Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Cuanto más envejezco, más aprecio las fuerzas espirituales invisibles presentes en el mundo que me rodea. Estoy más segura ahora de que hay almas que me guían en la vida.

En muchos de mis círculos he notado un creciente interés por el pasado. Las conversaciones sobre la historia familiar, los traumas heredados y las raíces de las tradiciones culturales son cada vez más comunes. Queremos entender cómo el pasado afecta al presente y cómo puede afectar al futuro.

Este cambio colectivo ha coincidido con mi propia toma de conciencia acerca de mis antepasados. He estado pensando en la influencia que el mundo espiritual tiene en mi viaje personal a través de este mundo físico. Los bahá’ís creen que la realidad es más que solo las experiencias tangibles que tenemos, sino que tenemos una naturaleza espiritual la cual es un componente clave de lo que somos.

En su libro “La Promulgación de la Paz Universal”, Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh, el Profeta Fundador de la Fe bahá’í, enfatizó que nuestros espíritus son más fuertes frente a los cambios que nuestros cuerpos físicos: “…si todo el cuerpo estuviese sujeto a un cambio radical, el espíritu sobrevivirá a ese cambio. Incluso si el cuerpo del hombre se destruyera o se volviese inexistente, el espíritu permanecería intacto. Pues el espíritu del hombre es eterno”. Él continúa diciendo “…la vida del espíritu no está condicionada ni depende de la vida del cuerpo. Lo más que se puede decir es que le cuerpo es una mera vestidura del espíritu. Si la vestidura se destruyera, el que la usa no sufriría daño alguno, ya que siempre está protegido”.

Si nuestra parte espiritual existe sin importar la condición del cuerpo, claramente puede haber vida incluso después de que la vida de nuestro cuerpo físico llegue a su fin. Cuando pienso en los miembros de la familia y en las personas influyentes que vivieron en generaciones anteriores a la mía, pienso en la forma de existencia de sus almas, y que puedo recurrir a ellas durante mi viaje a través de la oración, y aprendiendo sobre sus vidas.

“A menudo nos olvidamos del papel formativo que otras generaciones tuvieron en nuestra realidad actual”

El individualismo es una norma tan común en nuestra sociedad que a menudo puede hacernos sentir solos. Podemos olvidarnos fácilmente del apoyo que recibimos de los demás, y del papel que los otros juegan en nuestras vidas. Podemos tener muy poca consideración por el granjero que produce la fruta que comemos por la mañana, podemos olvidarnos del conductor del tren que nos guía en nuestro viaje nocturno, y rara vez pensamos en el profesor de la guardería que nos enseñó a deletrear o leer.

De la misma manera, a menudo olvidamos el papel formativo que otras generaciones tuvieron en nuestra realidad actual. Podemos recurrir a ellos para que nos guíen y nos apoyen mientras nos movemos por el mundo y descubrimos el camino a seguir.

A medida que desarrollo el hábito de pensar en las generaciones pasadas y en los ángeles que me guían, trato de aprender cómo puedo enraizarme en el contexto de una unidad espiritual colectiva. Pido a algunos de mis seres queridos que han fallecido que me brinden apoyo, orientación y ayuda para abrir las puertas de mis oportunidades. Trato de orar por aquellos que han fallecido para que apoyarlos en su viaje, y trato de mantener un sentido de gratitud por aquellas almas que pienso que están a mi alrededor, elevando y protegiéndome en todo momento. Estas prácticas han han contribuido a que me sienta constantemente acompañada y amada.

2 Comentarios

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  • Mariela Ynufio Consuegra
    May 03, 2020
    Es una muy buena experiencia espiritual, las oraciones a los ancestros permiten que sus almas trasciendan al mundo de a Luz de Dios y a su vez esas almas nos iluminen y guíen nuestras vidas.
  • Mariela Ynufio Consuegra
    May 03, 2020
    Es una muy buena experiencia espiritual, las oraciones a los ancestros permiten que sus almas trasciendan al mundo de a Luz de Dios y a su vez esas almas nos iluminen y guíen nuestras vidas.