Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

La consulta y la participación universal crean algunos de los aspectos más fundamentales y distintivos del estilo de vida bahá’í.

Esos dos conceptos constituyen los medios para la resolución colectiva de problemas y la toma de decisiones dentro de la comunidad bahá’í. La consulta y la participación universal, tan inseparables como los ladrillos y el cemento, apoyan conjuntamente la construcción de las instituciones administrativas bahá’ís. Forman parte de la filosofía práctica de la religión, y la unión de estos dos conceptos permite que la fe bahá’í progrese y se desarrolle. Filosóficamente, reemplazan la necesidad de cualquier forma de clero, que es la principal razón por la que los bahá’ís no tienen pastores, sacerdotes, mulás o ministros. Bahá’u’lláh, el profeta fundador de la fe bahá’í explicó:

Consultad juntos en todos los asuntos, por cuanto la consulta es la lámpara de guía que abre camino y es lo que confiere entendimiento.

En pocas palabras, la consulta bahá’í es más que un simple consejo o conferencia religiosa convocada para considerar un asunto particular. Es una parte integral del proceso formal e informal de toma de decisiones entre todos los bahá’ís, definido por la participación plena y sincera de toda la comunidad en la que cada individuo tiene el derecho y la responsabilidad de tener y ofrecer su opinión:

Recordemos asimismo que la raíz misma de la Causa se afinca en el principio del derecho indudable de la persona a expresarse, en su libertad de manifestarse en conciencia y presentar sus puntos de vista. – Shoghi Effendi, Administración Bahá’í.

La consulta bahá’í es de naturaleza democrática. La democracia significa cosas diferentes para distintas personas, pero el proceso de consulta y la expectativa de participación universal dentro de la fe bahá’í permite a la gente discutir abiertamente asuntos de interés común, y en última instancia, llegar a decisiones mediante el voto individual de las ideas.

Todo el liderazgo dentro de la comunidad mundial bahá’í se basa en estos principios: a nivel local, regional, nacional e internacional, consejos democráticamente elegidos de nueve personas toman las decisiones que ayudan a guiar a la comunidad bahá’í. Ningún individuo ejerce poder personal alguno.

Los bahá’ís votan sobre los méritos de la idea, y no sobre la personalidad de quien la propone. En este sentido, la consulta bahá’í emplea una nueva y muy poco política forma de democracia. El proceso tiende a unir a los participantes en lugar de dividirlos, y al hacerlo la consulta bahá’í ofrece una alternativa real al pensamiento político tradicional, y en el proceso abre una nueva forma de democracia participativa.

La consulta bahá’í sustituye a la mentalidad que considera apropiada mecanismos como el debate bilateral partidista, los ataques de personalidad, los halagos, la manipulación, la coacción, la colusión, la corrupción, el intercambio de asistencia política, el cabildeo o el desarrollo de grupos de interés especial, partidos políticos o facciones. En la fe bahá’í, estos son vistos como elementos éticamente en bancarrota de un viejo orden mundial. No hay una guía específica paso a paso del proceso de consulta bahaí, pero la siguiente secuencia dará al lector una imagen bastante clara del proceso:

  1. Preparación espiritual y emocional
  2. Establecimiento de confianza mutua
  3. Participación sincera y no agresiva
  4. Consideración colectiva de ideas
  5. La no personalización de las ideas
  6. Definición del problema
  7. Recopilación de posibles soluciones
  8. Refinamiento de la solución
  9. Proceso de llegar a un consenso
  10. Humilde sumisión a la voluntad de la mayoría
  11. Acción colectiva y afirmativa

Este proceso consultivo bahá’í requiere una preparación tanto espiritual como emocional. Antes de que la comunidad se reúna, los individuos oran y meditan para prepararse espiritualmente para la consulta. Esto asegura que estén espiritual y emocionalmente renovados, y preparados para contribuir al proceso de toma de decisiones. Abdu’l-Bahá nos recordó la importancia de este paso cuando dijo “la verdadera consulta es deliberación espiritual en una atmósfera y actitud de amor”.

Una reunión de oración en Erdenbulgan, Mongolia.

Todo el proceso depende del desarrollo de una confianza mutua basada en la cortesía, el respeto y el buen comportamiento de los participantes. Para que la consulta sea beneficiosa, la participación debe ser universal; la confianza mutua asegura la participación universal. Esto es cierto tanto si hay dos como veinte personas involucradas. La confianza mutua es esencial porque este tipo de participación no significa simplemente esperar una oportunidad para hablar. Cuando una persona habla, todos los demás escuchan atenta y cuidadosamente, tratando sinceramente de entender el punto de vista del que habla. Durante el proceso de consulta, escuchar constituye alrededor del noventa por ciento de la participación de cada uno. Una vez que los participantes han experimentado este proceso varias veces con las mismas personas, a menudo se desarrolla una profunda confianza y respeto mutuos. La gente se siente escuchada. Esta confianza permite a las personas resolver el tipo de problemas que requieren cooperación.

El proceso consultivo bahá’í siempre busca encontrar la verdad, no forzar las opiniones de nadie. La opinión de todos se considera igualmente válida, y como la verdad es relativa a la suma total de la comprensión colectiva, la única manera de descubrir qué acción sería apropiada es tener la participación franca de todos los involucrados. Cada participante ofrece su opinión como una aproximación y no como un absoluto, en el humilde entendimiento de que el resultado total será mayor que la suma de las contribuciones individuales. La consulta bahá’í, tanto franca como amorosa, se celebra en una atmósfera no agresiva en la que todos los participantes reconocen tácitamente desde el principio la voluntad de cambiar de opinión si surge una idea mejor. Abdu’l-Bahá señaló que en la consulta, son las opiniones las que chocan, no los individuos: “La brillante chispa de la verdad surge sólo después del choque de diferentes opiniones”.

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