Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Cuando Jesucristo explicó que la profecía de Elías ya había sido cumplida por Juan el Bautista, los líderes religiosos judíos de la época no recibieron bien su explicación.

Ellos sabían que el Libro de Malaquías no decía nada sobre el regreso de Elías de una manera misteriosa e irreconocible. Tampoco decía que algún otro hombre nacería cientos de años después, y que este hombre de alguna manera representaría el regreso de Elías.

En lugar de esto, Malachi dijo claramente que Elías mismo regresaría, un concepto no muy difícil de entender. Los rabinos sabían que Elías había ascendido al cielo en un carruaje de fuego, como se informa en el Antiguo Testamento, y que él volvería visiblemente, físicamente y en carne y hueso. ¿Cómo podrían ellos no ver algo tan visible como un profeta de Dios descendiendo del cielo en un carruaje de fuego?

Hasta donde el establecimiento clerical judío podía observar, ninguna de estas profecías se había cumplido. Elías no había regresado y ciertamente no había evidencia visible de que el Mesías había venido. De qué manera, preguntaron, ¿podría Juan el Bautista haber sido el regreso de Elías? Evidentemente, no de una forma literal.

Esta aparente contradicción puede aclararse mediante una declaración hecha al comienzo del Evangelio de Lucas en el Nuevo Testamento, que explica que Juan fue “…delante de él con el espíritu y el poder de Elías” – Lucas 1:17.

Obviamente, Cristo quería enseñar a sus seguidores a reconocer algo más allá de lo físico: que un “retorno” podría representar el regreso de las mismas cualidades de una persona en lugar de simplemente la persona misma.

El hombre llamado Elías, que había vivido ochocientos años antes, no había regresado literalmente, físicamente del cielo en carne y hueso como casi todos esperaban. En cambio, el cumplimiento de la profecía del “regreso de Elías del cielo” no tuvo nada que ver con el cuerpo físico de Elías. El mismo “espíritu y poder” de Dios que había animado a Elías ochocientos años antes había regresado para hablar también a través de Juan el Bautista. La realidad del regreso de Elías fue la aparición de otro Profeta de Dios totalmente separado y distinto. (Sí, Jesús se refirió a Juan como un profeta).

Este es el verdadero significado de “el retorno”.

Juan el Bautista, hablando de Jesús, dijo:

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego 12 Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. – Mateo 1:11.

Malaquías dijo que los enemigos de Cristo “serán rastrojo (paja): y el día que venga los quemará…”. Y aquí Juan el Bautista dijo que Jesús “quemará la paja con fuego insaciable”.

Sabemos que ninguna de estas profecías se hizo realidad de manera literal, física y visible. El regreso de la profecía de Elías realmente se había cumplido inesperadamente, de una manera que algunas personas no podían comprender y de una manera que no podía verificarse objetivamente. Esta no era la forma en que los rabinos esperaban que se cumplieran estas profecías, y ciertamente no era una explicación que estuvieran dispuestos a aceptar. ¿Es de extrañar que a estos clérigos judíos les fuera imposible siquiera considerar seriamente la posibilidad de que Juan el Bautista fuera el regreso de Elías?

Incluso hoy, dos mil años después, el pueblo judío todavía espera la segunda venida de Elías. Y cada año, en la cena de Pascua, las madres judías todavía siguen la tradición de poner un lugar extra en la mesa para Elías, con la esperanza de que este sea el año en que finalmente regrese para unirse a ellos.

Según Jesús, Elías sí regresó. Pero su “espíritu y poder” regresó, y no su cuerpo material.

Esto revela el significado oculto y verdadero del regreso de todos los profetas. En toda la historia registrada, ninguno de los mensajeros de Dios ha descendido literal y visiblemente del cielo en la carne y hueso.

Los escritos bahá’ís explican esta realidad interna del retorno:

En breve, las Sagradas Escrituras se refieren a un retorno, pero con esto se quiere decir el retorno de las cualidades, las condiciones, los efectos, las perfecciones y las realidades interiores de las luces que reaparecen en cada dispensación. No se refiere a almas e identidades individuales y particulares. – Abdu’l-Bahá,    pág. 139.

Las enseñanzas bahá’ís también dicen:

Preguntaron a Juan el Bautista: “¿Eres tú Elías? Él contestó ‘no, no soy Elías'”, a pesar de que de Él se dice en el evangelio que era el prometido Elías. Cristo también lo expresó claramente. Luego, si Juan era Elías ¿por qué dijo “no soy Elías”? Y si no era Elías ¿por qué dijo Cristo que sí? La explicación es como sigue: el texto no se refiere a la personalidad, sino a la realidad de las virtudes. Exactamente las mismas virtudes presentes en Elías existieron y se hicieron manifiestas en Juan el Bautista. Por consiguiente, Juan el Bautista fue el prometido Elías. En este sentido, no se alude a la esencia, sino a las cualidades. – Abdu’l-Bahá, Contestación a unas preguntas, pág. 166.

Pregúntate a ti mismo: si hubieras vivido hace 2000 años, ¿crees que habrías sido uno de los pocos que tuvo la suficiente comprensión para reconocer a Juan el Bautista como el cumplimiento de la profecía del “retorno de Elías”? Es probable que, al igual que los discípulos de Jesús, no hayas entendido cómo se había cumplido esta profecía hasta después de que se te haya explicado.

Entonces, ¿por qué es importante el ejemplo de la profecía del “retorno de Elías”? Hoy tenemos exactamente las mismas circunstancias que tuvimos hace dos mil años. Hoy, la mayoría de los cristianos esperan ver a Jesucristo literalmente, físicamente regresar del cielo.

Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, afirma inequívocamente que Él cumple las profecías del “retorno de Cristo del cielo”. ¿Es Bahá’u’lláh verdaderamente el Prometido? ¿Se ha repetido la historia? ¿Bahá’u’lláh también descendió desde el cielo? ¡Sí! Exactamente de la misma manera que Juan el Bautista descendió del cielo hace dos mil años.

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