Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Los profesionales de la salud, los trabajadores de fábricas, las personas que preparan, entregan o distribuyen alimentos, y el personal de emergencia son solo algunas de las muchas personas que sirven a otros en estos tiempos caóticos. Muchos medios de comunicación los han descrito como “heroicos” para resaltar su trabajo y mostrar su gratitud por su generosidad y los riesgos que corren.

Deberíamos estar agradecidos con estos trabajadores que han formado parte del personal de las empresas durante esta pandemia y han salvado vidas en nuestros hospitales, han prestado un servicio muy necesario a la humanidad. De hecho, Abdu’l-Bahá, hijo de Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, escribió que “el servicio por amor a la humanidad es unidad con Dios”.

Al mismo tiempo que honro su servicio, reflexiono sobre los índices desproporcionados de infección de COVID-19 y de muertes relacionadas con el virus entre las personas negras y latinas, muchos de los cuales son heroicos trabajadores esenciales.

Hace más de un siglo Abdu’l-Bahá llamó al prejuicio un “caldo de cultivo” de tragedias. Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades revelan que los negros y los latinoamericanos están muriendo de COVID-19 a un ritmo mayor que los blancos. El CDC señala que los negros y los latinoamericanos suelen tener menos acceso a alimentos frescos y a la atención médica, tienen más probabilidades de vivir en viviendas atestadas y racialmente segregadas, y constituyen un gran porcentaje de los trabajadores críticos.

Casi una cuarta parte de los negros y latinoamericanos empleados trabajan en la industria de servicios, mientras que sólo el 16% de los blancos lo hacen. La sobrerrepresentación de estos grupos en algunos sectores críticos es asombrosa. ¿Tendríamos alimentos sin todos los trabajadores latinos, que constituyen un mero 17% de todos los trabajadores de los Estados Unidos, pero son un asombroso 53% de todos los trabajadores agrícolas? Y cada vez que alguien sobreviva a COVID-19, considere que las personas negras, que son solo el 12% de todos los trabajadores de los Estados Unidos, son un 30% de los enfermeros prácticos y vocacionales con licencia. “El riesgo de infección puede ser mayor para los trabajadores de las industrias esenciales que continúan trabajando fuera del hogar a pesar de los brotes en sus comunidades, incluyendo algunas personas que pueden necesitar continuar trabajando en estos empleos debido a sus circunstancias económicas”, según CDC.

Bahá’u’lláh escribió que “Ante mi vista, lo más amado de todas las cosas es la justicia“. Me pregunto qué más podemos hacer por los trabajadores esenciales para demostrar nuestro aprecio por su heroico servicio y asegurar de que sean tratados de manera justa y equitativa.

Podemos asimilar  el contexto más amplio en el que vemos que se desarrolla esta pandemia, reconocer las formas en que la gente negra y morena se ve desproporcionadamente afectada por ella e identificar las raíces de estos problemas como la ignorancia, los prejuicios raciales y la falta de salud espiritual. Llamar a la gente “heroica” puede ir de la mano con el alivio de las desigualdades que a menudo enfrentan.

La sociedad debe funcionar de manera que promueva el bienestar de todos, Podemos ser más generosos, amables y honestos, eliminar los prejuicios de nuestros corazones y acciones, y enfocarnos en usar nuestros talentos naturales para servir a los demás. Tanto si eres una actriz, un médico, un cuidador en casa, un miembro de la comunidad sin trabajo formal, o un conductor de autobús, podemos contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa. Como escribió Bahá’u’lláh: “Los mejores de los hombres son aquellos que se ganan el sustento con su profesión y lo gastan en sí mismos y en sus familias por amor a Dios, el Señor de todos los mundos”.

Una carta de marzo del 2020 del órgano de gobierno de la comunidad mundial bahá’í, la Casa Universal de Justicia, ofrecía estas palabras de aliento:

Que sus mentes estén siempre atentas a las necesidades de las comunidades a las que pertenecen, a la condición de las sociedades en las que viven y al bienestar de la totalidad de la familia humana, de la que todos son hermanos y hermanas. Y en sus momentos tranquilos, cuando ninguna otra acción parece posible más que la oración, les invitamos a que sumen sus súplicas a las nuestras y oren fervientemente por el alivio de los sufrimientos.

Si creemos que aquellos que valientemente sirven a los demás durante estos tiempos son heroicos – gente negra y morena que está repartiendo comida, abasteciendo los estantes de los supermercados, trabajando en plantas empacadoras de carne y cuidando a personas con el virus a pesar de no tener equipo de protección – también eliminemos la desigualdad e injusticia en nuestra sociedad que ha permitido que el COVID-19 impacte desproporcionadamente a estos grupos.

Abdu’l-Bahá nos dice que él espera que “respetéis los derechos de todos los seres humanos, y os preocupéis más por los intereses de los demás que por los vuestros propios”. Para ello, todos podemos ser heroicos transformándonos, levantándonos para cuidar de nuestros conciudadanos y tratando a los trabajadores esenciales como los valiosos seres que proclamamos que son.

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