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Religión

Después del Sello de los profetas: la presencia profética de Dios

Christopher Buck | Jul 1, 2021

PARTE 3 IN SERIES Descifrando las profecías

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Christopher Buck | Jul 1, 2021

PARTE 3 IN SERIES Descifrando las profecías

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Para comprender plenamente y con claridad la profundidad y el poder de los escritos bahá’ís, Abdu’l-Bahá designó a Shoghi Effendi como único intérprete autorizado de las escrituras bahá’ís.

Posteriormente, Shoghi Effendi, quien lideró la comunidad mundial bahá’í desde 1921 hasta su fallecimiento en 1957, tradujo al inglés muchos de los escritos originales de Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la fe bahá’í. Estas traducciones autorizadas, consideradas como un modelo de precisión y perspicacia, merecen ser estudiadas de cerca no solo por su lenguaje de gran belleza, sino por la visión intelectual y espiritual que transmiten.

RELACIONADO: El Libro de la Certeza de Bahá’u’lláh: emanando sabiduría espiritual

Así pues, consideremos una de esas traducciones e interpretaciones cruciales, en la que Shoghi Effendi añade una sola palabra en su traducción al inglés -la palabra «versículo» (una palabra cuyo equivalente no se encuentra en el texto persa original)- en el siguiente pasaje del «Libro de la Certeza» de Bahá’u’lláh:

¡Qué extraño es que esa gente se aferre, con una mano, a los versículos del Corán y a las tradiciones del pueblo de la certeza que ellos han encontrado que concuerdan con sus afectos e intereses y, con la otra, rechace las que son contrarias a sus deseos egoístas! «¿Es que creéis en parte del Libro y negáis parte de él?» (Corán 2:85) ¿Cómo podéis juzgar lo que no entendéis? Así ha revelado en Su Libro infalible el Señor de la existencia, después de hablar del «Sello» en Su exaltada declaración: «Muhammad es el Apóstol de Dios y el Sello de los Profetas» (Corán 33:40), la promesa de «llegar a la Presencia divina» para todos los hombres. Dan testimonio del hecho de llegar a la presencia de ese Rey inmortal los versículos del Libro, algunos de los cuales ya hemos mencionado. ¡Dios, el único y verdadero, es mi testigo!; nada se ha revelado en el Corán más exaltado y explícito que aquel «llegar a la Presencia divina». Dichoso quien la ha logrado el día en que, como podéis ver, los más de los hombres se han apartado de ella.

Y, sin embargo, por el misterio del primero de estos versículos se apartaron de la gracia que promete el segundo; y ello a pesar de que se establece explícitamente en el Libro el hecho de «llegar a la Presencia divina» en el «Día de la Resurrección». Queda demostrado, con pruebas claras y de forma definitiva, que «Resurrección» quiere decir la aparición de la Manifestación de Dios para proclamar Su Causa, y «llegar a la Presencia divina» significa llegar a la presencia de Su Belleza en la persona de Su Manifestación. Pues, en verdad: «Ningún ojo Le abarca; pero Él abarca a todos los ojos» (Corán 6:103). A pesar de todos estos hechos innegables y claras explicaciones, se han aferrado neciamente al término «sello», privándose totalmente de reconocer a Aquel Que es el Revelador de ambos: el Sello y el Principio, en el día de Su presencia.

En mi primer libro, «Symbol & Secret», argumenté que – después de hablar del ‘Sello’ en Su exaltada expresión: ‘Muhammad es el Apóstol de Dios y el Sello de los Profetas’, (Corán 33:40) ha revelado a toda la gente la promesa de «alcanzar la Presencia divina» – Bahá’u’lláh está aludiendo al Corán 33:44, solo cuatro versículos después («después de hablar»). Esta es una traducción del Corán 33:44:

El día en que sean llevados a la presencia de su Señor, su saludo será: «La paz sea con vosotros». Dios les ha preparado una recompensa honorable.

Por supuesto, es bastante imposible «encontrar» a Dios directamente, como explica Bahá’u’lláh. Así que esta promesa futura – «El día en que sean llevados a la presencia de su Señor»- se refiere a la «promesa de ‘alcanzar la Presencia divina'», como Bahá’u’lláh explica refiriéndose a la aparición del Báb, y también presagiando la aparición del propio Bahá’u’lláh. Para entender el significado de «alcanzar la Presencia divina», podemos simplemente pensar en la profunda declaración de Jesús en Juan 14:9:

Jesús le dijo: ¿He estado tanto tiempo con vosotros y aún no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?

Así que según la creencia bahá’í, quien ha visto al Báb (es decir, «el que me ha visto») ha «visto al Padre». En efecto, al creer en los mensajeros de Dios, una persona ha «alcanzado la Presencia divina» o ha «conocido a Dios», hablando en sentido figurado. Lo mismo ocurre con Bahá’u’lláh, a quien el Báb predijo.

RELACIONADO: Cómo empezó la fe bahá’í: La Declaración del Báb

Esta declaración de Bahá’u’lláh me hizo pensar en este segundo versículo:

Y, sin embargo, por el misterio del primero de estos versículos se apartaron de la gracia que promete el segundo; y ello a pesar de que se establece explícitamente en el Libro el hecho de «llegar a la Presencia divina» en el «Día de la Resurrección».

El «Libro» se refiere al Corán. Nótese que Shoghi Effendi ha añadido la palabra » versículo» en esta notable traducción interpretativa. Aquí, el «primero de estos versículos» se refiere al Corán 33:40, mientras que el «segundo» (versículo) lo entendí como una referencia velada al Corán 33:44. Este fue un descubrimiento importante, al menos para mí, uno que nunca olvidaré, una experiencia de la que escribí en el primer artículo (Parte 1) de esta serie «Descifrando la Profecía»: «Desvelando el ‘Sello de los Profetas'». En el próximo artículo de esta serie, hablaremos con un erudito del Corán, Dergham Aqiqi, y le preguntaremos cómo encajan estos versículos y qué significan realmente

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