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Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í. El sitio web oficial de la Fe Bahá’í es Bahai.org y el sitio web oficial de los bahá’ís de los Estados Unidos es Bahai.us.
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Espiritualidad

¿Creen los bahá’ís en el infierno?

Maya Bohnhoff | Feb 8, 2017

PARTE 3 IN SERIES Haciendo Preguntas

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PARTE 3 IN SERIES Haciendo Preguntas

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Pregunta: De existir un “cielo” en la Fe Bahá’í, ¿cómo se llega a él? ¿Hay algo que uno tenga que hacer? ¿Todos pueden ingresar a ese cielo?

Bahá’u’lláh enseña que los conceptos de cielo e infierno no representan lugares materiales, sino más bien estados del ser que podemos experimentar en este mundo físico y en la vida siguiente. La condición en la que estemos dependerá enteramente de nosotros y de la gracia de Dios.

El concepto bahá’í de “cielo” realmente no se parece al concepto de cielo con el que me educaron en las iglesias a las que asistí. Las enseñanzas bahá’ís no retratan al cielo como un lugar al que uno va si Dios te aprueba o si uno cree en una doctrina, iglesia o sistema en particular.

En cambio, Bahá’u’lláh identifica el cielo con la cercanía a Dios y al infierno con la lejanía de Dios.

Desde la perspectiva bahá’í, podemos decidir en este plano de la existencia en qué tipo de personas queremos convertirnos y qué cualidades espirituales (o vicios animales) queremos desarrollar. Si nos esforzamos por desarrollar cualidades divinas (amor, misericordia, confiabilidad, justicia, etc.) alimentaremos y desarrollaremos las facultades espirituales que nos permitan progresar en la siguiente vida. De no desarrollarlas, no progresaremos y más bien ingresaremos a vida siguiente con significativas limitaciones espirituales.

En suma, si no las desarrollamos tampoco podremos progresar espiritualmente en esta vida y no podremos ayudar a otros a progresar.

Desde mi punto de vista podemos compararlo con la física. Si uno intenta romper alguna ley física, uno puede tener un duro despertar. Salte del techo de un edificio, la gravedad actúa inmediatamente y usted puede terminar con una pierna fracturada. Buda decía: “el odio no cesa con el odio, el odio cesa con el amor. Esta es una ley eterna”. Otros Maestros Divinos también enseñaron que el amor es la ley primera. Si rompemos esta ley espiritual de la gravedad, entonces es probable que algo termine quebrado: una amistad, una familia, una comunidad, una nación, nuestro propio espíritu. No cumplir esta ley tiene consecuencias. Veo esas consecuencias en acción todos los días en las noticias. Las veo cada día al hablar con personas que están retorcidas por el odio a otros seres humanos. Me parece que esa es una buena definición del infierno.

Bahá’u’lláh también sostiene que las personas tienen diferentes capacidades para el desarrollo espiritual:

El mayor deber del hombre en este Día es alcanzar la parte correspondiente del torrente de la gracia que Dios derrama para él. Por tanto, que nadie considere si el receptáculo es grande o pequeño. La porción de algunos podría caber en la palma de una mano, la porción de otros pudiera llenar una taza y la de otros alcanzar la medida de un galón. – Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 17.

Por este motivo no estamos autorizados ni obligados a juzgar a nadie. Una pequeña prueba para un alma puede constituir un enorme emprendimiento para otra. Solo Dios conoce la diferencia.

Heaven-and-Hell-signJesús mencionó la “puerta estrecha” que lleva a la vida eterna: “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. (Mateo 7:14). En el contexto de Sus palabras, esa puerta estrecha es ese mandamiento que menciona justo antes de advertirnos que la puerta es estrecha.  Esto es algo que podemos encontrar en las escrituras de todas las religiones: “…Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas”. (Mateo 7:12)

Es por eso que no adoramos a Dios porque anhelamos “el cielo” o porque tememos ”el infierno”.  El Báb escribió:

Rinde culto a Dios de tal manera que aunque ello te condujera al fuego no se produjera alteración alguna en tu adoración, ni tampoco si tu recompensa fuera el Paraíso. Así y sólo de esta forma debiera ser la adoración digna del Único Dios verdadero. Si le rindieras culto por miedo, ese sería un acto impropio en la santificada corte de Su Presencia y no podría considerarse un acto ofrecido por ti a la unidad de Su Ser. Y si el objeto de tu contemplación fuera el Paraíso y Le adoraras abrigando una esperanza tal, harías de la creación de Dios Su igual, a pesar del hecho de que los hombres aspiran al Paraíso. – Selecciones de los Escritos de El Báb, página 38.

Los bahá’ís no creen que solamente los bahá’ís “van al cielo”.  Los bahá’ís creen que Bahá’u’lláh nos ha traído las enseñanzas para ésta era, de la misma manera que Cristo trajo las enseñanzas necesarias para llevar a los pueblos a la siguiente etapa de su desarrollo. Bahá’u’lláh lo describe de la siguiente manera:

El Médico Omnisciente tiene puesto Su dedo en el pulso de la humanidad. Percibe la enfermedad y en Su infalible sabiduría prescribe el remedio. Cada época tiene su propio problema, y cada alma su aspiración particular. El remedio que el mundo necesita para sus aflicciones actuales no puede ser nunca el mismo que el que pueda requerir una época posterior. Preocupaos fervientemente de las necesidades de la edad en que vivís y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y requerimientos. – Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, páginas 242-243.

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