Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Hoy en día mucha gente tiene miedo a salir de sus casas, no por el COVID-19, sino por el color de su piel.

Un hombre levantando un póster en honor a George Floyd.

Hace casi dos meses, desperté y me encontré con un video aterrador en las redes sociales de George Floyd, un caballero afroamericano en Minneapolis que fue brutalmente asesinado por la policía. Como el mundo ha visto, el video muestra a un oficial de policía blanco aplastando el cuello de Floyd con su rodilla mientras él ruega inútilmente por su vida.

Lamentablemente, este no es un evento aislado. En 2014, Eric Garner, un hombre afroamericano, fue asfixiado por la policía mientras suplicaba por su vida – también incapaz de respirar. Un año más tarde, un hombre negro de 24 años, Jamar Clark, recibió un disparo en la cabeza de dos oficiales blancos quienes respondían a una denuncia de agresión. Otros dos hombres involucrados también perdieron sus vidas a manos de la policía.

La violencia contra los afroamericanos va más allá de la violencia policial. Personas negras como Ahmaud Arbery, y Trayvon Martin, y muchos otros, fueron asesinados únicamente por el color de su piel. Es necesario que haya responsabilidad y educación en todos los niveles para prevenir y abordar estas injusticias.

¿Cómo puede nuestra sociedad lidiar con esta epidemia de violencia y brutalidad contra los negros? La fe bahá’í enseña que se deben eliminar todas las formas de prejuicio, ya sea por raza, género, clase, etc. Durante sus viajes a través de América del Norte en 1912, Abdu’l-Bahá, el hijo de Bahá’u’lláh el profeta y fundador de la fe bahá’í, explicó:

Los prejuicios de todo tipo, religiosos, raciales, nacionalistas o políticos, destruyen las bases divinas del hombre. Todas las guerras y el derramamiento de sangre en la historia humana han sido producto del prejuicio. Esta tierra es un solo hogar y una sola patria. Dios ha creado a la humanidad con iguales dotes y derechos de vivir sobre la tierra. Así como una ciudad es el hogar de todos sus habitantes, aunque cada uno pueda tener su lugar de residencia individual, también la superficie de la tierra es una patria amplia y un hogar para todas las razas de la humanidad. El prejuicio racial o separación entre naciones tales como Francia, Alemania, Estados Unidos, entre otras, no es natural y proviene de la ignorancia humana. Todos son hijos y siervos de Dios. ¿Por qué debemos estar separados por fronteras imaginarais y artificiales? En el reino animal las palomas se congregan en armonía y acuerdo. No tienen prejuicios. Nosotros somos humanos y superiores en inteligencia. ¿Es decoroso que criaturas inferiores manifiesten virtudes que no tienen expresión en el hombre?

La unidad racial, un principio importante de la fe bahá’í, busca curar las formas insidiosas y flagrantes de racismo, discriminación y anti-negros que han estado presentes durante demasiado tiempo. Como escribió Bahá’u’lláh: “Aquel que es vuestro Señor, el Todomisericordioso, atesora en Su corazón el deseo de ver a toda la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo“.

Abdu’l-Bahá también escribió que “Esta tierra es un solo hogar y la tierra nativa de toda la humanidad; por tanto, la raza humana debería ignorar instinciones y fronteras que son artificiales… y la realidad es que la humanidad es una sola especie…Por tanto, las falsas distinciones de raza y país nativo, las cuales son factores y causas de las guerras, deben ser abandonadas“.

Las palabras del oficial en ese terrible video de la muerte de George Floyd continúan persiguiéndome: “Tú no puedes ganar”. George Floyd no pudo ganar porque todos perdemos cuando vivimos en un mundo donde se produce este tipo de inhumanidad. Durante una conferencia de prensa después del despido y el arresto de los oficiales, el alcalde de Minneapolis Jacob Frey declaró: “Ser negro en Estados Unidos no debería ser una sentencia de muerte”.

Frey tiene razón, por supuesto. Sin embargo, durante este momento de la historia, ser negro puede ser una sentencia de muerte – y con demasiada frecuencia lo es. La historia de Ahmaud Arbery es un ejemplo perfecto del poder que tenemos como individuos para elevar la conciencia y rectificar una injusticia. Hace unos meses, Arbery, un joven afroamericano de Georgia, estaba trotando cuando fue asesinado cruelmente por dos hombres blancos. La policía estaba al tanto del incidente, pero no fue hasta que se publicó el video del enfrentamiento que se hicieron los arrestos. Por lo tanto, es nuestro deber y responsabilidad oponernos a cualquier forma de prejuicio y discriminación para asegurar la protección e igualdad de la humanidad. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?

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