Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Una persona se hace bahá’í al reconocer a Bahá’u’lláh como el mensajero de Dios para esta época, e informar a la comunidad bahá’í de su deseo de unirse a la Fe bahá’í.

Esa es la descripción del proceso de declaración de los bahá’ís en el sitio web oficial de los bahá’ís de los Estados Unidos.

Los bahá’ís llaman a esta declaración personal de fe una “declaración” porque cada persona que se hace bahá’í declara su fe en Bahá’u’lláh. Llenar el formulario de declaración es un simple procedimiento administrativo – pero aceptar a Bahá’u’lláh como el mensajero de Dios para este día es un acto de su corazón, su alma, su ser más íntimo:

Lo que os conviene es el amor a Dios, y el amor a Aquel que es la Manifestación de Su Esencia, y la observancia de todo lo que Él desee prescribiros, si lo supierais. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh.

Si decides convertirte en bahá’í, lo más probable es que te encuentres con estas tres realidades:

1. Los principios bahá’ís son vastos, nobles, completos y hermosos.

Estar a la altura de ellos plantea el desafío de toda una vida. Por supuesto, los bahá’ís son humanos, y se esfuerzan por vivir y obedecer las leyes y enseñanzas reveladas por Bahá’u’lláh. Pero debido a que somos imperfectos, aunque nos esforzamos mucho por seguir las enseñanzas de bahá’ís, fracasamos. Así que, si solo te enfocas en los bahá’ís, te decepcionarás.

Nunca juzgues a la Fe Bahá’í por el comportamiento de sus seguidores. La Fe Bahá’í trasciende todas las personalidades. Cuando una persona se convierte en bahá’í, esa persona no se convierte automáticamente en un ejemplo de cómo debe vivir un bahá’í. Por el contrario, llevamos nuestro viejo equipaje con nosotros. Convertirse en bahá’í, entonces, no significa que hayas llegado a tu destino, simplemente significa que tienes el boleto de viaje.

Cuando nos encontramos con dificultades con otros bahá’ís o con cualquier otra persona, debemos hacer todo lo posible por ser indulgentes, comprensivos, compasivos y tolerantes. Esto no es fácil. Pero a medida que lo hacemos, crecemos emocional y espiritualmente.

2. Puedes encontrar cosas de la Fe bahá’í que no comprendas inmediatamente.

Entender los majestuosos escritos bahá’ís puede ser difícil, y las leyes y enseñanzas bahá’ís tampoco son siempre fáciles de entender. Sea paciente consigo mismo, y entienda esto: a medida que crezca en su fe y progrese espiritualmente, a medida que ore y medite, a medida que lea y estudie los escritos bahá’ís, su conocimiento y percepción espiritual crecerá. Las cosas que no entiendes o comprendes ahora se volverán luego tan claras como la luz del día.

3. Puedes encontrar cosas en la Fe bahá’í que al principio no te gusten.

Los seres humanos tenemos nuestras propias formas de pensar y actuar. Nuestros egos se oponen cuando nos encontramos con algo que contradice nuestros puntos de vista y comportamientos.

Cuando nos encontramos con cosas en la Fe bahá’í que no entendemos o no nos gustan, no hay nada como el poder de la humildad profunda.

Después de todo, si Bahá’u’lláh es realmente quien dice ser – un mensajero de Dios – entonces ciertamente entiende lo que es mejor para nosotros. ¿Por qué? Porque su autoridad es divina. Sus palabras son la Palabra de Dios para este nuevo día. Como bahá’ís, creemos que Dios ha hablado a la humanidad a través de Bahá’u’lláh. Todo en la Fe bahá’í gira y fluye directamente de nuestra aceptación de la autoridad divina de Bahá’u’lláh como mensajero de Dios.

Nuestra sabiduría individual tiene límites, pero la sabiduría de Dios no. Así que una vez que aceptamos a Bahá’u’lláh como mensajero de Dios, podemos esforzarnos por entender y aplicar las leyes y enseñanzas bahá’ís humildemente y con nuestra mayor capacidad posible.

Así que si decides convertirte en bahá’í, hazlo por la razón correcta: porque aceptas el mensaje espiritual divino y la autoridad de Bahá’u’lláh. Entonces, por el resto de tu vida, mantente totalmente centrado en la razón por la que te convertiste en un bahá’í – deja que tu propósito supremo en la vida sea vivir y morir como un bahá’í firme. Esto te ayudará inmensamente a fortalecer tu compromiso y firmeza.

Sabe con certeza que la Voluntad de Dios no está limitada por los criterios de la gente, y Dios no holla sus senderos. Más bien, es responsabilidad de todos adherirse firmemente al recto Sendero de Dios. Si Él dijese que la derecha es izquierda o que el sur es el norte, Él diría la verdad, y no hay duda de ello. Verdaderamente, Él debe ser alabado en Sus acciones y obedecido en Sus mandatos. Él no tiene socio en Su juicio ni ayudante en Su soberanía. Él hace lo que desea y ordena lo que Le place… – Bahá’u’lláh, Las tablas de Bahá’u’lláh.

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