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Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í. El sitio web oficial de la Fe Bahá’í es Bahai.org y el sitio web oficial de los bahá’ís de los Estados Unidos es Bahai.us.
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«No eres perezoso, sólo necesitas desacelerar»

Rezal Martinez-Gillies | Ene 10, 2024

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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Rezal Martinez-Gillies | Ene 10, 2024

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Hace un par de años leí un reportaje en la Radio Nacional Pública titulado «No eres perezoso. Sólo necesitas desacelerar». Como procrastinadora que soy, naturalmente despertó mi interés.

Durante mi infancia escuché todo tipo de mensajes acerca de que yo era perezosa o procrastinadora, hasta el punto de que, de adulta, acabé por asumirlo como parte de mi personalidad. Devon Price, el psicólogo que está detrás de esta nueva investigación, afirma en el reportaje de NPR:

La pereza suele ser una señal de advertencia de nuestro cuerpo y nuestra mente de que algo no está funcionando. El cuerpo humano es increíble a la hora de avisar cuando necesita algo. Pero todos hemos aprendido a ignorar esas señales en la medida de lo posible porque son una amenaza para nuestra productividad y nuestra concentración en el trabajo.

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Del mismo modo, he escuchado mensajes como «Eres demasiado inteligente para ser tan perezosa». «Podrías estar haciendo más». «Si tienes tiempo para descansar, tienes tiempo para limpiar». En diferentes momentos de mi vida, fue fácil ahogar la noble voz interior que me decía que soy amada y digna tal como soy. Sin embargo, las enseñanzas bahá’ís me ayudaron a cambiar esa perspectiva. Los escritos de Bahá’u’lláh, como éste de su libro místico Las palabras ocultas, dicen que todos somos intrínsecamente dignos y amados: Te he creado noble; sin embargo tú te has degradado a ti mismo. Elévate, pues, a aquello para lo que fuiste creado.

De ese hermoso mensaje a la humanidad saqué la conclusión de que mi valor no necesita ser demostrado por mi productividad.

Me he sentido tan avergonzada, confundida y frustrada conmigo misma en diferentes momentos de mi vida porque me ha parecido que justo cuando empezaba a ganar impulso en un proyecto, me venía abajo. Compartí estos sentimientos con una amiga íntima y me dijo que parecía que estaba intentando correr una maratón con una pierna rota.

Su teoría es que una vez que me tome el tiempo necesario para tratar y curar mi pierna rota, podré correr esa maratón. Su consejo tenía mucho sentido, pero no se puede arreglar lo que no se ve. Me di cuenta de que no podía solucionar este problema con un enfoque de psicología popular, que suele consistir en una combinación de meditación, yoga, dieta y afirmaciones. Aunque estas medidas pueden ser útiles en general, necesitaba entrar en el meollo del asunto para ver a qué me enfrentaba exactamente. 

Así que empecé a hacer un inventario de lo que metafóricamente podría representar esa extremidad rota. Durante ese tiempo, me diagnosticaron esclerosis múltiple, lo cual explicaba muchas cosas, pero parecía haber un problema subyacente que apuntaba a que no era consciente de lo que necesitaba en primer lugar. Decidí volver a lo básico y recurrí a este sabio consejo escrito en nombre de Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe bahá’í:

… no debes descuidar tu salud, sino considerarla el medio que te permite servir. El cuerpo es como un caballo que transporta la personalidad y el espíritu, y como tal debe ser bien cuidado para que pueda hacer su trabajo. No hay duda de que debes proteger tus nervios y obligarte a tomarte tiempo, no sólo para orar y meditar, sino también para descansar y relajarte. [Traducción provisional de Oriana Vento].

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También consideré este consejo similar:

El Guardián también se alegró mucho y se sintió profundamente reconfortado al saber que tu salud está mejorando, y que poco a poco tu energía se está restableciendo. Él desea que tengas mucho cuidado de no sobrecargar tus fuerzas, y que tomes todas las medidas necesarias para tu rápida y completa recuperación. [Traducción provisional de Oriana Vento].

Me resultó sorprendentemente difícil aceptar este consejo sobre descansar y relajarme. Al fin y al cabo, como me autoproclamo procrastinadora, nunca he tenido la sensación de trabajar lo suficiente, así que ¿por qué iba a merecer descansar de repente?

En última instancia, sentí que mi respuesta llegaba con mi diagnóstico. Ahora tenía pruebas fehacientes de que algo no funcionaba físicamente, así que ¿por qué no intentar descansar y relajarme? A continuación tuve que tomar muchas decisiones difíciles, como cerrar temporalmente mi consulta privada de salud mental. Con el tiempo, he ido comprendiendo mejor cuáles son mis necesidades y el hecho de que las merezco pase lo que pase.

Más recientemente, me he centrado en lo que me aporta alegría, curación y paz: Ser madre de mi hija de cuatro años; compartir mi amor por Bahá’u’lláh con quienes estén interesados; servir en la Asamblea Espiritual Local de los bahá’ís en Bergen (Noruega); trabajar con mi marido en su carrera musical; y sacar tiempo para leer, escribir y contar mi historia a quienes necesiten oírla.

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