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La Fe Bahá’í, revelada por dos mensajeros sucesivos de Dios: el Bab y Bahá’u’lláh, observa hoy el bicentenario del nacimiento del Bab. ¡En todo el mundo, los bahá’ís celebrarán con alegría!

Nacido hace doscientos años en Shiraz, Persia, el Bab tuvo una vida corta pero enormemente influyente como profeta y fundador de la Fe Babí y precursor y heraldo de Bahá’u’lláh, profeta y fundador de la Fe Bahá’í.

El Bab no solo fundó una religión, sino que comenzó una revolución espiritual. En Persia, donde enseñó su mensaje de amor y unidad, cientos de miles se convirtieron rápidamente en seguidores del Bab, cuyas enseñanzas rompieron con las ataduras tradicionales del dogma islámico aceptado e impulsaron a toda la región hacia la era moderna.

El clero y las autoridades gubernamentales persiguieron severamente a los seguidores del Bab, debido a que se liberaron de las viejas tradiciones y porque las enseñanzas del Bab desafiaron profundamente la ortodoxia y la práctica convencional. Afirmando ser un recipiente de revelación divina, los místicos y esotéricos escritos del Bab impulsaron a sus seguidores a dedicar toda su vida a su nueva Fe. En oraciones como esta, el Bab alaba fervientemente al Creador:

Tú hiciste que rindiera homenaje a Tu Recuerdo inaccesible y Me permitiste avanzar hacia la estación destinada, en la que Me educaste mediante las sutiles operaciones de Tu Obra artesana y Me alimentaste en esa tierra con Tus Dádivas más generosas. Cuando ocurrió aquello que había sido preordenado en Tu Libro, Tú, mediante Tu Bondad, Me hiciste llegar a Tus Recintos sagrados y, mediante Tu tierna merced, Me permitiste habitar dentro de la corte de Tu Camaradería, hasta que en ella comprendí lo que comprendí de las claras señales de Tu Misericordia, las evidencias compelentes de Tu Unidad, los esplendores efulgentes de Tu Majestad, el origen de Tu suprema Singularidad, las alturas de Tu trascendente Soberanía, los Signos de Tu Unicidad; las manifestaciones de Tu exaltada Gloria, los recintos de Tu Santidad y todo aquello que es inescrutable para todos salvo para Ti. – El Bab, Selecciones de los Escritos del Bab, pág. 82.

Hoy, para conmemorar este importante bicentenario del nacimiento del Bab, en todo el mundo en cada pueblo, localidad o ciudad donde viven los bahá’ís, se llevarán a cabo felices celebraciones: obras de teatro, fiestas, eventos, charlas, proyecciones de películas, reuniones y proyectos de servicio que conmemoran los doscientos años del nacimiento del Bab.

Oraciones y música inspiran a los asistentes en una reunión devocional celebrada en el lugar de la futura Casa de Adoración Bahá'í en Port Moresby, Papúa Nueva Guinea. En honor al bicentenario histórico, los jóvenes en la reunión también hicieron una presentación sobre la vida del Bab. (de bicentenary.bahai.org)

Oraciones y música inspiran a los participantes de una reunión devocional celebrada en el lugar de la futura Casa de Adoración Bahá’í en Port Moresby, Papúa Nueva Guinea. En honor al bicentenario histórico, los jóvenes en la reunión también hicieron una presentación sobre la vida del Bab. (De bicentenary.bahai.org)

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Al día siguiente, los bahá’ís celebrarán los 202 años del nacimiento de Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe bahá’í. Este año los bahá’ís celebran el nacimiento del Bab el 29 de octubre y el nacimiento de Bahá’u’lláh el 30 de octubre. Dado que el calendario bahá’í, revelado originalmente por el Bab, comienza y termina cada día al atardecer, la celebración de dos días comenzará al anochecer el 28 de octubre.

Debido a que ocurren en sucesión, los bahá’ís llaman a este período de celebración de 48 horas el Sagrado Doble Natalicio, y los observan anualmente durante esta alegre temporada. Al igual que la feliz celebración del aniversario del nacimiento de cualquier profeta de Dios, estos días marcan uno de los momentos más alegres y llenos de deleite del año en toda la comunidad bahá’í mundial:

Dios no desea ver alma alguna privada de alegría y radiancia. – El Bab, Selecciones de los Escritos del Bab, pág. 39.

Quienes se hallan dotados de sinceridad y lealtad deben relacionarse con todos los pueblos y razas de la tierra con alegría y esplendor, puesto que la relación con la gente ha promovido y continuará promoviendo la unidad y la concordia, las cuales, a su vez, conducen al mantenimiento del orden en el mundo y a la regeneración de las naciones. – Bahá’u’lláh, Las Tablas de Bahá’u’lláh, pág. 22.

Los bahá’ís se reúnen y celebran con alegría porque Bahá’u’lláh, en su Libro Más Sagrado, pidió a los bahá’ís que siempre conmemoren con una fiesta de unidad y alegría en cada uno de estos dos días especiales, lo que los hace segundos en importancia en el calendario bahá’í, después de la Declaración de Bahá’u’lláh en el jardín de Ridván en 1863 y la Declaración del Bab en Shiraz en 1844. Las dos religiones reveladas progresivamente, establecidas con 19 años de diferencia, ahora se han unido y convertido en una sola, al igual que el llamamiento que hacen a la humanidad de unificarse.

Entonces, en estos días santos, los bahá’ís reconocen y honran el advenimiento de los dos profetas que hicieron posible su fe:

Este es el día en que [el Bab] puso pie en este mundo y lo iluminó con su luz. Existen muchas razones para alegrarse… – Bahá’u’lláh, citado por Mirza Habibu’llah Afnan en El Sagrado Doble Natalicio, p. 37.

Los bahá’ís creen que el Bab, cuyo título significa “la Puerta”, abrió el camino para el advenimiento de una nueva era de realización y maduración para toda la humanidad. La misión principal del Bab, anunciar la llegada de un educador espiritual de inspiración divina al que el Bab se refirió como “Aquel a quien Dios hará manifiesto”, preparó el camino para la llegada de un nuevo mensajero de Dios: Bahá’u’lláh.

Tal como lo hizo Juan el Bautista, el Bab instruyó a sus seguidores a prepararse para la aparición de un nuevo profeta. Bahá’u’lláh cumplió las profecías del Bab al inaugurar la Fe Bahá’í, lo que significa que el Bab anunció la llegada de una nueva era en la historia humana, una que presenciaría el surgimiento de una civilización mundial justa, unificada y pacífica.

Cuando los bahá’ís celebran estas felices ocasiones, todos están invitados, incluido usted. En las reuniones bahá’ís por el bicentenario del nacimiento del Bab y el nacimiento de Bahá’u’lláh en todo el mundo, prevalecerá la felicidad y el buen ánimo. La música sonará, los amigos se unirán, los niños se reirán y el compañerismo cálido llenará el aire. ¡Los refrigerios definitivamente serán servidos! Si desea celebrar con nosotros, póngase en contacto con su comunidad local Bahá’í.

Este Sagrado Doble Natalicio señala una temporada alegre y de celebración, una en que la comunidad global bahá’í se reúne para conmemorar el advenimiento de sus dos profetas de Dios, el Bab y Bahá’u’lláh, los fundadores gemelos de su Fe, y para reconocer el amanecer de una nueva era de unificación humana. ¡Feliz bicentenario del nacimiento del Bab!

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