Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Muchos dicen que para resolver los problemas del mundo, simplemente tenemos que abrir nuestras mentes, eliminar los juicios e inclinarnos hacia la aceptación. Pero,¿existen desventajas de tener una mente abierta sin restricciones?

¿Cada idea, teoría o forma de vida requiere la misma consideración?

En un esfuerzo por rechazar los juicios severos y las actitudes narcisistas, a menudo sentimos la necesidad de mantener una mente abierta a los valores y formas de cada persona que conocemos. Aunque es un objetivo noble, si no tenemos cuidado al elegir la forma en que practicamos la mentalidad abierta, el probar las creencias de cada persona que conocemos podría ser perjudicial.

Mucha gente vive arraigada en la creencia materialista de que el dinero y los bienes materiales importan más que el bienestar de otros humanos, y muchos más operan con creencias sutiles en torno a la generosidad y la bondad, pero que no promueven la felicidad de los demás. Estos enfoques nos enseñan que este mundo está regido por “la ley del más fuerte” y “sálvese quien pueda”, e incluso cuando no aceptamos conscientemente estas creencias, pueden filtrarse en otras creencias que tenemos. Como resultado, podríamos decir que creemos que existen buenas personas en el mundo, pero sólo confiamos en las personas que se ven y hablan como nosotros.

Si al tratar de tener una mente abierta aceptamos o absorbemos la mayoría de las opiniones con las que nos encontramos, podríamos fácilmente encontrarnos perpetuando formas de vida individualistas o egoístas, ya que muchos mensajes en nuestra sociedad nos animan a ser individualistas o egoístas.

Los escritos bahá’ís describen un límite con el que podríamos matizar nuestra mentalidad abierta, en lugar de aceptar y abrazar cada perspectiva que se nos presente:

…cuando una persona no abre su corazón y su entendimiento a la bendición del espíritu, sino que vuelve su alma hacia las cosas materiales, hacia la parte corpórea de su naturaleza, entonces cae de su elevada posición y llega a un estado inferior al de los seres del reino animal. ¡En este caso el individuo desciende a una lamen – table condición! Pues si las cualidades espirituales del alma, abiertas al hálito del Divino Espíritu, nunca se emplean, se atrofian, se debilitan y, finalmente, se inutilizan; mientras que si sólo se ejercitan las cualidades materiales del alma, éstas alcanzan un poder terrible, y ese individuo infeliz y extraviado se vuelve más salvaje, más injusto, más vil, más cruel, más malvado que los mismos animales inferiores. Estando sus aspiraciones y deseos fortalecidos por el lado más bajo de la naturaleza de su alma, se hace cada vez más brutal, hasta que todo su ser no es en modo alguno superior al de las bestias que perecen. – Abdu’l-Bahá, La sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 113.

Podemos mantener una mentalidad abierta siempre y cuando no nos dirijan hacia intereses materiales, en lugar de hacia cualidades espirituales. Mientras tratamos de mantener una actitud humilde, también podemos tratar de orientar nuestra mente hacia creencias que nos permitan ver cómo la humanidad podría elevarse a sí misma en lugar de aquellas creencias que nos degradan:

Debe abandonar ideas que degradan el alma humana, para que día a día y hora a hora pueda elevarse más y más hacia la percepción espiritual de la continuidad de la realidad humana. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 106.

En lugar de asumir que cualquier creencia posee el mismo valor que otras,  es útil tener cuidado de no aceptar aquellas que nos impiden crecer. Abrir nuestra mente a esas ideas puede distraernos de otras más constructivas que podrían aliviar el sufrimiento de los demás. Cuando nos rendimos a la creencia de que el mundo tiene que seguir siendo problemático o injusto porque la gente simplemente no puede hacerlo mejor, nos degradamos. Aceptamos sutilmente que también somos incapaces de generar un cambio que eventualmente crearía la paz.

Ser una persona de mente abierta no significa aceptar cualquier ideología que se nos cruce en el camino o intentar cualquier estilo de vida que encontremos. Podemos tratar de entender las creencias de los demás y actuar con humildad, sabiendo que hay mucho que tenemos que aprender unos de otros, sin perder tiempo probando cada uno de los hábitos que encontramos. Podemos considerar nuevas cosas con discernimiento sin ponernos por encima de los demás.

Por encima de todo, los escritos bahá’ís dicen:

Trataos unos a otros con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo… Esta meta supera todas las demás metas, y esta aspiración es la soberana de todas las aspiraciones. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, pág. 325.

La humildad exalta al hombre al cielo de la gloria y del poder. – Bahá’u’lláh, La epístola al hijo del lobo, pág. 30.

2 Comentarios

characters remaining
  • Mariela Ynufio Consuegra
    Feb 01, 2020
    temas como estos deben leerse a diario, meditarse siempre! Mariela
  • Mariela Ynufio Consuegra
    Feb 01, 2020
    temas como estos deben leerse a diario, meditarse siempre! Mariela