Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Estoy agotada. Estoy frustrada, y estoy cansada de estar frustrada. Tengo miedo, y estoy cansada de tener miedo. Tengo esperanza, pero estoy cansada de tener esperanza. Tengo hijos negros y un marido negro. Tengo amigos, hermanos, primos y un sobrino negros. Me preocupo por ellos constantemente, pero también estoy estrechamente conectada con todos ellos a través de nuestra fe en Bahá’u’lláh y sus enseñanzas. Siento firmemente que la fe bahá’í es para ellos y para mí.

El papel esencial que los bahá’ís jugarán en la unificación de la nación y el planeta está profundamente arraigado en mi espíritu. Como bahá’ís, creemos que la unidad de la humanidad se alcanzará, y comprendemos que la raza no es real. Es una construcción social diseñada para dividir y distribuir desproporcionadamente el poder basado en una jerarquía del color de la piel, con los blancos en la parte superior y los negros en la parte inferior.

Esta Fe es para mí, me apoya, me ve plenamente, y ve las contribuciones que la gente de ascendencia africana hará en el despertar espiritual del mundo. Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la fe bahá’í, comparó una vez a la gente negra con “la negra pupila del ojo, rodeada de lo blanco. En esta negra pupila puede ser visto el reflejo de aquello que se encuentra delante de ésta y a través de ella fulgura la luz del espíritu“.

Abdu’l-Bahá, su hijo y el centro de su Alianza dijo de la gente negra: “Eres como la pupila del ojo, la cual es de color oscuro, mas es la fuente de luz y la reveladora del mundo contingente“.

Sí, la promesa de Bahá’u’lláh es clara. Pero, ¿qué pasa con la gente? ¿Mis hermanos y hermanas me ven? ¿Está claro para ellos mi valor, propósito y visión esencial?  En muchos sentidos, tristemente, siento que no lo está. El materialismo dominante de este país y la supremacía blanca han establecido, gobernado y regulado todas las instituciones importantes de este país, incluyendo, pero no limitado a, la atención sanitaria, la educación, la política, la economía, la justicia penal, el bienestar social, la vivienda, la religión, los medios de comunicación y el empleo.

¿Son las personas con buenas intenciones inmunes a estos valores, prejuicios y prácticas discriminatorias? ¡Por supuesto que no! Todos hemos sido criados con estos valores y prejuicios y se filtran insidiosamente en nuestro subconsciente y se manifiestan en nuestras creencias y comportamientos. Solo a través de una constante auto-reflexión y análisis podemos empezar a erradicar este veneno y restaurar la salud de nuestras almas.

“El propósito de la justicia es la aparición de la unidad entre los hombres.”

Conscientemente, como bahá’í, reconozco la unidad de la humanidad. Todos deseamos la paz y la unidad. ¡Pero la unidad y la paz dependen de la justicia! Dar el paso hacia la justicia es un paso que la sociedad parece esquivar con entusiasmo porque nos desafía a actuar y a levantarnos frente a la desigualdad. Queremos celebrar victoria en la línea de llegada sin ni si quiera haber corrido la carrera. Bahá’u’lláh dijo, “ El propósito de la justicia es hacer surgir la unidad entre los hombres“.

En su libro, las Palabras Ocultas, Bahá’u’lláh también dijo:

¡OH HIJ O DEL ESPÍRITU! Lo más amado de todo ante Mi vista es la Justicia; no te apartes de ella si Me deseas y no la descuides para que Yo pueda confi ar en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es Mi ofrenda a ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla pues ante tus ojos.

Pido a las personas bienintencionadas que han tenido tanta compasión por la injusticia en todo el mundo que no se queden calladas ante el continuo terrorismo interno contra sus conciudadanos negros. Demasiado a menudo, recibo rechazo en lugar de amor. Constantemente cuestionan o amonestan mi enfoque para discutir los constantes asesinatos que sufren los hombres, mujeres y niños de mi comunidad. ¿Por qué es así? 

Si la gente negra es la pupila del ojo, ¿no creen que podemos ver las cosas con claridad? ¿No entienden que sabemos más sobre nuestra experiencia en este país que ellos sobre nuestra experiencia? Me pregunto, ¿cómo podrían mis amigos y familiares solo observar en silencio? Me duele cuando veo sus redes sociales, destacando su comida o la actividad de su perro mientras la sangre de las personas negras hierve en nuestras venas y se vierte en la calle.

¿Creen que el color de nuestra piel es un arma? Estoy empezando una campaña para promover la unidad a través de la justicia reconociendo nuestra plena humanidad al proclamar: ¡la piel negra no es un arma!

¿Cree la gente que solo el hecho de tener piel negra legitima la matanza de niños, mujeres y hombres? ¿Es un crimen tener la piel negra? ¿No es un ataque a nuestro medio de vida el atentar contra nuestras vidas? ¿Hay alguna circunstancia en la que nuestra visión, experiencia y vidas sean lo suficientemente importantes como para sean solidarios con nosotros sin pedir disculpas? Según Bahá’u’lláh, según mi fe, las vidas de las personas negras siempre han importado. Si la humanidad reconoce este hecho – que las vidas negras importan – sucederá. Puede que no sea hoy. Puede que no sea en mi vida. Pero será inevitable.

0 Comentarios

characters remaining