bebé, pero el Báb le explicó que Dios no le había destinado a tener hijos.

Entonces el Báb, que amaba mucho a su esposa, le escribió estas palabras de consuelo:

¡Oh, bien amada! … No serás una mujer, como otras mujeres, si obedeces a Dios en la Causa de la Verdad, la más grande Verdad… Sé paciente en todo lo que Dios ha ordenado. En verdad, tu hijo, Ahmad, está con Fátimih, la Sublime, en el Paraíso santificado. – H.M. Balyuzi, El Bab, p. 47. – [Traducción provisional]

Khadijih, espiritualmente madura e iluminada, observó que su amado esposo tampoco era un hombre como otros. Pero no tenía ni idea de hasta qué punto lo era, hasta una noche inolvidable. Algún tiempo antes de que el Báb declarara su misión, Khadijih Bagum tuvo un encuentro sorprendente con su esposo. Una noche, muy tarde, el Báb abandonó su cama y no regresó durante horas. Preocupada, Khadijih comenzó a buscarlo. Como se describe en el libro «Twin Divine Trees»:

… ella vio la cámara superior de la Casa inmersa en luz. ¿De dónde venía esa luz y de qué lámparas procedía? se preguntó. Pero no se trataba de una luz tangible, sino de una luz divina, y no la vio con sus ojos exteriores, sino con su vista interior…. Allí vio a aquel Sol que iluminaba el mundo y a la Luna que derramaba luz, de pie en medio de la habitación, con las manos levantadas hacia el cielo. Mientras sus ojos se fijaban en la deslumbrante luz que emanaba de Su ser, la invadió un sentimiento de asombro y temor. Quería volver, pero no podía moverse. Su asombro llegó a tal intensidad que se sintió estupefacta. – citado por Baharieh Rouhani Ma’ani, Twin Divine Trees, p. 34. – [Traducción provisional]

El Báb le dijo más tarde, a la mañana siguiente:

Has de saber que el Dios Todopoderoso se manifiesta en Mí. Soy Aquel cuyo advenimiento el pueblo del islam ha esperado durante más de mil años. Dios Me ha creado para una gran Causa, y tú has sido testigo de la revelación divina. Aunque no he deseado que Me veáis en ese estado, sin embargo, Dios ha querido que no haya lugar en vuestro corazón para la duda y la vacilación. – Ibídem, p. 35. [Traducción provisional]

Khadijih Bagum relató que tan pronto como escuchó al Báb decir estas palabras, creyó en él… y su corazón se tranquilizó y se aseguró. Más tarde, el Báb reveló una oración especial para que su amada Khadijih la dijera en los momentos en que él estuviera lejos o ella temiera por su seguridad. Él dijo:

En la hora de la perplejidad recita esta oración antes de ir a dormir. Yo Mismo apareceré ante tus ojos y disiparé tus angustias. – Nabil, Los rompedores del alba, p. 143.

El Báb y su esposa Khadijih compartieron una vida de intenso sacrificio en una época que más tarde se conocería como «La Hora del Amanecer», el comienzo de una nueva Fe mundial. A pesar de la feroz persecución religiosa, la separación forzosa y la trágica pérdida de su hijo recién nacido, los dos permanecieron firmemente dedicados el uno al otro y a Dios. El Báb describió el dolor que sentía cuando se separaban:

Mi dulce amor… Dios es mi testigo de que desde el momento de nuestra separación el dolor ha sido tan intenso que no se puede describir… – H.M. Balyuzi, Khadijih Bagum: Wife of The Bab.

Los dos recién casados, muy enamorados, tuvieron muy poco tiempo juntos en esta Tierra. Pero en ese corto tiempo atesoraron cada día y triunfaron sobre todas las adversidades. Su amor perdurará hasta el final de los tiempos y estarán unidos en todos los mundos de Dios.

Como predijo el Báb, dos años y medio después del sueño de Khadijih con el león, él fue martirizado… pero esa es otra historia de amor agridulce.

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