Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

El primer paso en el camino hacia la espiritualidad implica girar y avanzar en dirección a lo que buscamos. Esto es algo lógico; sin embargo, no siempre es fácil saber cuál es el camino que debemos tomar.

El mundo está lleno de búsquedas materiales, y a menudo es difícil encontrar alguna señal de espiritualidad entre estas. A pesar de todo, cada uno de nosotros encuentra eventualmente señales de nuestro Creador. Si observamos con suficiente atención, descubrimos que aquellas señales se ocultan a simple vista y se manifiestan en todo lo que nos rodea.

Incluso antes de que comencemos a reconocerlos conscientemente, nuestra alma puede comenzar a responder a estas señales. Como creación de Dios, cada alma tiene el deseo innato y la capacidad de buscar y conocer a su Creador. Sin embargo, volverse hacia Dios y recorrer el camino que nos acerca a Él es una elección consciente y un acto continuo de voluntad.

Cuidado, no sea que las cosas transitorias de la vida humana os impidan volveros hacia Dios, el Verdadero. – Bahá’u’lláh , Las Tablas de Bahá’u’lláh , pág. 175.

¡Oh tú que vuelves el rostro hacia Dios! Cierra los ojos a todo lo demás y ábrelos al dominio del Todoglorioso. Pídele solamente a Él cuanto desees; solicítale sólo a Él todo lo que requieras. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 40.

Una vez que comenzamos a volvernos hacia Dios y nos embarcamos en nuestro viaje, el mundo se convierte en un lugar diferente. Todo se renueva ante nuestros ojos. Comenzamos a comprender que hemos nacido en este mundo por una razón, que nuestra vida tiene un significado y un propósito.

Este punto de partida del viaje espiritual nos llevará a través de muchas condiciones y experiencias espiritualmente beneficiosas. El mundo es lo suficientemente vasto y grande como para que cada uno de nosotros tome un camino diferente, e incluso así todos podemos acercarnos más a Dios a través de diferentes rutas.

Eventualmente, el camino irá más allá de los límites físicos de esta vida y aun así el viaje espiritual continuará.

Mientras tanto, hay mucho que aprender. Aquí, en el mundo material, debemos aprender a recorrer el camino espiritual con pies prácticos. Así como aquellos que transportan agua de un arroyo en jarras sobre sus cabezas, de la misma forma debemos aprender a conducir nuestras vidas mientras equilibramos aquello que es más precioso para nosotros. Aprender a equilibrar los aspectos espirituales y materiales de la vida es un proceso continuo. Debemos recurrir a Dios en nuestra vida diaria, no solo cuando todo lo demás nos ha fallado, sino también cuando las cosas están yendo bien.

Debemos esforzarnos por no distraernos por la dificultad o la facilidad  que tenemos en la vida, ya que uno sigue los pasos del otro y ambos tienen profundas lecciones que ofrecer:

No te aflijas por las dificultades y privaciones de este mundo inferior ni te alegres en los tiempos de holgura y bienestar, pues ambos pasarán. Esta vida presente es como una ola que crece o un espejismo, o como sombras pasajeras. ¿Puede alguna vez servir de agua refrescante una imagen distorsionada en el desierto? ¡No, por el Señor de los Señores! Nunca la realidad y la mera apariencia de realidad podrán ser la misma cosa, y considerable es la diferencia entre la fantasía y el hecho, entre lo verdadero y lo ilusorio.

Has de saber que el Reino es el mundo real y este lugar inferior es tan sólo su sombra extendida. Una sombra no tiene vida propia; su existencia es sólo una fantasía y nada más; no son sino imágenes reflejadas en el agua que al ojo aparecen como pinturas.

Cuenta con Dios; confía en Él. Alábale y recuérdale continuamente. Él, ciertamente, transforma la dificultad en tranquilidad, la pena, en consuelo, y el afán, en completa paz. Él, en verdad, tiene dominio sobre todas las cosas. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 134.

Todo en este mundo es breve, y la Tierra es nuestro hogar por poco tiempo. Nosotros seguimos adelante, y este mundo se queda atrás. Pero en el breve lapso que estamos aquí, hay mucho que aprender.

En los siguientes ensayos, consideraremos la importancia de traer a Dios a nuestras vidas a través del uso de la oración y la acción; y cómo podemos crecer espiritualmente mientras nos enfrentamos con éxito a los desafíos de la vida.

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