Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

¿Qué pasaría si pensáramos en la religión como algo más que una serie de rituales y reuniones?

La sociedad moderna nos ofrece una amplia gama de actividades a las que podemos dedicarnos, por lo que para algunas personas, la religión se ha convertido en otro tipo de actividad extraescolar, como practicar un deporte o tomar una clase semanal. Mucha gente practica la religión, y algunas personas se conectan con ella, pero para muchos es simplemente una actividad más, en lugar de ser un factor que afecte cada aspecto de sus vidas.

Como resultado, cada vez más personas piensan que la religión es en gran medida irrelevante, y la ven como una institución anticuada con poco efecto positivo en sus comunidades.

Abdu’l-Bahá, el hijo del fundador de la Fe Bahá’í , dijo:

Por todas partes se oye cómo ensalzan los dichos hermosos y admiran los nobles preceptos. ¡Todo el mundo dice que ama lo que es bueno y aborrece todo lo que es malo! La sinceridad debe ser admirada, mientras que la mentira es despreciable. Mas todos estos dichos no son más que palabras, y vemos que muy pocos de ellos se trasladan al dominio de la acción. Por el contrario, percibimos que las personas se dejan llevar por la pasión y el egoísmo, y que cada cual sólo piensa en lo que puede beneficiarle, aun cuando ello signifique la ruina de su hermano. Todas están ansiosas por hacer fortuna, y se preocupan poco o nada por el bienestar de los demás. Sólo les importa su propia tranquilidad y comodidad, mientras que la condición de sus semejantes no les preocupa en absoluto. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 104.

Cuando reducimos la religión solo a una serie de ideas que creemos son buenas y la dejamos ahí, ¿realmente tendrá esta el poder de cambiar nuestra sociedad? Todos los escritos sagrados hablan de la capacidad de la religión para cambiar la mentalidad, el comportamiento y las civilizaciones, pero debido a que cada vez le otorgamos menos importancia en nuestras vidas, esta se disminuido considerablemente su influencia, en el individuo y en la sociedad en general.

¿Por qué la fe bahá’í es una religión práctica?

La Fe Bahá’í concibe la religión como mucho más que un simple pasatiempo o una serie de reuniones. La Fe bahá’í no tiene rituales y evita hacer distinciones entre los que son bahá’ís y los que no lo son. En lugar de una religión exclusiva para aquellos que se consideran bahá’ís, la Fe bahá’í abre una variedad de actividades a cualquiera que quiera participar. Los bahá’ís hacen un esfuerzo por tener conversaciones espirituales con otros y exploran la influencia interna y externa de la espiritualidad con otros.

Pero describir la Fe bahá’í solo como las actividades que organizan sus miembros, o como una serie de conceptos, o por las características de sus miembros, es perder el propósito de la religión en sí. Abdu’l-Bahá dijo:

La religión, además, no es una serie de creencias, un conjunto de costumbres; la religión son las enseñanzas de Dios nuestro Señor, enseñanzas que constituyen la vida misma de la humanidad, impulsan la mente hacia pensamientos elevados, refinan el carácter y sientan las bases del honor sempiterno del hombre – Abdu’l Bahá , Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá , pág. 41.

Refinar el carácter y sentar las bases requiere una increíble cantidad de tiempo y esfuerzo, y lo más importante, implica un cambio en nuestras prioridades. Como me dijo una vez un amigo, “la religión no es un conjunto de eventos”. El solo hecho de reunirse con frecuencia para leer y hablar sobre temas profundos no tiene un efecto real en el mundo, y las actividades que se llevan a cabo sin reflexionar sobre los efectos espirituales pueden desvanecerse rápidamente.

A medida que nos esforzamos por transformarnos a nosotros mismos y a nuestras comunidades, tal vez deberíamos volver a examinar nuestro concepto de religión y cómo afecta nuestro orden de prioridades. ¿Le asignamos el mismo valor que a nuestros pasatiempos? ¿Nuestra interacción con la religión tiene está regido por horarios programados, o es algo que impregna nuestra vida entera, más allá de lo programado? ¿Es parte de nuestra forma de pensar, de la forma en que tomamos decisiones? ¿Vivimos vidas en compartimientos separados, donde nuestras acciones se separan de las creencias que profesamos?

La religión se manifiesta de manera diferente en diferentes momentos de nuestras vidas, y naturalmente no queremos juzgar cómo otros deciden traducir sus creencias en acciones. Pero a nivel personal, todos podemos reconocer que a menudo tenemos la capacidad de hacer mucho más de lo que originalmente pensamos.

Quizás, si queremos que nuestras más profundas y arraigadas creencias internas se manifiesten verdaderamente en el mundo, podemos esforzarnos por lograr acciones más constructivas en nuestras comunidades. Tal vez podamos organizar o unirnos a actividades como reuniones de oración que fortalezcan la unidad entre las diversas personas de nuestro vecindario, clases para niños que brinden educación espiritual a los jóvenes , o grupos de prejóvenes que capaciten a los adolescentes para que vean su propio valor y papel en el mundo. Ese tipo de ideales traducidos en acciones nos ayudará a nunca perder de vista la importancia de aprender constantemente más y más por nosotros mismos o con los demás, profundizando en la comprensión de lo que impulsa todo lo que hacemos y buscando siempre ser lo mejor que podamos ser.

Abdu’l-Bahá dijo a los miembros de todas las religiones:

Para ellos las acciones deben ser más que las palabras. Deben ser misericordiosos con sus acciones, y no sólo con sus palabras. Sus hechos deben probar su fidelidad, y sus acciones deben manifestar la Luz Divina. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 104.

Si vemos la religión como algo más que un conjunto de eventos o reuniones semanales, comenzamos a ver la importancia de su papel en la sociedad. Sienta las bases para una futura civilización fundada en el entendimiento mutuo, la compasión y el amor que celebra la diversidad de la humanidad. Tiene un componente interno, pero también es lo que impulsa las acciones de las personas para mejorar el mundo a su alrededor. Nuestra verdadera religión, tan involucrada en la forma en que pensamos y actuamos, se convierte en mucho más que un conjunto de creencias a las que nos adherimos: se convierte en el marco para la vida de toda la sociedad humana:

¿No es el objeto de toda Revelación efectuar una transformación del carácter total de la humanidad, transformación que ha de manifestarse tanto exterior como interiormente, afectando su vida interior y sus condiciones externas? – Bahá’u’lláh, El Libro de la Certeza, pág. 156.

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