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¿Nombre menos deseado para dar a los bebés? Adolfo.

¿Segunda definición de la palabra “nazi” en el diccionario? Una persona mala que usa su poder para controlar y hacer daño a otros.

¿Termino mundial favorito para representar regímenes o fuerzas policiales represivos? Gestapo.

¿Término popular para designar a fanático conservador? Nazi.

¿Palabra con carga negativa que se aplica a los anuncios y publicidad políticos? Propaganda.

La lista continúa, pero se entiende la idea. Con unos pocos ejemplos se puede apreciar como hasta la terminología, la forma de expresarse de los nazis está ahora plagada de significados despectivos. Llamar a alguien nazi es ahora un gran insulto que implica lo peor en el comportamiento humano.

Germans touring concentration camps

Luego de la guerra, en algunas oportunidades los alemanes fueron obligados a visitar los campos de concentración.

Si lo pensamos, la derrota de los nazis en 1945 ha resonado a lo largo del mundo desde entonces. Su ideología de manera instantánea se volvió radiactiva. Con la excepción de unos pocos grupos radicales racistas aquí y allá, el nazismo ha, virtualmente, desaparecido del escenario mundial. El fascismo aun levanta su fea cabeza en varios lugares bajo otros nombres: oligarquía, absolutismo, dictadura, totalitarismo. Desde la derrota de los nazis, muchos de los gobiernos y pueblos del mundo lentamente se han separado del sistema de creencias de superioridad racial, eugenesia y supremacía nacional de puño de hierro. Completamente desacreditado como filosofía, como instancia política viable y hasta como perspectiva del mundo, el nazismo puede ser enterrado junto con todas las otras invenciones humanas obsoletas, moralmente en banca rota y terriblemente corruptas.

Lograr que esto ocurriera tomó una enorme cantidad de esfuerzos, sacrificios y dolor humanos.

Pero hay un efecto positivo que nos anima. Como especie, ahora entendemos lo que este fanatismo ignorante y ciego es capaz de producir; y esperemos que ese horrendo ejemplo nos seguirá educando y logrando que el fenómeno nazi sea muy difícil de repetir o replicar.

Quienes entienden lo que implica este enunciado, muy conocido entre los bahá’ís, también pueden sentirse animados:

No debe enorgullecerse quien ama a su patria, sino más bien quien ama al mundo entero. La tierra es un solo país, y la humanidad sus ciudadanos. – Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, página 111.

El mundo ha atestiguado un fuerte resurgimiento de las señales del crecimiento positivo y de progreso de una ciudadanía mundial desde esos terribles años del nazismo. Ha habido muchos de estas señales, pero terminaré esta serie con una pequeña pero esperanzadora ocasión en una pequeña ciudad en Alemania. ¿Recuerdan en un artículo anterior cuando el “Reichführer de la SS, Heinrich Himmler, declaró ilegal la Fe Bahá’í en 1937 y los nazis derrumbaron un momento en memoria de la visita de ‘Abdu’l-Bahá a Alemania? Bueno pues, miren a continuación este informe periodístico de 2007:

BAD MERGNTHEIM, Alemania — Un monumento bahá’í, retirado cuando los nazis estaban en el poder, ha sido repuesto por las autoridades municipales de esta ciudad turística en el sur de Alemania. La piedra conmemorativa alude a la visita en 1913 de ‘Abdu’l-Bahá, el sucesor de Bahá’u’lláh como cabeza de la Fe bahá’í.

El monumento original se erigió en 1916 pero fue retirado en 1937 en momentos en que la Fe bahá’í fue declarada ilegal por los nazis.

‘Abdu’l-Bahá realizó un extenso viaje por Europa, Norteamérica y nuevamente Europa entre 1911 y 1913, incluyendo un viaje de Stuttgart a Bad Mergentheim, una tranquila y pequeña ciudad conocida por su balneario, el 7 y 8 de abril de 1913. Pasó la noche ahí invitado por el cónsul Albert Schwarz, funcionario del gobierno, dueño del hotel, de los baños de agua mineral y también miembro de la comunidad bahá’í.

El nuevo monumento fue desvelado a inicios de este mes, el 7 de abril, por el alcalde Lothar Barth acompañado del Dr. Bahman Solouki, en representación de la comunidad bahá’í de Alemania.

“Bad Mergentheim puede estar orgullosa de que ‘Abdu’l-Bahá viniera de visita”, mencionó el alcalde durante la ceremonia. “La Fe bahá’í es una de las seis grandes religiones mundiales, no hay otra forma de decirlo, y esto es algo que hay que honrarlo”. “Considero esto como un buen signo.  Muestra que en Bad Mergentheim somos una sociedad tolerante, que integramos a personas de diferentes creencias religiosas en nuestra ciudad y somos lo suficientemente cosmopolitas para hacerlo”.

Sussan Rastani, una bahá’í que vive en Bad Mergentheim, agradeció a las autoridades locales por colocar el monumento.  “En estos tiempos de intolerancia religiosa y hasta de fanatismo religioso, resulta ejemplar de parte de las autoridades locales y de la administración del balneario el haber vuelto a erigir el monumento en memoria de la visita de ‘Abdu’l-Bahá, quien fue un ejemplo de amor y tolerancia hacia todos.

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